Bibliohack: digitalización de libros y 'cultura abierta'

Un proyecto independiente iniciado por dos jóvenes hace seis años en Buenos Aires desarrolla escáneres económicos con recursos abiertos y materiales de bajo costo, para digitalizar libros y documentos encuadernados con el fin de ser publicados en línea. Además fomenta la creación de redes colaborativas entre las instituciones encargadas de preservar el patrimonio cultural. Este mes instalaron un dispositivo en la biblioteca del Departamento General de Irrigación, el primero que funciona en el interior del país.

Nicolás Munilla

Un escáner desarrollado por Bibliohack fue instalado en Irrigación(MDZOL)

Un escáner desarrollado por Bibliohack fue instalado en Irrigación | MDZOL

En una época en que impera el desarrollo tecnológico y la masificación de Internet, se plantean nuevos desafíos para los museos, bibliotecas y archivos en lo que respecta a la conservación y difusión de sus acervos como también a la incorporación de tecnología en su flujo de trabajo. Bibliohack es un proyecto iniciado hace seis años por Matías Butelman y Juan Pablo Suárez que tiene como ejes principales los conceptos de ‘cultura libre’, ‘software libre’ y ‘hardware abierto’. Desarrolla escáneres económicos con recursos abiertos disponibles en internet y materiales de bajo costo fáciles de conseguir en el ámbito local.

También implementa sistemas de gestión de colecciones basados en software libre, y fomenta la creación de redes colaborativas entre las instituciones encargadas de preservar el patrimonio cultural. El objetivo de estas redes es facilitar el intercambio de conocimientos técnicos y logísticos para la digitalización y publicación en línea de colecciones y fondos, y también promover la adopción de estrategias conjuntas para hacer de este esfuerzo algo sustentable y duradero.

El principal modelo de los escáneres de bajo costo que crean Butelman y Suárez está especialmente diseñado para la digitalización de libros y documentos encuadernados. Estos escáneres son construidos con materiales MDF y utilizan por cámaras digitales compactas que se reprograman. Una plataforma en forma de 'V' facilita la captura de dos páginas a la vez preservando la integridad del material. El escáner es operado por una aplicación informática que ayuda a gestionar la captura y el procesamiento de las imágenes y disminuir el esfuerzo necesario al realizar esas tareas.

Estos aparatos ya funcionan en instituciones como el Colegio Nacional de Buenos Aires, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, el Centro de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea, la Academia Nacional de Historia, y el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, institución que desde hace dos años apoya activamente este proyecto. Ahora está poniéndose en marcha un décimo dispositivo en la Biblioteca del Agua ubicada en las instalaciones del Departamento General de Irrigación. Será el primero del interior del país y cuenta con el auspicio del Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales del CONICET (INCIHUSA-CONICET).

Todo comenzó cuando Suárez, que es diseñador gráfico egresado de la UBA y técnico mecánico, desarrollaba un primer prototipo de escáner en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en el marco de una iniciativa impulsada por la subsecretaría de Bibliotecas de la facultad. Por esa época conoció a Butelman, estudiante de Letras en esa unidad académica que trabajaba en la biblioteca del Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA). Ambos entusiastas de la ‘cultura libre’ y el desarrollo tecnológico, aceptaron la propuesta de la directora de la biblioteca del CNBA, Adriana Carreira, de armar una biblioteca digital en la prestigiosa escuela secundaria porteña.

"Bibliohack se origina en la experiencia que tuvimos en el CNBA, de ir resolviendo junto al equipo de bibliotecarias desafíos técnicos e institucionales, como acceder a bases de datos o descifrar las normas de catalogación que estaban siendo utilizadas para extraer la información y poder así manejar bien las piezas documentales con las que estábamos trabajando. Notamos que cada uno de esos pasos podían solucionarse con recursos que ya estaban abiertos y disponibles en internet", explicó Butelman a MDZ.

Bibliohack tiene como ejes la ‘cultura libre’, el ‘software libre’ y el ‘hardware abierto’.

Con un poco de difusión, fueron contactados por el Centro de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea que deseaba digitalizar su archivo. Fue así que comenzaron a descubrir que muchas de esas dificultades técnicas e institucionales eran comunes a los museos, archivos y bibliotecas, especialmente en lo que se refiere a la falta tanto de recursos presupuestarios como de personal, de facilidades con soporte informático. "El desarrollo de los dispositivos daba una respuesta satisfactoria a una necesidad que era la de generar documentos digitales, porque los recursos disponibles en el mercado comercial son prácticamente inaccesibles por el costo", añade Butelman.

Sentido de comunidad

Uno de los principales desafíos de Bibliohack, indicó Butelman, es "generar asociaciones productivas entre organizaciones del mismo sector que se asocien con fines específicos, por ejemplo, para bajar costos de capacitación, u optimizar el uso del espacio de almacenamiento, la el desarrollo contratación de tecnología o el despliegue de infraestructura informática". Estas interacciones entre organizaciones permiten no reinventar la rueda y apoyarse en los avances de organizaciones vecinas, que enfrentan dificultades similares.

Esta forma de trabajo, además, "provee una sensación de comunidad, ofrece contención a una experiencia muy común al enfrentar este tipo de proyectos: frustrarse ante obstáculos que parecen insuperables". De todos modos, consideró que "faltan instancias promovidas por algún tipo de organización que pueda llegar a catalizar estos procesos colaborativos, ya sea dentro o fuera del Estado, permitiendo que esta red incipiente vaya creciendo y consolidándose para que se den y se sostengan esos intercambios colaborativos".

Las redes facilitar el intercambio de conocimientos técnicos y logísticos para la digitalización en bibliotecas, archivos y museos.

Quizás comience a verse algo de ello bajo la bandera del OpenGLAM Argentina, una iniciativa impulsada desde el año pasado por Bibliohack en conjunto con el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Wikimedia Argentina y Creative Commons Argentina. OpenGLAM es una expresión que se refiere al esfuerzo colectivo de abrir las colecciones y acercarlas al público aprovechando las posibilidades que ofrece internet para las instituciones culturales. Esta red busca además generar nuevos debates sobre la situación de las leyes de propiedad intelectual y derechos de autor, normativas que chocan con el software abierto y el movimiento de cultura libre.

Escáneres y digitalización

Las máquinas construidas por Butelman y Suárez son estructuras de madera MDF tipo estativo cuyos componentes se imprimen en corte láser y se ensamblan. En su centro se ubica una plataforma de vidrio en forma de ‘V’, mientras que en los brazos laterales, hacia la parte superior, se ubican dos cámaras fotográficas digitales de gama media que capturan las imágenes, asistidas por dos lámparas que proveen iluminación uniforme, todo adaptado a la digitalización de libros y documentación encuadernados.

Cabe destacar que los diseños originales de estos escáneres surgieron en las comunidades virtuales de hackers, fotógrafos, diseñadores y bibliotecarios como diybookscanner.org, donde se comparten experiencias y conocimientos sobre este tipo de construcciones utilizando técnicas y materiales económicos y de fácil acceso. Obviamente en este caso hubo cierta creatividad propia que permite adaptar estas máquinas a las condiciones locales de fabricación.

Ello es muy importante si se tiene en cuenta que un escáner comercial especializado en digitalización de archivos cuesta en el mercado como mínimo unos 15.000 dólares.

Lo importante de la digitalización es que no es un proceso líneal, sino que depende del tipo de objeto que se busca digitalizar y el tipo de objeto digital que se busca obtener",

Butelman remarcó que debemos pensar la digitalización "como un proceso complejo que tiene muchos pasos e involucra muchas técnicas y conocimientos diferentes, por lo que el aporte de muchas personas distintas dentro de una organización, incluso de quienes pueden no trabajar dentro de las bibliotecas, es esencial para generar obtener buenos resultados".

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