Opinión

El peligro de un "Código" al que le "Falta" discusión

Todos cometemos contravenciones que es necesario sancionar. Pero con una normativa clara, sin arbitrariedades y capaz de regirnos por décadas. Sin embargo, en la Legislatura se dedican a pronunciar chicanas políticas y se olvidan que les pagan para hacer mejor la provincia.

Por Mariano Bustos

Para discutir con honestidad sobre el Código Contravencional que impulsa el Ejecutivo debemos comenzar reconociendo nuestras propias faltas como ciudadanos. No es necesario esforzarse para encontrar basura en las calles, violencia en canchas y escuelas o animales sueltos. Partiendo de esa base, del hecho de que la educación en la provincia de Mendoza fracasó en los últimas décadas y que a diario lo vemos en las conductas cotidianas, se puede coincidir con el gobernador con que es necesario contar con herramientas para corregir eso. El problema que Alfredo Cornejo se niega a tener en cuenta es que los 198 artículos del Código no son claros y abren la puerta a posibles abusos de poder que amenazan la institucionalidad de la provincia.

Es una cuestión de criterio. Si la normativa se aplica sin excesos su espíritu apunta a mejorarnos como sociedad. Pero ¿quién garantiza que en el futuro no te detengan por tener una cortaplumas en el bolsillo? ¿la Policía tiene la autoridad de aprehender por tomar con amigos en el perilago de Potrerillos? ¿Será multado un gremialista que protesta contra el gobierno de turno? ¿Quién fijará el criterio sobre lo que se considera incitaciones a la violencia en las redes sociales?

Parece exagerado pensar que un posteo en tu muro de facebook llamando a terminar con la corrupción sea motivo de sanción, pero el código que impulsa el Ejecutivo lo permite. Deja entrar la subjetividad de la autoridad de turno de forma que, a título personal, considero peligrosa.

Las leyes pueden nacer con buenas intenciones para luego convertirse en herramientas peligrosas y creo que este puede ser el caso. No coincido con la oposición en que este gobernador impulsa un Estado policial, pero sí intuyo que con el afán de ordenar la provincia está creando un arma peligrosa. Es irónico, ya que el código entre otras cosas castiga a quienes andan armados por la calle.

En conclusión, lamento profundamente que nuestros dirigentes carezcan de la altura suficiente como para dejar de lado cuestiones políticas a la hora de ponerse a pensar en el futuro de la provincia en la que vivimos. El código de faltas no va a regir para peronistas ni para radicales, como tampoco para los votantes de Cambiemos o quienes simpatizan con Cristina Fernández de Kirchner. Es para todos.

Es doloroso ver como la oposición se abroquela por el no a ciegas y el oficialismo se empecina en aprobarlo a como dé lugar. Resta y los únicos perjudicados son los ciudadanos.

Si se aprueba no es una victoria para el gobierno y si se cae no será un triunfo del peronismo. Cualquiera de esas dos salidas encierran una derrota para la ciudadanía.

Ya partimos de la base de que los ciudadanos cometemos faltas y que debemos mejorar como sociedad. Pues un verdadero triunfo para la provincia sería que los legisladores hagan honor al rol para el cual los eligieron y por el que cobran sueldos que superan ampliamente los 100 mil pesos. Que se sienten a discutir con seriedad artículo por artículo cada uno de los 198 puntos y no solo se centren en la redacción de una oración, sino en el fondo de cada uno de ellos. Ojalá suceda. Los mendocinos nos merecemos representantes comprometidos que estén a la altura de sus funciones.

El Senado ya fue escenario de un papelón. Espero que en la Cámara de Diputados no ocurra lo mismo.

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