Juicios por jurado, ¿será justicia?

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Eduardo Rivas

En la Provincia de Buenos Aires se realizan juicios por jurados desde 2015, y en los últimos tres años hubo 280 juicios, de los cuales en el 70 por ciento de los casos los imputados fueron condenados y en el resto, absueltos.

Este modelo de justicia volvió a cobrar notoriedad en los últimos días porque 12 personas, que salieron de un universo de 45 ciudadanos sorteados por la Lotería de la Provincia de Buenos Aires, conforman el juzgado que resolverá sobre el caso de Daniel Oyarzún, quien tras ser asaltado persiguió en su auto a quienes lo habían asaltado y tras la persecución los arrolló con su automóvil.

Esta modalidad de juicio, según la normativa bonaerense, puede ser solicitada por el acusado, y solo para delitos graves, que son aquellos que puedan tener condenas de más de 15 años. Es fácil darse cuenta que lo que se procura por parte de la defensa es una empatía entre los ciudadanos y el acusado buscando que se privilegie que el miembro del jurado podría haber estado en el lugar del acusado y que en tal caso hubiera obrado de igual manera.

El jurado solo determina sobre la culpabilidad o inocencia del acusado, y es un juez quien se encarga de dictar la condena o absolución, y tiene la particularidad que en el caso que un jurado no encuentre culpable a una persona, no se podrá apelar su decisión. Sin embargo, la defensa sí puede apelar ante instancias superiores en caso de que la persona sea declarada culpable. Para poder dictaminar la culpabilidad, deben estar de acuerdo 10 de los 12 miembros del jurado.

Ahora bien, lo que parece una democratización de la impartición de justicia es en realidad una actitud claramente populista que busca congraciarse con la población en lugar de hacer lo que se debe hacer. Más allá de la empatía o no entre el jurado y el acusado, lo que debe hacer aquel es impartir justicia, y en esa línea resulta difícil entender que esto sea así cuando quienes conforman el grupo seleccionado no han tenido una formación en leyes.

Así pues, se presta mucho a la influencia de la opinión pública y, fundamentalmente, la opinión publicada y esto no necesariamente es impartir de justicia.

Si uno observa el accionar de la ciudadanía en el momento en que el acusado arrolló al delincuente, verá que mucho distaba de un acto de justicia y lo que se exigía era venganza. Se buscaba y alentaba la justicia por mano propia. ¿Cómo evitar caer en algo similar ahora? ¿Cómo evitar que no se convierta en un circo romano?

Como bien se interroga la Asociación Argentina de Juicios por Jurados, los ciudadanos seleccionados deberán resolver si Oyarzún es inocente y debe quedar libre o si lo condenan por hacer justicia por mano propia o si se lo condena a una pena más atenuada porque ‘se le fue la mano’.

En cualquier caso, hay una pregunta anterior que sobrevolará todo el juicio… ¿será justicia?
 

* Licenciado en Ciencia Política | [email protected] | @eduardorivas07 | https://principedelmanicomio.wordpress.com/