La reforma previsional

Mandanos tu carta a: contacto@mdzol.com.

Previo a efectuar cualquier tipo de análisis, se debe tener en cuenta que una política en materia previsional está indisolublemente vinculada con la realidad del mundo del trabajo.

Además, es una obligación constitucional del Estado el otorgamiento de  jubilaciones y pensiones. Así lo expresa el último párrafo del artículo 14 bis de nuestra Constitución Nacional: “El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles…”

Dos premisas que, al parecer, no son tenidas en cuenta por quienes intentan ejercer la defensa del sistema de capitalización individual.

Un régimen previsional funciona bien, es decir se autofinancia, cuando el aporte de los trabajadores activos y la correspondiente contribución patronal por cada uno de ellos, alcanzan a cubrir la totalidad de las pasividades. Esa es la pretendida “relación actuarial” que desvela a los que creen que la seguridad social es un problema de caja.

Pero en el mundo ocurrió algo hace dos décadas que implicó la instauración de un paradigma político y económico denominado capitalismo salvaje, neoliberalismo, o como sea que se lo quiera denominar, que provocó –entre otras maravillas- una fenomenal transferencia de recursos de los trabajadores y de los sectores más vulnerables hacia los conglomerados económicos concentrados, a través del descenso vertiginoso del salario real, la emergencia del empleo informal, el subempleo, la desocupación, la marginación y la exclusión de miles de trabajadores.

Evidentemente, este proceso conduciría inexorablemente a la quiebra de los sistemas previsionales. La ecuación no cierra: a menor cantidad de trabajadores aportantes, salarios más bajos y retribuciones “en negro”, al tiempo que los trabajadores van accediendo a la edad jubilatoria, porque aún no se puede evitar que nos volvamos viejos; el sistema se tornó insostenible financieramente hablando.

La solución imaginada por el gobierno de turno en 1994, fue la creación del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones. Sistema mixto de reparto estatal y capitalización individual. Todo muy lindo, pero de lo que se trataba en realidad era de la aniquilación del régimen previsional. Todos los principios políticos, sociales y jurídicos que dieron origen a la seguridad social fueron borrados de un plumazo con la ley 24.241 de Menem y Cavallo.

Lo que hoy realmente no se entiende es por qué tanta preocupación por “la caja”, si es una evidencia que ningún sistema previsional puede sostenerse con recursos genuinos. Para poder hacer frente al pago de las pasividades se deben generar recursos extra derivados de múltiples ingresos como por ejemplo tributarios.

Sería cuanto menos una extravagancia que el Estado deba “subsidiar” los haberes previsionales a la vez que se apropia de la caja para otros fines.

El Estado está haciendo uso de sus atribuciones constitucionales y tomando la iniciativa política en medio de una crisis que afectará a miles de trabajadores. Esto no debiera impedir que se prevean organismos de control autónomos, democráticos y con poder de veto que realicen el seguimiento de los aportes previsionales.
Opiniones (1)
19 de abril de 2018 | 11:23
2
ERROR
19 de abril de 2018 | 11:23
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. El Estado sigue siendo garante de la seguridad social, y para ello toma parte de los aportes de quienes han elegido el sistema de AFJP. Tal como lo explica la Superintendencia de AFJP: "Si es trabajador autónomo el aporte previsional obligatorio es el 27% de la renta presunta correspondiente a la categoría a la que usted pertenece. De ese aporte, 11 puntos van a su Cuenta de Capitalización Individual y los 16 restantes se derivan al Régimen de Reparto". En el caso de un trabajador dependiente, los aportes patronales también van a reparto. (www.safjp.gov.ar) Como vemos LA MAYOR PARTE DE LOS APORTES van al Estado, y menos de la mitad a la AFJP. Eso en los aportantes que eligieron este régimen, por supuesto. Para los que eligieron reparto va el 100% al Estado. Existiendo la Superintendencia mencionada, resulta que el sistema actual -si se aplicara bien- cumple con todo lo que usted y yo pretendemos: que el Estado garantice la seguridad social, que el aportante pueda buscar por otros medios (utilizando parte de sus aportes) un aumento de su renta futura, y que todo esto esté controlado por un ente autárquico (la superintendencia). Pero no ocurre así. ¿Porqué? Porque el Estado pasa por arriba de los controles, la propiedad privada, y sistemáticamente reclama esos fondos para sí, mediante compras compulsivas de bonos estatales, defaluts, corralitos, pesificaciones, y ahora para colmo la expropiación lisa y llana de los aportes. No se trata de "capitalismo salvaje" sino de "politicos salvajes" que usan y abusan del dinero de la población, maquillados de "defensores de los más pobres". Por esto son peores que quienes dicen combatir, porque al menos la AFJP y los bancos no me estafan diciendo que me defienden, sino que simplemente me estafan porque pueden (porque el Estado los deja). Saludos cordiales.
    1
En Imágenes
Aguas color Malbec
17 de Abril de 2018
Aguas color Malbec