Opinión

El mundo laboral de hoy: padres "taxi" e hijos "Uber"

La necesidad de repensar el trabajo es un debate que no sólo desvela a los adultos que ven cada vez más incierto el panorama. En sintonía con lo que plantea ese "filósofo del cambio" que es Yuval Harari, los jóvenes dan señales de lo que esperan de un mercado tan fluctuante como imprevisible. Reinventarse, la clave y el mantra de un futuro que ya llegó.

Por Rubén Valle

La firma que más jóvenes emplea analizó con ellos cómo está mutando el mercado laboral.

La idea de tener un puesto de trabajo para toda la vida es arcaica. Si uno quiere trabajo tendrá que reinventarse a sí mismo de nuevo en algo diferente. Este diagnóstico con mucho de sentencia es uno de los planteos que hace el pensador del momento, Yuval Harari, en su libro 21 lecciones para el siglo XXI, pero también es un debate que se empieza a instalar en distintos ámbitos para que el futuro -cada vez más presente- no nos encuentre con la pantalla en blanco.  

Y quienes más rápido aceptan este desafío y actúan en consecuencia, más intuitivamente que en forma programática, son los jóvenes que a la hora de elegir una carrera universitaria o insertarse en el mundo laboral no se sienten representados con el clásico menú de carreras, oficios y trabajos que ofrece el aquí y ahora.  

Recientemente, una firma privada (McDonald's) lanzó el Creatón, un espacio para el cual convocó a jóvenes, especialistas en recursos humanos, expositores de varios rubros, representantes de ONG e instituciones educativas y empresarios, con el fin de repensar juntos el futuro del trabajo.

En ese contexto, arribaron a un conclusión fundamental: la necesidad de articular estrategias entre el ámbito de la educación (escuelas y universidades) y el sector empresarial, de forma tal de atender a las necesidades actuales y anticiparse a las que surjan en un futuro más bien cercano.

El Creatón arrojó además algunos datos que sin duda le servirán a las agencias de trabajo tanto como a la empresa que lo organizó. Datos que aportaron los participantes a través de una encuesta que sondeó en las aspiraciones y expectativas de chicos y chicas.

Con la consigna general de "¿Qué esperan los jóvenes del trabajo?", respondieron sobre ejes temáticos como liderazgo, diseño de trabajo, sueños y propósitos, impacto social y tecnología e innovación. 

He aquí algunas pistas de un perfil aspiracional que sintoniza con el panorama que traza el realista para unos y apocáliptico para otros, Yuval Harari. El 63% quisiera trabajar part-time, 99% cree que el avance tecnológico modifica las condiciones laborales, 51,2% considera que las compañías no están preparadas para aprovechar el potencial de la tecnología, 42% busca un trabajo descontracturado con áreas de esparcimiento, 30% se imagina trabajando simultáneamente en varios proyectos y organizaciones, 38% quiere dinero para sustento personal e irse de viaje, el 33% trabaja o busca trabajo para realizarse y crecer profesionalmente. Porcentajes para releer y analizar. 

Las modalidades de contratación también revelan lo que los jóvenes pretenden para su vínculo laboral: el 21% prefiere empleos freelance, el 23% contratos por proyecto y el 37% trabajar en relación de dependencia.  

No es casualidad que la firma que impulsó este Creatón sea el principal empleador de jóvenes en toda Latinoamérica. En sus locales trabajan unos 18.000 chicos y chicas, con una edad promedio de 22 años.  

Está claro que repensar el futuro del trabajo no sólo atañe a quienes aún no se insertan en ese mundo con reglas propias. Los jóvenes no son los únicos que están desorientados ante la velocidad con que se producen los cambios en todos los ámbitos, pero por una cuestión generacional tienen más posibilidades de adaptarse a los dictados y demandas de un mercado laboral que se redefine minuto a minuto. En tanto que para los adultos la situación de zozobra es bien distinta, atada a otros mandatos y urgencias.

Para Harari esto ocurre -y ocurrirá- porque "la gente tiene miedo a lo desconocido, temen los cambios radicales que ahora suceden y que se van a suceder aún más en las próximas décadas. La gente busca algo estable y seguro a lo que puedan agarrarse, que sea eterno y que esté por encima de las cosas que cambian sin parar".

El panorama laboral nos encuentra a los adultos todavía encuadrados en el modelo "taxi" (lo clásico e incierto), mientras los más chicos ya hace rato que se subieron al modo "Uber" (lo actual y probado). Ellos imponen, o buscan imponer, sus propias reglas para, en definitiva, cambiar la proporcionalidad entre costo y beneficio, donde se pueda trabajar menos y ganar más. Disfrutar más, diría el pichón de hedonista. Un esquema que en muchísimos padres claramente fracasó. 

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