Política

La política le hace un fuerte juego de cintura a su propio ajuste

A pesar de todo lo que pasó desde el jueves en el país, y que tuvo su eco político delictivo en Mendoza en una serie de supermercados, la política no se da por enterada de la necesidad de que se ajuste también a sí misma. El sábado parecía todo bajo control del Presidente. El domingo terminó todo en pañales, nuevamente. Este lunes Cambiemos tiene la oportunidad de echar a andar un "nuevo gobierno". O no.

Por Gabriel Conte

Fue un fin de semana horrible. Agosto se había ido ya, pero sus fantasmas continuaron allí. Las acciones que buscaron limarle las bases a la institucionalidad nos preocuparon durante demasiadas horas, en una campaña que tuvo más éxito en las redes sociales que en el objetivo concreto: las tomas de supermercados asustaron pero todo el mundo se dio cuenta de cómo venía la mano. Ya no engañan a nadie, y este es el único dato que queda como positivo en la superficie de tanta amargura.

El sábado se habló de "la purga": el gobierno de Mauricio Macri parecía encaminado hacia el replanteo. Siempre negó que ajustar hacia adentro de la política incidiera en las cifras del déficit fiscal, pero era necesario como gesto. Más aun cuando toda la Argentina racional coincide en que hay que ajustar el cinturón después de años de una hinchazón ficticia y mórbida. Pero el domingo la política logró sortear su propia tarea y decidió que hay que generar más impuestos, distribuir más planes sociales y así, seguir respondiendo a la extorsión en lugar de exponer a los extorsionadores y tomar las riendas del país.

El cinturón -si no se define quién gobierna y de qué manera, en el marco de qué tipo de alianza y con qué marco conceptual- puede ajustar el cuello de muchos y, por lo tanto, generar espasmos de desesperación.

Todavía faltan decisiones que tomar y si hay resistencia interna en el bloque gobernante, apelando a la metáfora, ¿qué se puede esperar de quienes están en la tribuna del partido que juega Cambiemos? ¿Y de los barrabravas que esperan a la salida?

En este lunes feriado en Wall Street por el Día del Trabajador en Estados Unidos está garantizado -de casualidad calendaria, no más- que no estalle otra vez el dólar, no se derrumbe nuestra moneda, ni se venga abajo la apertura que el país había logrado después de años en que se nos encerró en nuestro propio caldo de mañas autosatisfactorias.

Hasta ahora, el Gobierno le pidió todo el esfuerzo a sus seguidores, a quienes confiaron en él, y se resignó a todos los reclamos de prórroga que viene pidiendo descaradamente el pasado, que insiste en quedarse, aun cuando ya todo el mundo sabe que no hay lugar en el tiempo para eso.

Entonces, no habrá futuro si no se abren nuevos caminos, si no se sintoniza con el presente, si la politica -toda- se sigue mirando el ombligo en lugar de mirar a los ojos de los argentinos que están esperando, con gran paciencia y enorme grandeza, lo que su dirigencia no puede acordar, posiblemente, por mezquindad, sino por incapacidad. Una vez más, una pulseada entre los muy torpes con los demasiado vivos. Que cada uno identifique a quien le toca qué calificativo.

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