Apolítico

Este lector analiza la respuesta que suele dar alguna gente cuando se la consulta por el quehacer ciudadano: "No sé, yo soy apolítico". De este modo, traslada a la cotidianeidad de un hogar el concepto de la política.

Apolítico

Muchas veces, al preguntar a un vecino o a un compañero de trabajo qué opina de tal o cual medida del gobierno, recibimos como respuesta un  “no sé, soy apolítico”. 

Algunas de las personas que contestan de esta manera, haciendo una mezcla entre política y partido político, quieren en realidad responder que no se sienten identificados con ningún partido político, o con ninguno de los políticos que están en danza en ese momento. 

Pero, apolítico… 

Imaginemos esta situación: una señora va llegando a fin de mes con lo justo, le queda sólo el resto para pagar la tarjeta de crédito (que si no paga no va a poder ir al súper el mes que viene), y ya en la recta final, con el 31 a la vista, uno de los niños se enferma… 

¿Qué hace? ¿Paga la tarjeta y no lleva al niño al médico? 

¿Paga el mínimo, va al médico y pide prestado para los remedios? 

¿O directamente no paga un peso, aún a riesgo de quedar sin crédito en el futuro, hasta tanto no saber cuánto le va a costar la incursión por el pediatra? 

Decida lo que decida, eso es política. 

Lo mismo que hace el Gobernador o la Presidenta. Priorizar en qué gastar los recursos escasos con que cuenta.

Algunos priorizan la deuda sobre el desarrollo social, otros al revés, otros un poco de aquí y otro poco de allá, pero lo que si está claro es que cada uno de nosotros piensa de una determinada forma, y que no nos da lo mismo (aunque eso pensemos o digamos) que nos gobierne tal o cual.

Sería bueno que de una vez por todas, los habitantes de este planeta (ya que el problema no es sólo argentino ni mendocino) elijamos gobernantes que nos representen, y exijamos que sigan, al asumir sus funciones, la línea política que plantearon en campaña . 

Opiniones (10)
22 de abril de 2018 | 02:12
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22 de abril de 2018 | 02:12
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  1. Apolíticos = Idiotas . Políticos Argentinos = Idiotas Quieren algo interesante como reflexión, vean el orígen etimológico de la palabra política en http://etimologia.wordpress.com/2006/12/08/politica/ Allí se lee: Del latín %u201Cpoliticus%u201D y ésta del griego %u201C%u03C0%u03BF%u03BB%u03B9%u03C4%u03B9%u03BA%u03CC%u03C2%u201D (%u201Dpolitikós%u201D), que significa %u201Cde los ciudadanos%u201D o %u201Cdel Estado%u201D, siendo el adjetivo de %u201C%u03C0%u03CC%u03BB%u03B9%u03C2%u201D (%u201Dpólis%u201D) que significa %u201Cciudad%u201D pero también %u201CEstado%u201D ya que la ciudad en la Grecia clásica era la única unidad estatal existente (hasta la época de los macedonios, quienes lograron unir grecia bajo un reino). (Nótese también %u201C%u03C0%u03CC%u03BB%u03B9%u03C4%u03B5%u03C2%u201D (%u201Dpólites%u201D) o %u201Cciudadanos%u201D) Proviene de la raiz eundoeuropea *p(o)lH- %u201Clugar cerrado%u201Dcomo en sánscrito %u201Cpur, puram%u201D (%u201Dciudad%u201D) o lituano %u201Cpilis%u201D-%u201Dfuerte%u201D. Similar a la palabra *gharto que significa %u201Cencerrar%u201D, que en las lenguas germanas y nuestras derivaría a %u201Cjardín%u201D pero que en las eslavas por ejemplo terminaría como %u201Cciudad%u201D en %u201Cgrad%u201D o %u201Cgorod%u201D. El equivalente latino a sería en realidad %u201Ccivitas%u201D como %u201Cpólis%u201D (de donde viene la palabra %u201Cciudad%u201D) y %u201Ccivilis%u201D como %u201Cpolitikós%u201D (de donde proviene nuestro adjetivo %u201Ccivil%u201D. Como fue mencionado anteriormente, la ciudad era la unidad estatal en Grecia, que era una de caracter democrático, un fenómeno que surgió ahí por primera vez en la historia, al menos en aquella europea. De este modo, todos los asuntos del Estado eran asuntos de todos los ciudadanos, es decir, de los habitantes de la ciudad con poder civil. Así los griegos empezaron a llamar a estos temas %u201Cpolitikoí%u201D, en oposición a aquellos personales e intereses privados de los ciudadanos llamados %u201C%u1F30%u03B4%u03B9%u03C9%u03C4%u03B9%u03BA%u03CC%u03C2%u201D (%u201Didiotikós%u201D) o %u201Cprivados%u201D. Más adelante los hombres que no se preocupasen de los temas concernientes a la %u201Cpólis%u201D se llamarían %u201C%u1F30%u03B4%u03B9%u03CE%u03C4%u03B5%u03C2%u201D (%u201Didiotes%u201D), que significaba %u201Cciudadanos privados%u201D pero luego %u201Cincultos%u201D o %u201Cno conociente de las artes%u201D, derivando siglos más tarde a nuestra palabra actual %u201Cidiota%u201D. Hoy en día el término %u201Cpolítico%u201D se encuentra bastante desvirtuado, haciendo creer a la gente que la %u201Cpolítica%u201D es una profesión o carrera. Sin embargo, volviendo a las raíces de la palabra se ve que esto no es así y que muchos, de los que se denominan hoy en día %u201Cpolíticos%u201D sólo son %u201Cidiotes%u201D, ya que no responden a lo que le concierne al Estado o ciudad, sino que a sus intereses propios. Peculiar es el caso de Argentina, por ejemplo, donde luego de la severa crisis de 2001 la gente empezóa gritar %u201Cque se vayan todos (los políticos)!%u201D. Sin embargo, esta orden no tenía ningún destinatario concreto, ya que según el significado griego de la palabra, en Argentina no se encontraba ningún político en el Estado, sino gente que se ocupaba de lucrar y hacer sus ganancias. La solución a la crisis política mundial está en que la gente empiece a pensar más %u201Cpolíticamente%u201D que solo en sus asuntos privados.
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  2. es una decepción, pero esa decepción se convierte en una actitud de alejamiento y de apatía hacia lo público. individualmente nos separamos de esa actividad "asquerosa" y con mucho orgullo nos declaramos apolíticos. Yo creo que lo que quiere decir Bertold es que nunca tenemos que separarnos de lo público, que al alejarnos de la política lo único que conseguimos es que los que cortan el pastel se queden con todo. Nos pide que nos pongamos a leer, a estudiar, a gastar un poco de tiempo en ver que hacemos con lo que es de todos. La cosa no pasa por meter un papelito en una caja cada dos años, la cosa pasa por tener una participación activa en los acontecimientos políticos, pero para eso hay que invertir tiempo.
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  3. Siempre hay una brecha entre lo que le pedimos a un político y lo que hace, a veces se queda con el vuelto pero me trae los cigarrillos, otras se escapa con el dinero, otra me engaña y me dice que el kiosko estaba cerrado; bueno las opciones son variadas, en la medida que mi control no es absoluto. Puedo después castigarlo si se quedó con el vuelto, pero el daño está echo, entonces diré que soy apibe-de-los-mandados.Pero necesito al pibe, yo no puedo ir, por comodidad o porque estoy haciendo otras cosas y esto es un problema de nunca acabar, meta y ponga cambiando pibes de los mandados.
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  4. Hay que leer entrelíneas, de porqué la gente dice que es apolítica, es una decepción, más que una actitud estúpida o descomprometida. Indagar en esa conducta no estaría mal, en vez de condenarla
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  5. Con este escrito de Brech, resumís tan bien lo que querés expresar, que merecerías ser ya licenciado.
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  6. No podría coincidir más con el texto de Brecht que has exhumado. Yo colaboro con uno mucho más conocido pero que no está de más tener presente. _______________________________ Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó. Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde. (Bertolt Brecht)
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  7. Yo creo que hoy en día, los jóvenes, más que apolíticos, deberían autodenominarse anti-políticos. Porque en coincidencia con lo que menciona el autor de la nota, yo creo que es prácticamente imposible hoy en día, ser "apolítico". Es decir, estar más alla y fuera de la "política". En una sociedad como la nuestra, que es una comunidad políticamente organizada, se hace política desde que uno se levanta. Puede que el término en sentido estricto genere rechazo, y más rechazo aún se tenga hacia quienes detentan un cargo político en el Estado. Pero reitero, se puede estar "en contra" de una persona o un grupo de personas, pero no de "la política" como arte o como ciencia. Porque es parte de nuestra vida, es parte de nuestro quehacer cotidiano. Y por ello es que creo que los jóvenes debemos "ponernos la camiseta" y comenzar a hacer algo por nuestro municipio, nuestra provincia y nuestro país. Sabemos que Argentina ha tenido bastantes tropezones. Aprendamos de ellos y no volvamos a tropezar con la misma piedra.
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  8. En este pequeño escrito de Bertold Brech se resume lo que pasa con una sociedad apolítica "El peor de los analfabetos es el analfabeto político Él no escucha, no habla, ni participa de los acontecimientos políticos. Él no sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos y de los remedios dependen de decisiones políticas. Él analfabeto político es tan bruto que se enorgullece inflando el pecho diciendo que odia la política. No sabe el imbécil que de su ignorancia política nacen las prostitutas, el menor abandonado y, el peor de todos los bandidos, que es el político embustero, el corrupto, lacayo de los explotadores del pueblo." Bertolt Brecht Espero comentarios...
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  9. Los más jóvenes registran una historia fragmentada del origen del desprestigio del término "política" y de sus actores estelares los políticos. Lo relacionan con la época del ocaso de De La Rúa, del "que se vayan todos", de las cacerolas y de cuando La Marchigiana le prohibía la entrada a Sergio Bruni o a Víctor Fayad. Los más maduros, si tenemos el virus desde hace tiempo, recordamos otras épocas. En mi caso, recuerdo que desde la dictadura de Onganía que se empezó con la erosión de la palabra. "A la universidad se viene a estudiar, no a hacer política" fue una frase desafortunadamente acuñada en los sesenta. Ni hablemos de las paladas de tierra que la última de las dictaduras le fue echando encima al vocablo. Son varias generaciones de recién llegados a la vida cívica las que fueron siendo domesticadas con la perversa simplificación de los conceptos. Tanto, que ahora decir que se hace política, salvo en círculos reducidos de gente consciente y despierta, hasta es capaz de generar la sospecha inmediata de familiares y amigos. "Este está buscando un carguito" o "Víctor no se puede andar juntando con esos chorros". Creo que podemos trabajar mucho para ir recuperando el término. Para limpiarlo de manchas intencionadas y devolverle el brillo de lo noble y lo sincero. Claro que los que más podrían acelerar el rescate son los "dueños" de la partidocracia reinante...
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  10. Es una forma de dar imparcialidad a una idea política que alguien tiene, es como decir yo opino tal cosa pero no porque sea radical o peronista. Es un autoengaño, complice por cierto, es como el que dice que mataria a todos los zurdos, pero dice que es apolitico, que no es fascista y tambien funciona el viceversa. En general el que piensa asi tiene pensamientos extremos, quiere mandar al paredon a los politicos, a los corruptos, a los dirigentes corruptos. Ya el solo hecho de votar indica que no podemos ser apolíticos, ahora puede haber gente que no vote, y en ese caso, está mas cerca de ser apolítico.
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