Los resultados negativos de la despenalización

A principios de este año propuse Librar una Cruzada contra la Droga, lamentablemente mi reclamo no tuvo eco en los medios. Hoy puede que sea tarde, la droga estará más que nunca entre nosotros.

La Corte Suprema de Justicia al modificar el Art. 14 de la Ley 23737 esta despenalizando la tenencia de la droga no el consumo de la misma.

La consecuencia inmediata del fallo despenalizador será el florecimiento de letreros, tanto en villas como en barrios recoletos, anunciando: "Vendo pequeñas cantidades para consumo personal". Si la tenencia de pequeñas cantidades para consumo personal no es delito, tampoco lo será su venta. Lo que se logra con esto es blanquear a los pequeños dealers, o sea todo el escalón secundario de distribución del narcotráfico.

Dice el Artículo 14 de la Ley de Estupefacientes Nº 23737:

Art. 14º: Será reprimido con prisión de uno a seis años y multa de trescientos a seis mil australes el que tuviere en su poder estupefaciente.

La pena será de un mes a dos años de prisión cuando por su escasa cantidad y demás circunstancias, sugiere inequívocamente que a tenencia es para uso personal.

Debe quedar claro que el consumidor no está penalizado, lo que se tipificó en 1989 fue la tenencia de drogas, ya que el Estado debe velar por la salud y la seguridad de la gente.

Despenalizar significa lisa y llanamente desentenderse del ciudadano, lo que nos convertiría inequívocamente en homicidas morales de la sociedad.

Analicemos el caso de la marihuana

La marihuana confunde la noción del tiempo, dificulta el pensamiento y la concentración, distorsiona la percepción y el sentido de la realidad. Ocasiona alteraciones en la vida social. Provoca irritabilidad, insomnio y debilidad.

El humo de la marihuana contiene elementos cancerígenos 50 veces más poderosos que los del tabaco. El THC (tetrahidrocanabinol) de la marihuana actual es más concentrado y potente que el de los años '60, logrando así mayor tolerancia en el consumidor, por lo que el usuario necesita cada vez más dosis para conseguir igual efecto.

Por otra parte, cuando se habla del uso de marihuana para uso medicinal, todos sabemos que la marihuana no cura nada.

El narcotráfico con su marketing, que presenta a la marihuana como una hierba inocua y benéfica a la vez, ha logrado elevar el consumo de 50 millones de personas en los años '90, a 180 millones de dependientes en el 2000 en el planeta. Sólo resta imaginar qué no harían los mercaderes de la muerte una vez despenalizada para que todos los seres humanos cayeran bajo su influjo.

El consumo de marihuana influye en el 50% de los fracasos escolares. Así se desprende de la encuesta sobre el consumo de drogas y los factores asociados en la Comunidad Valenciana, realizada por la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD).

Hay un supuesto que dice que si las drogas se legalizan se acabaría con el narcotráfico y el problema de la adicción sería controlable.

 La experiencia desmiente este supuesto.

A excepción de Holanda, todos los países o Estados que han experimentado esquemas de legalización o de despenalización han regresado a sus anteriores esquemas prohibicionistas, la causa: la epidemia de adicciones que han surgido como resultado de poner al alcance de todos sustancias que modifican ampliamente la conducta humana.

Legalizar produce la ilusión de que los delitos se acaban. Y en efecto se acaban, pero de nombre. Ya no existiría el delito de narcotráfico, sencillamente porque la droga se hace llegar de manera legal, pero la adicción ahí estaría. Si se legalizara el homicidio, la tasa de homicidio bajaría a cero, porque ya no habría el delito de homicidio. Pero los muertos ahí estarían.

Los experimentos de legalizar o despenalizar han terminado por regresar a la prohibición: en 1975, la corte en Alaska aumentó la permisividad para poseer más marihuana. Para 1988, entre los jóvenes de 12 a 17 años el consumo aumentó hasta alcanzar más del doble que el promedio nacional de Estados Unidos. Finalmente, en 1990 se volvió al antiguo esquema de prohibición y el consumo empezó a disminuir lentamente.

En Inglaterra, entre 1960 y 1970, los adictos a la heroína se multiplicaron por 30 veces y durante los '80, el número creció cerca de 40% anual; ahora, arrepentida, enfrenta el enorme costo de tratar a miles de adictos.

En Suiza, un parque llamado Platzpitz se definió como lugar de tolerancia para usar drogas.

En 1987 tenía 300 visitantes permanentes. En 1992, eran 20 mil. En consecuencia tuvieron que cerrar el parque, como única forma de acabar con el lastimoso espectáculo de gente inyectándose y drogándose a toda hora.

Holanda es el único país que no ha dado marcha atrás a la despenalización del uso de las llamadas "drogas blandas", que no son tan blandas: cuando se despenalizó el uso de la marihuana, en 1976, su contenido de tetrahidrocanabinol –el ingrediente activo– era de 3% a 5%; actualmente es de 35%, cantidad que produce problemas notables de salud: pérdida de memoria, daños cognitivos y una falta de energía crónica que convierte al usuario en un ser apático y pasivo.

Los resultados de la despenalización:

El número de expendios de estas drogas aumentó, en 10 años, de 30.000 a 500.000, y el uso de marihuana en el grupo de edades de 18 a 25 años creció 200%. Al grado de que tan sólo en 1997 hubo un incremento de 25% en el número de adictos a la marihuana en tratamiento, comparado con un incremento de 3% en los casos de abuso de alcohol.

Es ingenuo pensar que un narcotraficante, que se ha dedicado al delito buena parte de su vida, se convertirá en un respetable hombre de negocios o que, al menos, dejará su actividad ilegal.

Las drogas son sustancias que deben permanecer prohibidas, ya que si se aumenta su disponibilidad, más jóvenes y niños pueden caer en la adicción. La facilidad de obtener una droga está íntimamente relacionada con su nivel de uso, como quedó demostrado en el caso de Alaska arriba mencionado y muchos otros. Los programas de combate al narcotráfico y prevención de adicciones deben mejorar, claro está, pero legalizar produce la falsa sensación de control, que no sería sino otro engaño.

Por ello es que propongo librar una cruzada contra la droga, este hecho forma parte de mi plan Mendoza Segura, en la convicción que despenalizar es dejar en total libertad de acción al vendedor minorista.

Opiniones (3)
20 de abril de 2018 | 06:51
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20 de abril de 2018 | 06:51
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  1. Parece que el señor no entendio muy bien que lo que se esta despenalizando es el consumo y NO la venta. No se entiende muy bien por que esto influiria en la penalizacion de los vendedores. Por ejemplo en el caso de la marihuana, droga que no produce adiccion como dice el señor (a diferencia del alcohol, el tabaco o las pastillas recetadas, las drogas legales) lo que seria posible es que cada persona pueda tener en su patio su planta, como cualquiera puede plantar hortalizas o lo que sea que quiera para consumo personal. Con esto se evitaria que personas que no son delicuentes ni mucho menos, sino que poseen habitos de consumo diferentes, puedan acceder a un producto cuidado, sin agregados de todo tipo de cosas y sin recurrir a ambitos de ilegalidad para poder consumir algo que le parece por distintos motivos (entre los cuales tambien se encuentra el medicinal) bueno para su persona. Bien comprobado estan los estragos que el alcohol o el tabaco provocan a la salud y quisiera ver cuantos estan de acuerdo en prohibirlos. me parece que toda su exposicion del tema es confusa, parcial, carente de veracidad, tendenciosa y expresamente para confundir. Lo mejor que puede pasar es que vayamos tendiendo, siempre y cuando no se afecte al de al lado, a respetar los gustos y decisiones de cada uno.
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  2. Son un montón de datos puestos así nomás, es una pena que este sujeto sea diputado.
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  3. SI FUERA POR IDEOLOGIA POLITICA, YO ME ENCUENTRO EN LA ANTIPODA DE SU PENSAMIENTO. SOY UNA PERSONA MAYOR Y ME TOCO COMBATIR EL FLAGELO DE LA DROGA. HOY ME DA VERGUENZA ESCUCHAR A ALGUNOS INTEGRANTES DE LA SUPREMA CORTE PROVINCIAL, APOYAR LA DESPENALIZACION DE LA TENENCIA PARA CONSUMO, QUE ES COMO HACER LA VISTA GORDA O MIRAR PARA OTRO LADO CUANDO SE COMETE UN DELITO DE TAMAÑA GRAVEDAD. LE ESCRIBO, PORQUE ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON SU PENSAMIENTO SOBRE ESTE TEMA, NO OBSTANTE Y LO REITERO ,-NO TENER SU MISMO PENSAMIENTO POLITICO.
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