Opinión

De la negación a la evidencia: el camino tortuoso de Impsa

La evidencia dejó en offside a la empresa que, desde un primer momento, negó todo. Lo nuevo: hubo más de 20 bolsos y apareció un supuesto emisario.

Por Santiago Montiveros

De la negación a la evidencia: el camino tortuoso de Impsa

“Es todo mentira, no publiquen nada. Rubén no está detenido. Nada que ver. Ya vamos a emitir un comunicado”, respondió una fuente de Impsa minutos después de que el nombre de Francisco Rubén Valenti, directivo de la metalúrgica, apareciera involucrado a los cuadernos de Oscar Centeno. Los hechos tiraron por tierra la primera respuesta –había una orden para detener a Valenti– y vino un segundo intento para explicar la situación: “Esto es una venganza del kirchnerismo”, dijo a su círculo de amistades Enrique Pescarmona e insistió en que nada había de él ni los suyos en las anotaciones. Sin embargo, bastó que el material sea público para verificar lo contrario.

No una, dos o tres, fueron 20 las veces que Centeno anotó que Valenti o Pescarmona entregaron dinero a Baratta (mano derecha de Julio De Vido) o a su secretario Nelson Lazarte, y probablemente existieron más reuniones de este tipo que no fueron registradas: hubo meses en los que el chofer no anotó nada y cuando retomó su costumbre, aclaró que la entrega de dinero no se había frenado. “Comienzo a registrar los retiros de dinero porque considero que es increíble todo el tiempo que no lo hice”, escribió en junio de 2015 después de no hacerlo desde octubre de 2013, y agregó que los “retiros” habían seguido en ese lapso.

Pero en el caso de Impsa, la evidencia excede a las anotaciones sobre entrega de bolsos con dinero (unos 3 millones de dólares según los registros). En el entorno de Pescarmona, integrante de una elite empresarial y a la vez un hombre de estilo “campechano” y orgulloso de lo suyo, saben de su obsesión por mandar cajas de vino Lagarde. Justamente, decenas de botellas de espumantes y vinos tintos y rosados llegaron a manos de Baratta según los cuadernos de Centeno, como si a los bolsos hubiese que agregarle algo más personal para corresponder al funcionario de Julio De Vido. “Lo más complicado era despachar las cajas de vino. Complicadísimo para todos”, reveló una fuente vinculada a la metalúrgica mendocina.

El “detalle” de los vinos y la dirección del departamento de Pescarmona, donde se produjo una entrega de dinero en julio de 2013 -según los cuadernos-, sirven para darle credibilidad a la historia de Centeno. Sin embargo, estas pruebas no ayudan a responder una pregunta clave: ¿para qué?

Semanas antes de que estallara el escándalo de los cuadernos, el nuevo CEO de Impsa, Juan Carlos Fernández, destacó en una entrevista con MDZ que “el Gobierno anterior no nos dio una sola obra”, lo que efectivamente se corresponde con la realidad. El caso de Impsa es particular porque, a diferencia de la mayoría de las empresas involucradas en el "cuadernogate", no obtuvo grandes proyectos dentro del país. Entonces, la hipótesis que cobra mayor fuerza es el factor Venezuela: pagar millones al gobierno kirchnerista y que éste interceda ante el gobierno aliado chavista por la adjudicación de obras primero y el pago por éstas después.

Una versión de este tipo usó Paolo Rocca, de Techint, para justificar la recurrente aparición de esta empresa en los cuadernos. Sin embargo, nada se ha sugerido por parte de la empresa mendocina, sumado a que Valenti es uno de los pocos ejecutivos involucrados que continúa detenido y que no se acogió al régimen de "imputado colaborador".

Veinte bolsos confirmados, ¿y cuántos más?

En los cuadernos, Centeno registró 19 encuentros entre Baratta o Lazarte con Rubén Valenti en el hotel Feir’s Park, y uno con Enrique Pescarmona en su departamento de calle Libertad. Sin embargo, se estima que fueron más por dos razones: en primer lugar, el chofer aclaró que durante los meses en los que no anotó nada no se detuvieron las “entregas” y, además, hay indicios en los cuadernos que sugieren que hubo más bolsos.

El 22 de abril de 2010, después de escribir que Valenti entregó 135 mil dólares en el hotel Feir’s Park de calle Esmeralda, Baratta habló por teléfono con Néstor Kirchner y le contó, en clave, qué cantidad había recolectado. Centeno replicó el diálogo: “De parte de Pescarmona 173 litros EEUU; de transporte 650 litros EEUU y de Atocha 165 Europa, más los 135 mil de Valenti”. De aquí se sospecha que hubo otra reunión por esos días de alguien de Impsa, ya que el chofer diferenció lo entregado por Valenti del monto asociado a "Pescarmona".

Una semana después, el 28 de abril de 2010, Centeno escribió: “El dinero es siempre lo mismo por el tamaño de los bolsos. Es 1.200.000 dólares de Pescarmona, transporte y de obras públicas”. Previo a ese párrafo no aparece ningún encuentro con Valenti ni otro ejecutivo de la empresa mendocina, pero la referencia del chofer sugiere que hubo bolsos, y con plata.

Otro dato llamativo del 28 de abril de 2010 es que el remisero dudó por primera vez de seguir adelante con su tarea. “Yo me fui muy caliente como siempre por sentirme impotente. Si lo denuncio me quedo sin trabajo. Ya no aguanto más, no sé qué hacer, Dios me guie”, confesó.

El enigmático Santiago Altieri

La cuarta vez que Centeno escribió "Pescarmona" aparece mencionado un supuesto contacto de éste: Santiago Altieri. En la primera página del cuaderno 7 hay un recordatorio: “Santiago Altieri (154 xxxxxx) de la empresa Pescarmona”. Fuentes vinculadas a la empresa no recuerdan a esta persona. “Había alguien de apellido Alfieri, pero no tenía una posición relevante”, contestaron. Finalmente, MDZ se comunicó con la persona aludida y efectivamente se llama Santiago Altieri, tal como lo escribió Centeno, quien aseguró no tener nada que ver con Impsa.

-Aparece tu nombre en los cuadernos vinculado a Pescarmona.

-Yo no tengo nada que ver con la empresa de Pescarmona.

-¿Nunca trabajaste para Impsa?

-Para nada, nunca, jamás.

-¿Conocés o has tenido trato con Baratta o el chofer Centeno?

-No los conozco, para nada, no, no.

-¿Le encontrás alguna explicación a tu aparición en los cuadernos?

-No porque con Pescarmona no tengo nada que ver, ni con Baratta.

Altieri, de quien no hay registros públicos en internet, sólo aparece vinculado a Pescarmona a partir del recordatorio del chofer Centeno. El supuesto emisario negó cualquier vinculación con Impsa y con el llamado sólo se pudo comprobar uno de los datos aportados por el remisero: el número de teléfono. Sobre su trabajo, hay indicios que lo vinculan con otra firma: Iecsa, fundada por el Grupo Macri y administrada hasta el año pasado por Ángelo Calcaterra.

Altieri apareció vinculado a Iecsa en noviembre de 2017, cuando el fiscal federal Franco Picardi pidió un embargo millonario para la constructora por la causa Odebrecht. Allí, entre los apuntados, apareció Javier Sánchez Caballero ("imputado colaborador" en la investigación por los cuadernos) y Santiago Altieri. ¿Tiene relación esta persona también con Impsa o fue un error de Centeno? Una incógnita sin respuesta, por ahora.

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