Arancibia, la inseguridad y los católicos

Recrear la amistad social y la cultura de la vida en Mendoza

A los fieles católicos de la Arquidiócesis de Mendoza.

Estimados hermanos y hermanas:

1. El bien común es el conjunto de condiciones que hacen posible el pleno desarrollo humano de las per-sonas. Una de esas condiciones es la amistad social: reconocer al otro como semejante y, por lo mismo, procu-rar su bien de forma deliberada, sostenida y perseverante. El bien integral de los demás me atañe en primera persona, especialmente la suerte de los más pobres, débiles e indefensos. Los mendocinos tenemos muchas razones para reconocernos recíprocamente como amigos. Mendoza es nuestra casa común. Estamos llama-dos a ser una familia. Podemos tener puntos de vista diversos sobre muchos temas, debatir con ardor nuestras diferencias. Nunca tenernos por enemigos.

2. Hoy necesitamos redescubrir estas cosas. Los graves hechos recientes de violencia reflejan las heridas más hondas de nuestro cuerpo social. ¿Qué nos pasa? No se llega a tal desprecio por la vida sino al cabo de un proceso de desintegración y de deshumanización que tiene causas profundas. Los factores económico-sociales son, sin duda, importantes. Un sistema que, por su propia naturaleza, desemboca en una persistente e injusta distribución de la riqueza, sólo engendra corrupción, resentimiento, marginación y violencia. Una aproximación integral al problema, sin embargo, nos exige ampliar la mirada. No podemos olvidar la dimensión espiritual, moral e incluso religiosa del deterioro social. Es la cultura de la vida y de la solidaridad la que tiene que ser edificada desde sus bases. Para esta inmensa tarea, nuestra sociedad posee aún preciosas energías que, entre todos, hemos de cuidar y favorecer. Están vivas en el corazón de la mayoría de los mendocinos. La fe en Dios es una de ellas. Un sentido espontáneo de solidaridad, otra.

3. Como hombre de fe y pastor de la Iglesia, quiero también dirigir una palabra de amistad a quienes han sufrido en carne propia estos hechos de violencia. ¡Cuántas familias mendocinas lloran hoy pérdidas irrepara-bles! Su dolor es de todos. Rezamos intensamente por ellos, encomendándolos a Dios, implorando su consue-lo y su paz. Al compartir el dolor nos hacemos más amigos, más hermanos. Los cristianos, mirando a Cristo resucitado, sabemos además que el dolor asumido desde el amor, vence toda forma de resentimiento, odio y violencia. Se abre así un camino firme hacia la paz y la reconciliación. Este inmenso dolor compartido nos tiene que ayudar a comprender mejor la magnitud del problema humano que afrontamos como familia mendocina. Puede hacernos más sabios y sensatos.

4. El Sr. Gobernador de la Provincia ha convocado y puesto en marcha un Pacto social por la Seguridad. Es una puerta abierta para encarar este grave problema, con el imprescindible liderazgo del Estado. Es nece-sario favorecer un amplio consenso de criterios, actitudes y acciones al respecto. 

5. ¿Cuál es el aporte que la Iglesia católica en todo este proceso? Sin ánimo de ser exhaustivo, quisiera destacar aquí algunos puntos que considero más importantes, e incluso urgentes.
La Iglesia y sus pastores no poseemos competencia directa en esta materia. Tampoco soluciones téc-nicas. Respetamos la autonomía del Estado y la libertad de opción de los fieles, especialmente de los laicos, en estos temas. Nuestro aporte específico es religioso, pastoral y moral: profundizar la acción evangelizadora para que la fe en Dios renueve la vida. En la misión de la Iglesia, el Evangelio se une a la luz de la razón para ani-mar a vivir plenamente las exigencias del bien, la verdad y la justicia. La fe en Dios nos purifica del egoísmo y, así, nos humaniza. Este es el compromiso fundamental de la Iglesia, hoy más urgente y decisivo.

6. Un abordaje más específico del problema de la seguridad es competencia directa de los fieles laicos. Forma parte del campo propio de su vocación y misión bautismal. Son responsables de ello delante de Dios y de la comunidad. Sobre todo los que tienen una formación profesional, o quienes poseen una responsabilidad específica en la función pública, en las principales organizaciones de la sociedad civil, en el mundo de la políti-ca, las fuerzas del orden, la educación, la cultura, la prensa, o la economía. Como Pastor los animo a descubrir que su vocación cristiana consiste en abrir el mundo al reino de Dios, ordenando según el Evangelio las reali-dades temporales.

7. Al enfocar así el problema de la seguridad, hay un conjunto de grandes temas que -desde la sensibili-dad propia de la Iglesia- son muy importantes. Aquí sólo los enuncio:

1) Como perspectiva fundamental: la promoción y defensa de la dignidad de la persona, creada a imagen de Dios, y la plena vigencia de los deberes y derechos humanos. La vida humana, de la concepción a su término natural, es sagrada.

2) La opción preferencial por los pobres, débiles y sufrientes. Las palabras de Jesús nos interpelan: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron con-migo” (Mt 25,40).

3) La promoción de la familia como ambiente fundamental para el desarrollo de las principales virtu-des humanas que nos hacen hombres y mujeres de bien, capaces de gozar la vida y de vivir en sociedad. Aun en medio de tantas crisis, seguimos apreciando la vida familiar que reúne a: padres y abuelos, hijos y hermanos, tíos y primos. El individualismo es inhumano.

4) La atención a la escuela y a la educación. ¿Cómo podemos ayudar para que la escuela cumpla su labor, subsidiaria respecto de la familia e insustituible en el tejido social, de humanizar educando, enseñando y capacitando?

5) En consecuencia: es urgente redescubrir y potenciar la alianza entre padres y docentes, entre la familia y la escuela. Los católicos -docentes, profesionales y padres de familia- tenemos que ayu-dar a recuperar el aprecio y el respeto por el maestro, la escuela y la educación.

6) Llegar a ser ciudadanos responsables, respetuosos de la ley y con un hondo sentido de la justicia. Nuestro Plan de Pastoral tiene, al respecto, orientaciones importantes.

7) Promover una revisión crítica del aporte de los medios de comunicación social en la difusión de una cultura más humana, menos individualista y materialista, violenta y superficial.

8) La reinserción social de quienes, habiendo delinquido, están cumpliendo una justa condena. La mera multiplicación de las unidades penitenciarias se mostraría impotente si no se apunta, con de-cisión y creatividad, a una recuperación integral de las personas.

8. Son necesarias medidas de corto o mediano plazo para prevenir, controlar y punir los hechos de vio-lencia. También, afianzar la capacitación profesional de las fuerzas del orden, su presencia y accionar en me-dio de la comunidad. Tenemos que ser conscientes, sin embargo, que estamos ante un problema de enorme magnitud. La recomposición del tejido social y la inclusión social reclaman políticas públicas de largo alcance y, sobre todo, un ejercicio paciente y perseverante de fuertes valores morales y espirituales. Los creyentes mira-mos a Dios, fuente de toda razón y justicia. Él es la gran esperanza que nos sostiene en la tarea nunca acaba-da de lograr el pleno desarrollo moral de la sociedad. Dios es, así, el garante de la dignidad de toda vida humana.

9. Aliento, por tanto, a todos los fieles a sumarse con decisión, creatividad y fortaleza cristiana al desafío de ofrecer su aporte a estos graves problemas sociales. Son muchos los que ya lo hacen. Debemos profundi-zar nuestra participación. No puede faltar el punto de vista católico en este debate ciudadano. Quiero también reconocer y agradecer la labor de los pastores, laicos y consagrados que, con gran sentido de servicio y de compromiso, han ayudado a nuestro pueblo a vivir con entereza situaciones difíciles y dolorosas.

La figura evangélica del P. Jorge Contreras nos alienta a profundizar nuestro aporte al bien común de todos los mendocinos. No dejemos de orar unos por otros y de apoyarnos mutuamente en este servicio. Con mi afecto y bendición,

Opiniones (2)
25 de febrero de 2018 | 01:18
3
ERROR
25 de febrero de 2018 | 01:18
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. ¿qué puede saber un cura que nunca trabajó de sugerir fromas de vida?
    2
  2. Sin ánimo de ofender ni ser irónico, yo creo que no entendió el pacto social. En donde el gobernador está pidiendo ayuda a todos TODOS los sectores de la sociedad no puede decir el discurso de que rezan por las víctimas de los delitos. Yo creo que dando una respuesta real y sincera al apartado 6 punto 4, es ahí donde la iglesia tiene que atacar: la educacíon en el sentido de que hay que agarrar a las personas cuando tienen la edad entre 5 y 8 años aproximadamente; y es en ese momento el más oportuno para poner la "semillita" de lo que uno quiere, como dirigente para el futuro. Si los que delinquen hoy son jóvenes que esa semilla ha estado podrida, y. . . que vamos a esperar del árbol podrido????
    1
En Imágenes
El Carnaval de Venecia, en la cámara de una mendocina
13 de Febrero de 2018
El Carnaval de Venecia, en la cámara de una mendocina
París bajo la nieve
7 de Febrero de 2018
París bajo la nieve