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El "capitalismo argento", la nueva utopía de Macri

El presidente del Banco Central, Luis Caputo, trazó un diagnóstico de la crisis y algunas posibles salidas. Pero a mediano plazo dijo cuál es su deseo como experto en finanzas: que Argentina tenga un mercado de capitales local, que no dependa tanto de los inversores extranjeros que hacen más frágil el sistema. La confianza, la clave. 

Por Pablo Icardi

El "capitalismo argento", la nueva utopía de Macri

Luis Caputo hablaba entre pares y por eso, cómodo, no usó demasiados eufemismos. Reconoció que la tasa del 60% es un bloqueo a la economía, que la recesión será difícil de revertir y mostró la impotencia de un ejecutivo financiero metido en la gestión pública. Esa impotencia apunta a las condiciones que Argentina tiene como país en desarrollo y que potencian las dificultades y subestiman las virtudes. “Esta tormenta en un país desarrollado dura 5 minutos”, repitió. Como sea, las palabras de Caputo toman más relevancia por el cargo y por los rasgos de lo que creen que debe ser; es decir el posible plan del Gobierno para cambiar la matriz financiera de Argentina. Y la utopía macrista en ese sentido es tener un “capitalismo argento”, un mercado financiero local que dependa cada vez menos del financiamiento externo y, por eso, menos vulnerable a los vaivenes mundiales.

Caputo llegó al Sheraton tranquilo, entre los tragamonedas que están instalados en la puerta de la sala de coneferencias. En la entrevista pública intentó incentivar a los financistas que escuchaban en la Convención Anual del IAEF sobre la importancia de desarrollar un mercado de capitales propio. "Hay cosas para pensar en el mediano y largo plazo. Tener un mercado de capitales no lleva un año, lleva tiempo. Brasil lo hizo y hoy todo su financiamiento es interno. Ese es el camino", aseguró ante el auditorio.

El “capitalismo argento” necesita, entiende Caputo y es de sentido común, de una ola a contramarea de lo que ocurrió en los últimos meses. Es decir una confianza construida ya no en shock, sino de manera sustentable. Caputo entiende que para generar la crisis intervinieron factores externos, las propias incapacidades nacionales y una exagerada reacción de los mercados. 

La otra idea a mediano plazo que el titular del Central dijo querer impulsar, tampoco depende de él y su buena voluntad: que los bancos centrales de países desarrollados. “Le dije a más de un banquero que estaba preocupado. Hay más países que quieren ayudarnos. Pero hay más cosas que se pueden hacer. Por ejemplo que los bancos centrales de países desarrollados puedan invertir en bonos de países como nosotros. Al final nosotros terminamos financiándolos a ellos y ellos no pueden comprar nuestros bonos. Hay voluntad de ayudarnos”, dijo Caputo.

La palabra del Presidente del Banco Central sirvió de catalizador y preparó el terreno para que un par de horas después Mauricio Macri ratificara el mismo discurso mesurado discurso oficial y con la idea de sembrar una expectativa distinta hacia el futuro: Macri asumió con el optimismo desmedido como eje y encarará el último año de gestión con un realismo extremo y con anuncios de tiempos difíciles. El propio Caputo lo dijo: “Hay que aguantar, es un proceso lento y doloroso”, aseguró y al parecer será verdad. “Nosotros lo sufrimos más que nadie”, dijo y, allí, probablemente se equivoca.  Es que no es lo mismo saber que hay quienes sufren por la situación y entenderlos, que sufrirlo en carne propia. Igualmente la frase del banquero se puede entender por el contexto.

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