El rejuvenecimiento vaginal también es posible sin cirugías

Si estás en la etapa de post parto te contamos una novedad: un nuevo sistema láser para el rejuvenecimiento vaginal no invasivo, en forma ambulatoria y sin anestesia.

Sabemos que después de dar a luz se producen cambios físicos en la zona vaginal, ya que se pierde elasticidad y tono muscular. Pero, para eso existe un tratamiento no invasivo, estético y funcional, que busca devolverte el tono muscular, la elasticidad y el control que se pierden con los partos así como también con el paso del tiempo.

La vagina tiene un componente muscular y una lámina propia, constituida por colágeno y elastina, que es la que le da su estructura y soporte. El sobrepeso obtenido durante el embarazo, y el envejecimiento, degradan el colágeno normal del tejido vaginal y lo remplazan con fibras elásticas anormales que no tienen la capacidad de estirarse y volver a su estado original.

FemiLift, es un sistema láser de Dióxido de Carbono (CO2) que emite un haz fraccionado en canales microscópicos, que se aplica sobre las paredes de la cavidad vaginal, con el objetivo de fortalecer los músculos pélvicos y lograr que las fibras de colágeno vuelvan a estar firmes.

El calentamiento hace que el colágeno de la mucosa se contraiga y se genere nuevo colágeno permitiendo que el tejido se tense. Gabriel Femopase, médico ginecólogo, afirmó que:

 Esta tecnología se basa en el mismo principio de fraccionamiento que se utiliza hace mas de 10 años en Dermatología y Cirugía Plástica para el rejuvenecimiento de la piel y borrado de arrugas.

Resultados

La remodelación completa del tejido vaginal a largo plazo, devolviéndole las características de los tejidos jóvenes, permitiendo recuperar la lubricación, acidez y elasticidad perdidas por las alteraciones anatómicas producidas en el partos, o simplemente por el paso del tiempo.

El tratamiento puede ser utilizado a cualquier edad ya que la hiperlaxitud vaginal es un fenómeno que puede ocurrir no solo en edades post-menopáusicas, sino que es también sucede en mujeres jóvenes luego del parto o de traumatismos obstétricos.

El procedimiento es muy sencillo, no requiere anestesia porque no es doloroso, es totalmente ambulatorio y dura solo unos minutos. Los pacientes retornan casi de inmediato a la actividad, incluyendo las relaciones sexuales. Las sesiones pueden ir de 4 a 6 dependiendo las necesidades propias de cada mujer y el intervalo entre las aplicaciones puede variar de 5 a 10 días, teniendo en consideración la edad y el cuadro clínico.