No hay derecho ni justicia sin moral

"¿Es Argentina una república representativa donde el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes?", se pregunta el autor de esta nota.

El gran maestro Aristóteles sostuvo que la Moral era la base de la Justicia. También que cuando un príncipe no hacía lo que el pueblo requería y necesitaba perdía el derecho de ser
obedecido.

Justo José de Urquiza afirmaba que: “Donde la Ley no impera la libertad no existe.”

Y Mariano Moreno sentenció: “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila.”

Se sostiene que nada ni nadie se puede oponer a quien obra al amparo de la Ley, que es la Justicia erigida en norma. Ambas, Ley y Justicia, se basan en la razón.

Las ansias de Justicia no se pueden alterar. Hombres de un poder casi ilimitado han sucumbido ante la sed de Justicia de unos pocos. Muchos ejemplos hay en la historia universal.

Estos conceptos fueron plasmados en las primeras Constituciones escritas por las ideas de varios pensadores franceses (en 1789), como Rousseau, Montesquieu, Voltaire, Diderot, y norte americanos, como Wilson, Franklin, Washington (en 1777, “Los 20 Artículos”).

Resumo numerosos pensamientos definiendo a la Constitución como la regla o norma jurídica que determina la organización fundamental de un estado. En ella deben estar determinados los derechos que gozan los ciudadanos, los que jamás pueden ser desconocidos por los gobiernos.

También ha sido definida como la ley fundamental de la nación.

En general, se dividen en dos partes: una dogmática, donde se consagran los derechos de los ciudadanos, y otra orgánica o formal, que establece el sistema de funcionamiento del Gobierno Nacional y sus relaciones con los demás estados, cuando se trata de un sistema federal.

Entre los principios que consagran las constituciones resalto los derechos a: la vida, a la propiedad, a la igualdad, al trabajo, a la educación, a la salud, a la justicia. Y otros más modernos, como la defensa del medio ambiente, del consumidor y usuario, a la competencia.

Como norma general consagrada por los Pactos Internacionales, se establece el derecho a la defensa en juicio. Entre otros: derecho a no ser condenado sin juicio previo basado en ley anterior al hecho del proceso; a la defensa; a no declarar contra si mismo, etc.

Se ha sostenido – con razón – que las ansias de Justicia no se pueden desterrar.

También que “nunca podrá ser condenado quien pide el cumplimiento de la Constitución y de la Ley.” 

Salvo en Argentina.

Una arbitraria reciente sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación condena, incluso con costas, a quienes mediante una acción de amparo osaron, tuvieron la valentía de pedir a la Justicia Federal que se cumplieran la Constitución Nacional y la Ley Nº 25.156 de Defensa de la
Competencia, conforme ordena el Artículo 42ª de la Carta Magna.

Para ello la Corte Suprema contradice su propia unánime Jurisprudencia, y lo que es más grave e increíble, se contrapone con otras sentencias y un fallo definitivo emitido 9 meses antes en el mismo expediente, por la misma causa, con los mismos actores.

Este caso no reconoce precedentes en la historia Judicial de Argentina, ni en el mundo.

Atenta contra la Seguridad jurídica y el Estado de derecho.

Que se violenten la Constitución Nacional, Tratados Internacionales, las Leyes, en Argentina ¿a quien le importa?

Remitiré este escrito a todos los funcionarios con competencia en la materia. Espero que alguno se interese y me conteste dado que hablamos de la Constitución Nacional y la Ley, de seguridad jurídica y estado de derecho.

¿Es Argentina una república representativa donde el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes? 

¿Existe realmente división de poderes, o están sometidos al gobernante de turno?

Este es el gran debate que no se da en la Argentina.

Mientras, el mundo nos observa atónito, incrédulo. En una época que se demandan los productos que producimos estamos considerados entre los países de mayor riesgo para invertir, para visitar, para negociar. Y entre los más corruptos.

Los “patriotas” lo hicieron posible.

Opiniones (3)
19 de abril de 2018 | 19:07
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19 de abril de 2018 | 19:07
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  1. LOS JAQUISTAS LAFALLISTAS Y AZULADOS PERDIERON EL DERECHO A GOBERNAR, A LA CONFIANZA Y A LA CREDIBILIDAD PORQUE MENTIR, ESTAFAR, PROSTITUIR AL PUEBLO Y TRAICIONAR AL PERONISMO SON SIMPLEMENTE LA FALTA DE ETICA Y MORAL.
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  2. QUIEN HACE USO DE LA MORAL SOLO PARA LOS SPOTS PUBLICITARIO TODA SU ESCENCIA ESTA VACIA DE CONTENIDO POR ESO SU GESTION ES LA NADA, POR ESO SU GESTION ES LO OCULTO POR ESO SU GESTION ES LO OSCURO
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  3. Sr. Civit Evans: Algunas reflexiones acerca de su interesante artículo que, a mi humilde criterio, mezcla algunos temas. 1. "No hay derecho ni justicia sin moral", dice el título y luego continúa en sus primeros párrafos. Pero ¿a qué moral se refiere? No hay una única moral, hay perspectivas o criterios morales según los tiempos pues la ley moral evoluciona, no es un compartimento estanco. Asimismo, no se ve qué relación quiere destacar con el derecho. Este y la moral son disciplinas autónomas que no siempre se unen, por ejemplo, una prostituta que ejerce su actividad con mayores de edad en su domicilio particular no comete ningún delito, aunque su comportamiento moral sea condenable. Este ejemplo simple, señala que no siempre existe unión entre derecho y moral. Otros ejemplos señalan lo contrario. Por lo que no se sabe bien a dónde se dirige su título. Si lo que Ud. quiso relacionar es la moral pública referida a nuestros representantes, faltó explicación. 2. Adhiero a sus párrafos donde resalta algunas carácterísticas de nuesta Constitución, aunque confunde principios con derechos, pero no es grave. 3. El caso que menciona es serio y hace bien en denunciarlo. 4. Luego se pregunta: ¿Es Argentina una república representativa donde el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes? Técnicamente sí, aunque con muchas falencias propias de nuestra cultura política que se debe cambiar. Lo que está en crisis a nivel mundial es la teoría de la representanción, que en nuestro país se potencia por nuestra particular idioscincracia. 5. Su última pregunta: ¿Existe realmente división de poderes, o están sometidos al gobernante de turno? Creo que este es el punto. La división de poderes como nota republicana en la práctica está condicionada por la influencia de lo que se llama la "partidocracia", es decir, el gobierno de los partidos políticos y que en cierta meddia atenta contra la institucionalidad (una verdadera paradoja). Algunas consecuencias de este fenómeno son: que se vacíe el congreso, que las leyes más importantes no se decidan en el recinto parlamentario sino en las secretarías de los partidos, que los legisladores se deshumanicen, convirtiéndolos en meros instrumentos dóciles de la dirigencia partidaria y un gran etc. Pero estos fenómenos negativos son muy difíciles de erradicar (la Ciencia Política es clara en ese sentido), más en un país como el nuestro donde, reitero, no hay una cultura política clara y respetuosa de las instituciones. Se pueden atenuar sus efectos, claro que sí. Se trabaja para ello, no. 6. Estas breves reflexiones, dentro del marco de un respetuoso disenso, buscan incentivar el debate de las cuestiones públicas más candentes que Ud. sabiamente ha destacado. Saludos.
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