La docencia en Mendoza: Puedo escribir los versos más tristes esta tarde...

Una opinión de Eduardo Da Viá.

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Eduardo Da Viá

La docencia en Mendoza: Puedo escribir los versos más tristes esta tarde...

La docencia en Mendoza: Puedo escribir los versos más tristes esta tarde...

PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS MÁS TRISTES ESTA TARDE..

Pero a diferencia de Neruda, ni soy poeta ni se trata de un amor perdido, sino que escribiré en prosa sobre otras pérdidas que me afligen, por cuanto no sólo existen sino porque no encuentro visos de solución y estimo que el pronóstico es por demás sombrío. Todas referidas al proceso Enseñanza- Aprendizaje.

Tuve la suerte de recorrer de principio a fin los tres niveles educativos clásicos de mi querida Argentina, comúnmente llamados Primaria, Secundaria y Universidad.

Curiosamente los tres ámbitos tenía un común denominador allá por aquellos años de fines de la primera y comienzos de la segunda mitad del siglo XX: eran centros pura y exclusivamente de enseñanza .

A ellas concurríamos niños, jóvenes y adultos respectivamente que teníamos deseos de aprender y que éramos recibidos por equipos de personas entrenadas, deseosas de enseñar.

Recordemos que los niveles secundario y terciario, eran voluntarios y, salvo raras excepciones de padres coercitivos, lo hacíamos de “motu proprio”, de tal manera que por lo general se establecía una relación bastante empática entre educadores y educandos con las excepciones de costumbre que afectaban fundamentalmente sólo a dos personas: un alumno y un docente, cuyas diferencias eran por lo común dirimidas mediante la intermediación de la Dirección, estamento éste y la persona responsable de desempeñar la función, que gozaban del máximo respeto tanto por una como por la otra parte de los actores del diferendo. Y por cierto, también de los padres.

Respetábamos, éramos respetados y por sobre todo: aprendíamos.

Los padres intertanto, especialmente la madre, eran supervisores y colaboradores en el diario progreso de su hijo, aliados siempre con el docente de turno, al que, en principio, se le atribuía la razón cuando surgían las mencionadas diferencias. Estoy convencido que nuestros padres aplicaban, por lo común sin saberlo, el famoso principio jurídico romano “In dubio per reo”, siendo el reo por cierto no el hijo sino el docente implicado.

Y aquí vienen ahora las pérdidas del introito, aquellas capaces de hacerme escribir las prosas más tristes esta tarde, para colmo escribiendo en pleno ocaso, momento de melancolía y evocaciones del tiempo pasado que fue mejor.

¿Qué se ha perdido hoy en los establecimientos educativos de cualquier nivel?

En primer término se ha perdido el respeto, que ambos integrantes del binomio educador-educando se deben mutuamente, y `por lo general es el alumno el irrespetuoso, con la connivencia para colmo de los padres, que apelando al mecanismo de la negación como defensa del yo culpable de la carencia educativa familiar de su hijo, lo defiende a ultranza denostando al docente e incluso llegando a la agresión física del mismo en presencia de su “inocente” hijo.

Si partimos de esta base, dolorosa, gravísima pero cierta, todo se puede esperar. Desmanes contra los edificios, pintadas agresivas y groseras, insultos verbales a viva voz, ataques a los vehículos propiedad de los docentes y hasta de las casas particulares.

No recuerdo asonadas en la escuela primaria, sí algún esbozo sin consecuencias en la secundaria, y por cierto nunca en la Facultad y Universidad en que me formé: Medicina y de Cuyo respectivamente.

Tampoco hubo casos de acoso y ni que hablar de violaciones en la Universidad, al menos en la Facultad de Medicina, donde sólo el 10% del alumnado de mi promoción eran mujeres; nos cuidábamos los varones hasta de nuestras expresiones en presencia de las “chicas”, no por temor a denuncias, sino por mera y elemental educación.

Hubo casos de relaciones sentimentales por lógica, pero consensuadas entre dos personas adultas que llegaban a la condición de “novios” sin prejuicios y sin exhibicionismos ni de hechos ni de palabras. Sin develar intimidades en descaradas conversaciones a toda voz en la cafetería o en los pasillos de los hospitales o en burdos afiches adheridos a las paredes para que hasta el menos avisado se entere de la vapuleada relación.

Hoy las damas utilizan el mismo vocabulario soez que los varones y ambos géneros se enredan en una lamentable trama de acusaciones y amenazas entre pares, repasemos las noticias periodísticas que refrendan lo dicho:

Martes 18 de diciembre de 2018 - 14:53 | Actualizado: 20/12/2018 - 17:28

La denuncia que realizó la semana pasada la actriz Thelma Fardín por violación contra el actor Juan Darthés incentivó a que muchas personas se animaran a contar sus experiencias de abusos en las redes sociales.

La provincia de Mendoza no fue la excepción; y en las últimas horas, un grupo de alumnas y de egresadas del Colegio Universitario Central (CUC), que depende de la Universidad Nacional de Cuyo, denunciaron a compañeros por abuso y acoso sexual. Y lo hicieron a través de las redes sociales, donde los expusieron con nombre y apellido.

Es decir, se atrevieron a emitir y publicar un veredicto que implica a personas concretas, las que, hasta donde llega ni conocimiento no han sido aún, sometidas al juicio pertinente.

Pero el sello está puesto, y es casi indeleble.

Respecto de las drogas: nadie las consumía y por tanto nadie las comercializaba; comparemos con esta otra referencia periodística:

Viernes, 16 de noviembre de 2018

Hoy importa: adolescentes vendían drogas a sus compañeros de un colegio privado del Centro

Desbaratan “banda narco” de chicos alumnos del colegio Misericordia de Ciudad. El descubrimiento por parte de las autoridades del establecimiento dio intervención al personal de Lucha contra el Narcotráfico.

¿Exagerada y altisonante la noticia? Puede ser, pero el hecho ocurrió y nada menos que a nivel secundario.

Los docentes, tanto como el sexo masculino, son sospechados y culpables “ab initio”.

Esto jamás ocurrió en ninguno de los tres niveles a los que asistí como alumno.

Hace pocos días atrás, se celebró en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, una asamblea de la Comisión de Mujeres e Identidades Disidentes de la FCPyS, donde se expusieron diversas situaciones de violencia machista en los claustros de la casa de estudios.

Durante el desarrollo de la asamblea surgieron denuncias públicas de situaciones de violencia y acoso sufridas por compañeras del ámbito universitario; donde los denunciados son funcionarios, docentes y personal de apoyo académico de distintos ámbitos de la UNCuyo, “quienes ejercen abuso en función de su situación de poder respecto de las denunciantes", señalaron las integrantes de la Comisión de Mujeres en un comunicado.

La asamblea excluyó expresamente a varones, hecho verdaderamente paradojal, tratándose de una Facultad pionera en temas de inclusión, que fuera creo, la primera en tener baños comunes tanto para varones como para mujeres, y donde además se utiliza con frecuencia el disparate del llamado lenguaje inclusivo. Si, bien digo: disparate, porque no es el idioma el que debe ser inclusivo, sino las actitudes concretas, y es aquí cuando me pregunto: ¿excluir a los colegas o compañerEs varones es inclusivo?

Sé que esto no será agradable, pero aclaro que no escribo en defensa de los hombres; soy un defensor absoluto de la igualdad de géneros, lo he dicho, escrito y practicado. Como cirujano que fui, integré varias veces equipos en calidad de simple ayudante, con una cirujana como jefa. Una de mis compañeras fue Jefa del Servicio de Traumatología del Hospital Lagomaggiore, cargo al que accedió en base a sobrados méritos, y el jurado que la designó estuvo integrado en su mayoría por hombres.

Es decir, hace 30 años practicábamos la igualdad, sin declamaciones rimbombantes.

Reitero, no defiendo a los hombres ni acuso a las mujeres, no, lo que defiendo es algo para mí cuasi sagrado: LA DOCENCIA, cimentada en el ineludible ciclo Enseñanza-Aprendizaje.

Pareciera que lo que debiera ser lo que fue, LA DOCENCIA, leitmotiv de la existencia de los establecimientos educativos, ha sido dejado de lado para transformarlos en ámbitos de lamentables querellas.

Mientras tato la Docencia con mayúscula, se ha trasladado por fortuna a establecimientos más humildes, donde este sagrado arte de enseñar y aprender, se realiza naturalmente, día por día, en comunión y concordancia.

Veamos las pruebas:

14 INSTITUCIONES EDUCATIVAS DE MENDOZA FUERON DISTINGUIDAS CON EL PREMIO PRESIDENCIAL ESCUELAS SOLIDARIAS 2018

5 diciembre, 2018

El acto de entrega se realizó este lunes en el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación. La escuela N° 4-241 de San Rafael obtuvo el segundo puesto y $30.000.

La acción solidaria y educativa de las escuelas de Mendoza recogió el fruto de una labor constante a lo largo del año, porque 14 instituciones educativas de Mendoza fueron distinguidas con el Premio Presidencial Escuelas Solidarias 2018, galardón que destacó, sobre todo, a la escuela N° 4-241 “S/N”, de San Rafael, que obtuvo el segundo puesto y $30.000.

¿Saben? Hasta donde llega mi conocimiento en las escuelas rurales no se acusan ni se acosan, no cortan calles ni huellas, no maltratan al caballo de su compañero, que, amarrado al palenque espera paciente el sonido de la campana, premonitorio de la salida de su jinete para emprender mancomunados el regreso a casa.

No hay automóviles de alta gama estacionados en doble fila y haciendo sonar sus estridentes bocinas para ser identificados por el hijo a punto de salir. Tampoco hay transportes escolares privados.

Hay caballos, bicicletas y alpargatas, y la despedida es con un respetuoso “Hasta Mañana Señorita”, agradecido y orgulloso porque hoy aprendió el gerundio.

Todas escuelas departamentales, a diferencia delos colegios secundarios capitalinos, que en vez de premios y distinciones, reciben multas por cortar calles, tal el caso del 23 de mayo de 2018

CHICOS DEL NORMAL PRESENTARON SUS BUZOS, CORTARON CALLES, Y CAPITAL LOS MULTÓ POR $50 MIL

Alumnos del Normal cortaron las calles Patricias Mendocinas y Rivadavia para el festejo y el municipio impuso la sanción. Para el director del secundario es "una barbaridad" y desligó al establecimiento de un hecho que ocurrió en la vía pública.

En las escuelas rurales no se drogan ni se emborrachan, no le faltan el respeto a las maestras. Seguramente alguna escaramuza habrá de tanto en tanto, pero sin la magnitud y la trascendencia pública como ocurre aquí.

Faltaría aún referirme al famoso “bulling” cuya incidencia aumentó un 33% durante el 2018 con dos suicidios; y las feroces peleas en la puerta de las escuelas, con contendientes de ambos géneros azuzados por sus compañeros, quienes en vez de separarlos y llamarlos a la reflexión, los filman con sus celulares y lo suben a internet.

Nosotros tampoco teníamos hace 70 años estos terribles flagelos.

Éramos tan ingenuos que íbamos a la escuela a estudiar.

Por fin, ¿debo preocuparme o no con las consecuencias inevitables de la pérdida del respeto, “primun movens” de todas las demás calamidades que mencionara al inicio?

Veamos las consecuencias con un solo ejemplo tomado una vez más, de un artículo periodístico:

FUTUROS DOCENTES, CON FALLAS EN ESCRITURA Y COMPRENSIÓN DE TEXTOS

Lo reflejó un estudio nacional en el que aunque Mendoza tuvo mejores resultados que la media del país, se detectaron falencias que preocupan.

Quienes se están preparando para ser docentes muestran algunas deficiencias en su formación, tal cual ha concluido un informe nacional. El Enseñar 2017 dejó al descubierto que la mitad -o más- de los estudiantes de profesorados de primaria y de secundaria no superan el nivel medio de habilidades.

. ¡Cómo serán en las que están por debajo de la media!

COLOFÓN:

Hemos perdido el respeto y por lo tanto hemos perdido el rumbo.

A la escuela, sea el nivel que fuere se va a aprender y a enseñar, a enseñar y a aprender, a formar ciudadanos dignos y educados, instruidos, respetuosos de las leyes y de las normas elementales de convivencia, entre las cuales por cierto se cuenta la igualdad de géneros.

La provisión masiva de computadoras a nivel primario, no produjo ningún cambio sustancial en la formación de los párvulos, tal como era de esperar.

Las pantallas jamás podrán remplazar el efecto de las relaciones interpersonales tanto en el binomio educador-educando como en el médico-paciente.

Yo insto a los estudiantes de todos los niveles, a disfrutar de ese período maravilloso de la vida que por cierto no ha de volver, que invadan las bibliotecas gratuitas y se intoxiquen de libros, que luego les será difícil adquirir porque son caros

También los insto a aprovechar la excepcional oportunidad que ofrece nuestro país de brindar educación gratuita y de muy buen nivel; siempre y cuando NO SE PIERDAN VALIOSOS DÍAS DE CLASES Y SE PROCURE ABSORBER ÁVIDAMENTE, EL CONOCIMIENTO QUE SE LES IMPARTE.

Muchos de los alumnos actuales serán docentes en el futuro, y seguramente habrán de esperar el respeto y la dedicación que retacearon cuando a su turno, debieron brindárselos a sus educadores.

No puedo terminar estas palabras sin exhortar a los padres a uncirse al mismo yugo con los maestros, en la ardua tarea de educar. Tirando juntos no hay carro que se atasque.

Así sea

Eduardo Atilio Da Viá

Navidad 2018


 

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