Pompeya renace y deja atrás el "estado de emergencia"

La joya arqueológica a pies del Vesubio, declarada entonces por el Gobierno italiano en estado de emergencia, se convirtió en metáfora de la mala gestión, la incompetencia y la burocracia, así como en símbolo del desinterés político y de las maquinaciones mafiosas.

Lena Klimkeit, dpa

La estatua de Príapo en una casa del Parque Arqueológico de Pompeya. El sitio de excavación es uno de los lugares más populares de Italia. Foto: Lena Klimkeit/dpa - ACHTUNG: Nur zur redaktionellen Verwendung im Zusammenhang mit einer Berichterstattung über den Archäologischen Park Pompeji und nur mit vollständiger Nennung des vorstehenden Credits

Lena Klimkeit/dpa

Hace unos años, el desmoronamiento de algunos milenarios muros y frescos de la antigua ciudad de Pompeya generó un vendaval de críticas por parte de la comunidad internacional.

La joya arqueológica a pies del Vesubio, declarada entonces por el Gobierno italiano en estado de emergencia, se convirtió en metáfora de la mala gestión, la incompetencia y la burocracia, así como en símbolo del desinterés político y de las maquinaciones mafiosas.

Tras su aguda crisis en 2012, el yacimiento arqueológico situado en el golfo de Nápoles vive hoy un momento clave, caracterizado por hallazgos espectaculares. "El estado de emergencia ha finalizado", dice Francesco Muscolino.

Muscolino, uno de los arqueólogos que trabajan en Pompeya, conduce por callejones soleados donde el pasado se convierte en presente. Los altos techos de las estancias de las casas romanas dan una idea de la riqueza de sus habitantes hace casi dos milenios: sofisticados frescos y mosaicos cubren las paredes y los suelos.

El antiguo foro aún conserva algunas de las macizas columnas de los edificios administrativos de esta ciudad que quedó sepultada por el material volcánico del Vesubio en el año 79 d.C. La capa de lava, barro y ceniza expulsados por el volcán la preservó intacta durante siglos.

"Los pompeyanos no sabían que el Vesubio era un peligro", dice Muscolino. La gigantesca silueta del volcán se erige sobre las ruinas de la antigua ciudad y ni siquiera hoy alcanza a causar temor. "Pero sigue constituyendo una amenaza".

Junto con el Coliseo y el Foro Romano, Pompeya es una de las mayores atracciones culturales y turísticas de Italia. En 2018, más de 3,6 millones de personas visitaron el complejo arqueológico.

Hace algunos años, los turistas fueron testigos de la degradación de este Patrimonio Mundial de la UNESCO. Muchas de las casas antiguas estaban inhabilitadas por razones de seguridad; inscripciones latinas como la conocida "Cave canem" (Cuidado con el perro) eran casi ilegibles.

Para evitar el completo deterioro de las ruinas, en 2013 se dio marcha a diferentes líneas de acción agrupadas dentro del Gran Proyecto Pompeya, para el que la UE aprobó en su momento fondos de 105 millones de euros (aproximadamente 118 millones de dólares).

Según Monika Trümper, profesora de arqueología de la Universidad Libre de Berlín (FUB, por sus siglas en alemán), este proyecto ha supuesto un gran cambio. "El proyecto preveía la restauración completa y sistemática de Pompeya, pero también la implementación de otras medidas".

En el ínterin se han restaurado seis "domus" (casas romanas) y se han habilitado nueve nuevas rutas. "Ahora, los visitantes pueden pasear por toda la ciudad".

A principios de año se reabrió la "Schola Armaturarum" o Escuela de los Gladiadores, que se derrumbó en 2010 convirtiéndose en triste símbolo del estado de desidia de la histórica ciudad. Su restauración fue celebrada como una señal de "renacimiento".

Actualmente, Pompeya cuenta incluso con rampas de acceso para sillas de ruedas y cochecitos de niños. Además, se ven menos perros vagabundos y hay papeleras para la separación de los residuos.

"Todo esto puede sonar banal, pero realmente hace que la visita a este sitio sea más agradable", dice Trümper, arqueóloga que, entre otras cosas, está investigando la tradición del baño en Pompeya.

El complejo ofrece asimismo exposiciones, eventos y obras de teatro: en el verano, por ejemplo, se representará "La tempestad" de William Shakespeare.

Y por supuesto que las labores de excavación continúan, por ejemplo, en la zona de Regio V, donde el año pasado se hicieron importantes hallazgos.

El Parque Arqueológico utiliza redes sociales como Facebook para informar sobre los avances y descubrimientos. El perfil de Instagram de Massimo Osanna, director científico de las excavaciones de la Regio V, contiene numerosas imágenes que documentan los nuevos hallazgos.

Una de ellas es el fresco que muestra al dios Zeus en forma de cisne seduciendo a la hija del rey Leda, según la mitología griega.

El hallazgo de los restos de un caballo enterrado fuera de las murallas de la ciudad fue sin duda el descubrimiento más sorprendente del año pasado, dice Osanna, profesor en la Universidad de Nápoles Federico II y director del Parque Arqueológico hasta principios de este año.

Las cenizas volcánicas albergan aún más tesoros. "Llevará generaciones desenterrarlo todo", dice Osanna. Un tercio de Pompeya, 25 hectáreas del yacimiento, aún no ha visto la luz, por lo que "queda suficiente para las generaciones venideras", concluye el arqueólogo.

Recientemente, la Unesco pidió a los administradores del Parque Arqueológico que elaboraran una estrategia a largo plazo para la conservación y la restauración de las ruinas.

La atención se centra también en la gestión del flujo de turistas, que son quizás una de las mayores amenazas para la preservación de Pompeya.

En los últimos años se han superado muchos problemas, dice Trümper. "Lo que queda por resolver es cómo combatir el desgaste por el paso del tiempo y la destrucción derivada de un comportamiento indisciplinado".

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