Drogas: Despenalización del consumo

Durante las últimas semanas han aumentado las voces oficiales a favor de la despenalización del consumo de drogas en América Latina. Ya no se trata de un grupo de académicos hablando desde una esquina liberal de la sociedad.

Durante las últimas semanas han aumentado las voces oficiales a favor de la despenalización del consumo de drogas en América Latina. Ya no se trata de un grupo de académicos hablando desde una esquina liberal de la sociedad; presidentes de naciones como México, Honduras y Argentina, han manifestado abiertamente su interés por apoyar un nuevo enfoque global frente a las drogas, cuyo punto de partida sea identificar al consumidor como a un paciente del sistema de salud y no como a un preso del sistema penal.

En medio de la crisis social generada por al accionar del narcotráfico en su país, el presidente de México, Felipe Calderón, dijo que era necesario entender el problema de las drogas no sólo como un asunto exclusivamente penal, sino sobre todo como un tema de salud en lo referente al consumo.

Días después, Manuel Zelaya, su homólogo de Honduras, concordó con la idea de apoyar la venta controlada de ciertas drogas ilegales, aunque aclaró que esta es una medida que se debe tomar de manera global y simultánea en el concierto internacional.

Y semanas antes la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner había respaldado la despenalización del consumo al decir a la prensa local de su país que “no me gusta que se condene al que tiene una adicción como si fuera un criminal… los que tienen que ser condenados son los que venden la sustancia”.

Pero más allá de las declaraciones de alto nivel a favor de la despenalización del consumo de ciertas drogas, algunos países latinoamericanos ya han hecho avances en materia legislativa. De acuerdo con el diputado argentino Leonardo Gorbacz, existen proyectos de distintos legisladores desde hace tiempo que plantean despenalizar la tenencia para consumo personal en ese país.

“Actualmente, el poder ejecutivo, a través del Ministerio de Justicia, creó un comité técnico que está elaborando su propia propuesta, que va en el mismo sentido. Además, existe un dictamen de la Comisión de Adicciones sobre una ley que crea un plan nacional de asistencia que fue firmado esta semana”, afirma.

El consumidor no va a la cárcel

La más reciente modificación legal en el continente fue realizada en Brasil en 2006, con la aprobación de la nueva ley de drogas. En opinión de Luciana Boiteux, doctorada en derecho penal por la Universidad de Sao Paulo y miembro del consejo consultivo de la Red Brasileña de Reducción de Daños y Derechos Humanos, los efectos de la ley han sido positivos aunque insuficientes.

“Positivos, en el sentido de que han traído apertura para políticas de salud pública en el tema de drogas en lugar de sólo una política represiva como proponía la ley anterior. De ese modo se redujo la intervención penal al usuario, que ya no puede ser preso. Pero hay que decir que no fue una gran revolución, porque el crimen continúa. Los críticos de la ley entienden que ésta debería haber ido más lejos”, argumenta.

Cabe recordar que uno de los primeros países latinoamericanos en hacer este tipo de modificaciones fue Colombia, cuya Corte Constitucional despenalizó en 1996 el porte y uso de la dosis mínima de droga bajo el argumento de que el consumo de drogas pertenece a la esfera del libre desarrollo de la personalidad, un derecho inalienable. Dicha dosis no puede exceder un gramo de cualquier sustancia a base de coca, 20 gramos de marihuana y 5 gramos de hachís. Sin embargo, el presidente Álvaro Uribe ha manifestado su interés por volver a penalizar el consumo, aunque sin mucho eco.

Un paso al costado

Sin embargo, no todo son vientos de cambio en el continente americano. A pesar de que la "onda legalizadora" alcanzó a agitar las aguas en el estado de California con la llamada "Proposition 5" -que preveía la transferencia anual de 1.000 millones de dólares del presupuesto que antes se usaba para prisiones al presupuesto para prevención y rehabilitación de drogas y disminuir así la congestión de las cárceles con consumidores de droga no violentos- los votantes de ese estado le dijeron “no” a la propuesta en las recientes elecciones presidenciales.

Para Ethan Nadelman, director ejecutivo de la Drug Policy Alliance -organización que promueve el debate sobre la política de drogas y que defendió la Proposition 5- de haberse aprobado, habría sido la más grande reforma en materia de drogas en Estados Unidos desde el levantamiento de la prohibición del alcohol 75 años atrás. California ya había sido pionera al ser el primer estado en aprobar el uso medicinal de la marihuana, una de las más grandes modificaciones legales durante los últimos 10 años.

Aún así, el experto afirma que la elección de Obama como nuevo presidente de ese país sí representa un cambio en este aspecto. “Aunque Obama no va a hacer del final de la “guerra contra las drogas” su prioridad número uno, sí ha dicho que Estados Unidos debería empezar a tratar el uso de drogas como un asunto de salud y no como un tema de justicia criminal”.

Además, es destacable que en estas mismas elecciones el estado de Massachusetts ablandó las penas para el porte de pequeñas cantidades de marihuana y el estado de Michigan reglamentó el uso medicinal de la marihuana.

El rol latinoamericano

Aunque todavía hay mucho en proceso en cuanto a cambios legislativos se refiere, está claro que Latinoamérica se prepara para sentar una postura propia en la reunión de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas que se realizará en marzo de 2009 y que evaluará la política de guerra contra las drogas que marcó la pauta mundial durante los últimos diez años.

Para Nadelman, las declaraciones de los presidentes latinoamericanos son la muestra de que en la región se está formando una masa crítica entre los líderes, no sólo teniendo en cuenta las recientes declaraciones de Calderón, Zelaya y Fernández sino también las realizadas de tiempo atrás por los presidentes de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

El experto opina que cada región del mundo tiene un rol importante a desempeñar en el desarrollo de un nuevo paradigma de la política de drogas pero asegura que “Latinoamérica tiene un rol primordial que jugar y debe formular una propuesta contundente ya que ha pagado un alto precio en términos de violencia como consecuencia de la guerra contra las drogas”.

El ex ministro de defensa y ex senador colombiano, Rafael Pardo, está de acuerdo con que es hora de que Latinoamérica lidere un debate sobre la necesidad de un cambio de paradigma de la política de drogas a nivel global. “¿Cuál debe ser ese nuevo paradigma? Hay que construirlo. Debe ser discutido a nivel internacional. El enfoque primordial, en mi opinión, debe ser investigar, evaluar políticas, dedicar recursos a la prevención y al tratamiento de las adicciones más que al control de la oferta”, asegura.

Nadelman agrega que la misma creación de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, CLDD, presidida por César Gaviria, Ernesto Zedillo y Fernando Enrique Cardoso –ex mandatarios de Colombia, México y Brasil respectivamente-  es una prueba más de la conformación de esa masa crítica de líderes comprometidos con un cambio en la política de drogas. Dicha Comisión está preparando un documento oficial que ratificará en su próxima reunión en febrero de 2009 en Costa Rica y que servirá de derrotero ante el encuentro mundial, dos meses después ante las Naciones Unidas.

Rubem Cesar Fernandes, director ejecutivo de la ONG brasileña Viva Rio -que asesora a la CLDD- explica que desde la primera reunión de la Comisión realizada en Rio de Janeiro en Junio de este año hubo consenso entre los participantes sobre el fracaso de la política mundial de drogas.

"La demostración de ese fracaso es que esta política se había planteado como meta un mundo sin drogas en diez años. Esos diez años pasaron y la producción de drogas se mantuvo básicamente en el mismo nivel, con el agravante para América Latina del fortalecimiento de poderes paralelos y del aumento del crimen organizado con un alta capacidad de corrupción y violencia".

Por todo ello, en opinión de Fernandes, América Latina debe sentar una posición mucho más activa ante el concierto internacional y es precisamente eso lo que se pretende con el documento que prepara la CLDD, el cual será publicado en febrero de 2009 con el aval de por lo menos 100 líderes latinoamericanos.

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23 de julio de 2018 | 03:19
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