Acerca de la educación y la pobreza en la actualidad Argentina

El concejal, ingeniero y docente Pablo Gudiño, participa con una reflexión sobre educación y pobreza.

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Pablo Gudiño, concejal de Guaymallén

Septiembre es el mes donde más actividades, actos y homenajes, surgen como consecuencia de que en nuestro país se celebra el día del maestro y de la maestra.

Esta es la oportunidad de compartir mi opinión sobre un tema al que dedico parte de mi tiempo, de mi pensar, de mi sentir: la Educación.

Los últimos datos proporcionados por el informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reflejan que entre el 2016 y el 2017 la pobreza infantil pasó del 60,4% al 62,5%, es decir, creció un 2,1%. Esto implica que hoy en la Argentina hay 8 millones de niños y niñas con algún tipo de privación en su vida diaria.

Al tomar otras variables que nos reflejan cómo impacta el aumento de la pobreza, nos encontramos con una dura realidad: hay un 10,4% de los chicos en todo el país que pasa hambre, mientras que un 5,8% no recibió alimentación directa.

En cuanto al derecho a la estimulación en los primeros años de vida (0-3 años), alrededor de un 17% de los niños/as en sus primeros años, en 2017, se encuentra en situación de vulnerabilidad emocional e intelectual.

A la vez, el informe de la UCA señaló que "en el derecho a la educación medido en chicos de 4 a 17 años, se estima que el 19% de los chicos/as, en 2017, registra privaciones en el espacio de la educación".

Son datos objetivos y duros que reflejan algo muy claro: cuando aumenta la pobreza, disminuye el acceso a la educación y a su vez las carencias de educación traen aumento de la pobreza. Son realidades íntimamente ligadas que se retroalimentan.

¿Entonces qué hacemos?

Centrarnos en invertir en políticas concretas para disminuir la pobreza y aumentar la inversión en educación. Para lo cual necesitamos de un Estado presente de manera activa, concreta, sensible, inclusiva y contenedora.

Este es el tema superador a todas las ideologías y a todos los partidos en el cual cada uno debería asumir compromisos serios a corto, mediano y largo plazo.

El art. 14 de nuestra Constitución expresa los Derechos de todos los habitantes, y cierra con dos sencillas palabras: Enseñar y Aprender. Esto es el Derecho que tiene toda persona a educar, a ejercer la docencia y su correlato a educarse, a capacitarse y formarse integralmente.

Al Estado le corresponde tutelar, proteger, garantizar la efectiva realización de este Derecho.

Y así lo ratifica el art. 75 inc. 19 de la Carta Magna:" Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales: que aseguren la responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal y la autonomía y autarquía de las universidades nacionales.... "

Hoy estamos ante una sutil y perversa visión empresarial del Sistema Educativo. Por citar un ejemplo me remito a la gobernadora que sin ningún tipo de desparpajo y pudor dijo: …”todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad.”

O el lamentable pensamiento del Presidente cuando menciona “…caer en la educación pública”.

Pues aquí está el tema: defender la educación pública, gratuita, laica, inclusiva y de calidad.

Para eso hay que entender al presupuesto educativo como una inversión, de las mejores que puede hacer un país, no como un gasto. Los recursos deben ser para gestionar mejores aulas, mejores escuelas, con más recursos pedagógicos, con docentes bien remunerados.

El Estado no puede hacerse el distraído ni mirar para otro lado, es parte de su esencia, es su responsabilidad asegurar la inversión para que todos alcancen una educación de calidad. Esto no lo soluciona el mercado.

Mucho menos aún, aceptar imposiciones de restricción de organismos internacionales que proponen ajustes y recortes en educación y políticas públicas que nos sumergirían aún más en una situación de tremenda desigualdad y pobreza estructural.

Este es el compromiso y desafío, que en mi entender, nos debe contener y tener a todos ocupados, sabiendo que invertir en educación es intervenir en derrotar a la pobreza e invertir en políticas públicas que disminuyan las desigualdades, es crecer y creer en la educación. Entonces sí, estaremos pensando activamente en el desarrollo promisorio de las niñas/os y jóvenes y en la construcción de una Argentina libre, soberana y próspera, donde todos tengan la posibilidad de desarrollarse.

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