Opinión

Por dónde nos dolerá la salida a la crisis

Alfredo Cornejo pronosticó que “la salida a la crisis será dolorosa”. Preocupa más el impacto de la inflación y de la recesión económica que las consecuencias del ajuste en los recursos nacionales. Suben los niveles de conflictividad social y hay preocupación por la seguridad. Más allá de la visita presidencial de jueves y viernes, el futuro de la relación política del gobernador con Macri hoy es incierto.

Por Marcelo Arce

"Macri tiene un espíritu verticalista y decisionista autoritario fuerte, unido a un estilo muy democrático, que al parecer es muy abierto. Está acostumbrado a mandar como se manda en el mundo empresario, que discutís un rato con tus gerentes y tus CEO y después el gran gerente es el que decide. Tiene ese estilo verticalista fuerte, le importa muy poco lo que la gente piensa. Es autoritario en la dimensión de quién decide".  Esta definición acerca de la forma de conducción del presidente fue dicha por la escritora y ensayista Beatriz Sarlo. Aunque Alfredo Cornejo, si se hubiera animado a decirlo en público esta última semana, con otras palabras lo habría definido igual.

Se sabe que la relación entre el gobernador y el presidente se enrareció otra vez. Los chispazos anteriores fueron en abril, cuando Cornejo hizo pesar en Buenos Aires su rol de presidente de la UCR, pujó por alivianar el impacto de las tarifas de gas y Macri tuvo que ceder en la forma en que se iban a pagar esos aumentos.  

Hoy, Cornejo no tiene demasiados cuestionamientos a la política económica de Macri. Lo que objeta y fuerte es cómo (y muchas veces cuándo) se toman algunas de las decisiones que tienen un impacto directo en la sociedad y, fundamentalmente, sobre la base electoral de Cambiemos que es, en definitiva, la madre de todas las preocupaciones del gobernador.

El rezongo fue siempre el mismo. Salvo que ahora agravado por la magnitud de los problemas que ya pasaron y los que se avecinan. Para Cornejo, Macri escucha a los gobernadores y de manera respetuosa. Y en lo particular le presta atención a él como uno de los principales aliados. Pero después las decisiones se toman junto al núcleo duro y sin escuchar esas opiniones.

Cornejo mismo y el resto de los radicales no pudieron salir jamás de la forma de vincularse con el gobierno dentro de Cambiemos. Y seguramente eso ya no cambiará. Casi nunca, ni el mendocino, ni  la UCR han influido de manera directa en las decisiones que se toman en la Casa Rosada y, si bien han intentado salir de esa relación culposa con el presidente, la suerte de ese vínculo parece estar echada.

Esta semana el gobierno local se mostró honesto a la hora de describir la realidad. El más duro fue el propio mandatario quien, sin eufemismos, aseguró que “la salida a la crisis será dolorosa”.

¿Por dónde dolerá? Por varios costados. 

Uno de esos dolores se notará en los recursos que vendrán desde Buenos Aires a través del Presupuesto. Allí es dónde el gobierno nacional deberá asumir su compromiso con el Fondo Monetario de llegar al déficit cero para el año que viene y la negociación con los gobernadores todavía no está cerrada.

Habrá menos recursos para obras públicas por el recorte del Fondo de la Soja, se quitarán los subsidios al transporte que derivarán en un aumento seguro del boleto el año próximo y además la provincia deberá hacerse cargo de la tarifa social eléctrica que, como anunció el ministro Rogelio Frigerio, a nivel federal se dejará de pagar.

En este punto el dolor será aplacado con calmantes. Mendoza está sólida desde el punto de vista fiscal y no habrá problemas con el funcionamiento del Estado. Y ellos implica pago de servicios de la deuda, los sueldos de los estatales (y el pago de la cláusula gatillo este año) y el cumplimiento de las obligaciones con los proveedores. La luz no aumentará por la quita de subsidios, porque se absorberá a nivel estatal el recorte. 

Para la ministra de Hacienda, María Paula Allasino, las medidas de ajuste en este punto serán “neutras” porque, según dijo, aumentan “las bases imponibles y por lo tanto la coparticipación aumenta y a nosotros no nos mueve la aguja”. Hay un elemento para no perder de vista: en 2019 Mendoza recibirá como parte del acuerdo que se firmó en 2016 de devolución del 15% de retenciones de la Anses, alrededor de $2.800 millones que corresponden a una de las cuotas anuales (el 3%) de ese acuerdo. Con lo que, el ajuste podría terminar  siendo compensado.

Quizás exagera el optimismo la funcionaria. En caso de problemas, el fusible de esta administración será la obra pública. Hasta este momento no hubo necesidad de frenar proyectos en marcha, pero a futuro esto no está garantizado. 

El sector agroexportador sufrirá lo suyo también, luego del paquete de medidas de Nicolás Dujovne que les impuso un pago de $3 por cada dólar exportado. Con la disminución de reintegros que se anunció hace unas semanas,  más la pérdida por los aumentos en las retenciones, el impacto será de aproximadamente $4.500 millones.

Por otra parte, solo por tomar la pérdida por el aumento de los costos en dólares, se deben sumar a este daño unos $7.400 millones más. Pero en Casa de Gobierno buscaron aplicar otro placebo: calcularon lo que obtuvieron los exportadores como consecuencia de la devaluación se acerca a los $18.500 millones. 

Es decir, para la administración de Cornejo la crisis de los últimos meses tuvo un impacto positivo a nivel global de exportaciones de unos $6.600 millones. A decir verdad, el sector bodeguero no levantó demasiado la voz cuando estuvo frente al presidente el viernes por estas medidas. El problema aquí será el impacto que tenga en los pequeños productores, ya afectados por la crisis desde hace meses. 

El dolor se sentirá en la calle. Para el gobierno el impacto no estará dado por el ajuste, sino por la recesión y la inflación de los próximos meses. Y además por el incremento de la conflictividad social que es consecuencia directa de estos dos flagelos.

En cierta forma, la provincia fue un banco de pruebas del escenario similar que se da a nivel nacional con los ataques a los supermercados de la semana pasada. Pero la tensión va en aumento y el ministerio de Seguridad lo sabe: desde hace diez días se reforzaron las guardias en el Gran Mendoza y se extendió cinco horas el horario de las mismas para la Policía.

En las diversas reuniones sectoriales que la cartera de Gianni Vennier encaró, se notó un incremento del nivel de virulencia tanto en los reclamos como en las soluciones que busca la gente para defenderse. Todavía no salta en los registros oficiales un aumento de los índices del delito (sobre todo los comunes, que esta administración dice haber frenado) como consecuencia directa de la crisis. Pero en Seguridad esto es “esperable”.

El desdoblamiento

La realidad golpeó al radicalismo el domingo pasado, cuando arreciaban los rumores de cambios en el gabinete nacional. Cornejo voló rápido a Buenos Aires como señal de respaldo en medio de la crisis y para buscar ese protagonismo que reclama. Pero se volvió igual de rápido cuando cayó en la cuenta que poco de eso iba a pasar.

La señal fue cuando Macri ofreció a Ernesto Sanz la cartera de Defensa (que ya está en manos del radicalismo) cuando el planteo era que el sanrafaelino desembarcara en el ministerio del Interior. Un lugar, claro está, con mayor protagonismo político a la hora de la toma de decisiones. Tampoco redondeó la propuesta de que Martín Lousteau fuera "a algún lugar" o que Alfonso Prat Gay cubriera el cargo en Cancillería. Para los radicales fue una cuestión de falta de paladar negro de estos dos últimos dirigentes, a quienes solo consideran como meros simpatizantes del partido.

La pregunta acerca de cómo seguirá la relación no tiene una respuesta clara por estos días. Cornejo no hizo ni un solo gesto de desagrado con la situación durante la visita presidencial de jueves y viernes. Macri repitió patrón en medio del temporal. En mayo, dos días después de anunciar que la Argentina volvía al FMI, la primera salida fue a Mendoza. Esta semana, tras anunciar los cambios de gobierno y las medidas económicas, también vino. 

En estas tierras el presidente lo acarició un poco al gobernador con el reanuncio de una serie de obras viales y con el compromiso de cubrir la asistencia para la emergencia social. Pero el gesto mayor se dio cuando prometió (sin dar demasiados detalles) que en diciembre llamará a licitación para Portezuelo del Viento. La represa monumental que está proyectada para el Sur, había entrado en un cono de sombras por el recorte del presupuesto para obras públicas prevista para 2019.

Cornejo y Macri tuvieron una charla a solas durante la visita. Los temas fueron circunstanciales. Pero uno no: Cornejo le recriminó al presidente por las actitudes de Elisa Carrió.

-No hace más que mostrar fisuras, le tiró Cornejo, luego de las declaraciones altisonantes de "Lilita" en contra del radicalismo y del propio mendocino.

Y siguió: "No de pueden controlar a los mercados si no controlás a Lilita", le dijo.

El presidente se despegó del reclamo: "Te juro Alfredo que yo no hablo con  ella. Vos sabés como es...", contestó.   

El momento clave para confirmar si Cornejo atará o no su destino político a Macri no será ahora. Sino dentro de unos meses, cuando deba definir si Mendoza irá a las elecciones en forma separada de la Nación.

La decisión se conocerá en el verano, no antes. Pero el escenario actual permite aventurar una decisión. Solo unos meses antes de la corrida, la imagen del presidente en Mendoza venía en picada y la de Cornejo se sostenía. La inflación, los aumentos de tarifas y la recesión que se hará sentir con intensidad en los próximos meses, entre otros factores, pueden profundizar seguramente esa caída más allá e un cierto nivel de estancamiento en ese descenso: Macri conserva un 30% de imagen positiva acá, aunque un 50% de imagen negativa.

Por ley, la provincia estableció en abril de 2017 que las elecciones se realizarán de manera diferenciada con la Nación y en los meses de junio (para las PASO) y de setiembre (para la elección general) y no hay nadie dentro del Ejecutivo provincial que se anime a anticipar que Cornejo modificará ese esquema aunque, como quedó establecido en la legislación, está habilitado para hacerlo.

Si así lo decidiese, el choque con el presidente será importante y hará ruido. Y sobre todo por un rumor que recorrió el andarivel político de Buenos Aires hace pocos días.

La crisis y el desplome en las encuestas no habrían impactado en la decisión de Macri de ir por su reelección y ya se habría disparado la instrucción para María Eugenia Vidal y para Horacio Rodríguez Larreta de que descarten completamente la idea de desdoblar los comicios en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires, respectivamente.

La idea de la unificación correría, por supuesto, para el resto de las provincias gobernadas por el oficialismo. Y eso incluye a Mendoza. Pocas cosas (por no decir ninguna otra) obsesionan más al gobernador que entregarle el poder a su delfín en diciembre de 2019.

En Mendoza entienden que el efecto arrastre de las provincias no será necesario en una eventual candidatura de Macri, que lleva atada su suerte más a la situación económica o al desempeño del peronismo que al juego que puedan hacer los gobernadores.

¿Seguirá a Macri? O aplicará el precepto, como se ha visto ya varias veces en la histórica argentina, que a los posibles muertos políticos se los acompaña solo hasta la puerta del cementerio.  

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