Los "créditos de agua" y cuatro ideas más para evolucionar de la sequía

Irrigación hará pruebas piloto de un sistema que se aplica en España. Se trata de productores ricos que subsidian a productores pobres. La ayuda económica no es gratuita. El aporte es para que los menos pudientes tecnifiquen sus sistemas de riego y gasten menos agua. Ese saldo al final va a parar a los cultivos río arriba, donde hay una marcada carencia: no hay con qué regar unas 2.000 hectáreas ubicadas en zonas de vitivinicultura premium del Valle de Uco. Además, Irrigación quiere construir un dique en Uspallata y reclama poner cloacas en el pedemonte.  

Juan Carlos Albornoz

Sergio Marinelli, superintendente de Irrigación, quiere marcar la cancha y restringir el agua de riego.(ALF PONCE  /  MDZ)

Sergio Marinelli, superintendente de Irrigación, quiere marcar la cancha y restringir el agua de riego. | ALF PONCE / MDZ

El diagnóstico es poco alentador en Mendoza respecto del agua. Por noveno año consecutivo, la provincia se encuentra en crisis hídrica e Irrigación acaba de alumbrar un "plan Sequía" para asumir esta situación como una nueva normalidad.

¿Pero qué se puede hacer, además de "marcar la cancha" respecto del agua de riego, como se propone Irrigación? ¿Puede mejorar la disponibilidad del recurso para el mendocino común y para los proyectos productivos que hoy la demandan a través de alguna innovación seria?

Condicionantes sobran. El inmemorial "principio de inherencia" del agua que tienen los propietarios de la tierra impide "mover el agua de donde está", para reasignársela a aquel que pueda darle un mejor uso. A la par, crece la demanda, y la pobreza y el atraso también juegan en contra: "El que más la gasta agua es el pobre, no el rico, por las condiciones de vida que tiene", sostiene Marinelli. Algunos tironeos de la política tampoco ayudan.

Pero por otro lado, aparecen ideas novedosas que habrá que estudiar: Irrigación tienen cinco recetas para "evolucionar" y que el agua no falte.

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Los "créditos de agua"

Marinelli dice que el 95 por ciento del agua en Mendoza se la lleva la actividad agrícola en los oasis productivos tradicionales. Pero el agro "está fundido" en esas zonas.

En contraste, existe una gran demanda de agua por parte de privados que tienen muy buena capacidad de inversión, pero carecen de derechos de riego y hasta de acceso al agua de pozo.

¿Cómo unir estos dos universos? A través de los créditos de agua, dice Irrigación, una idea que sus autoridades actuales conocieron en España y que se está puliendo en la UNCuyo para replicar en Mendoza.

Los créditos de agua se aplicarían a través de un reglamento cuidadoso, dicen en Irrigación, cuyo objetivo sería que los privados con recursos subsidien a los minifundistas más pobres y, de esa manera, los segundos tecnifiquen sus sistemas de riego. Este sistema permitiría que los productores con derechos de acceso al agua superficial gastaran la mitad del recurso que hoy emplean y los que invirtieron en tecnología se quedaran con buena parte de ese ahorro, gracias a que aumentaría la disponibilidad en los pozos.

Marinelli considera que esta es una muy buena estrategia para aplicar en la zona del Tunuyán Superior. Dice que allí, aguas abajo de El Carrizal, el agro se queda con el 82 por ciento del vital elemento. En cambio, aguas arriba de El Carrizal, apenas acceden al 18 por ciento y tienen que bombear el agua de los pozos. Los ricos están arriba y los pobres abajo, y cada cual tiene algo que al otro le falta.

El desafío de Marinelli está cuantificado en esa zona. El boom de la vitivinicultura de alta gama en el Valle de Uco ha provocado que existan unos 70 pedidos de permisos de perforación que están paralizados en Irrigación. Cada uno de esos propietarios tiene unas 30 hectáreas, lo que redondea una demanda de agua superior a las 2.000 hectáreas para producción.

"Están allí los pozos de Fariña, pero también hay un proyecto de Chandón", indica el superintendente de Irrigación. El otorgamiento de los permisos está sujeto a un estudio sobre la disponibilidad de agua en el acuífero que vería la luz en breve.

Hay indicios de que el recurso vital no falta en la zona. Por eso, Irrigación piensa en iniciar una prueba piloto para la aplicación de los créditos de agua. "Yo apenas voy a iniciar el camino. En España costó 8 años. Tiene que haber un sistema de garantías para que nunca se perjudique al que está recibiendo el agua y para que no haya conflictos entre los de abajo y los de arriba", aclara.

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"Riego acordado" y medidores

En Irrigación dicen que la falta de tecnología ( pivots de riego, riego por goteo, etcétera) y la falta de eficiencia tiene resultados desastrosos en la producción: de cada 100 litros de gua que recibe el productor, 60 se pierden.

La solución óptima depende de los recursos de cada uno para tecnificarse, pero también de las estrategias: según Marinelli, los ingenieros de Irrigación capacitan a los productores para que, aún en las condiciones actuales, el riego sea eficiente. 

Otra estrategia es un sistema denominado "riego acordado", que ya se aplica en departamentos como Lavalle cuando el regante acepta. "El agua se guarda en los reservorios y la distribución y turnado depende de la necesidad de cada uno", explica Marinelli. 

Por otro lado, Irrigación está a punto de iniciar una suerte de cruzada contra el derroche de agua potable, que tiene efecto directo en la disminución de caudales en los ríos.

El Gobierno del Agua quiere meter presión para que los operadores (Aysam, cooperativas y municipios) instalen medidores que regulen el consumo. "Aysam ha tenido retiscencia al servicio medido, porque es muy difícil cobrarle al que más gasta, que es el pobre", aclara Marinelli. Pero insiste en que hay que realizar cambios culturales y que el costo del agua (o del servicio para acceder a ella) sea mayor para el que consume de más: "Tiene que haber un cupo de agua a costo razonable, pero si hay uso indebido, hay que pagar mucho más", afirma.

El jefe de Irrigación asegura que el problema se agrava en los departamentos en los que las comunas brindan el servicio de agua potable: Maipú y Luján. "Tienen que hacer lo mismo que el EPAS: sacar una ordenanza que estipule tener un medidor cuando la persona renuncia al derecho de riego de Irrigación". También se propone Marinelli "castigar" a los municipios cuando la demanda supere determinados cupos de agua.

La idea está escrita en el "Plan Sequía" que Irrigación mandó a la Legislatura, pero si no sale esa ley, lrrigación actuará igual para restringir el agua. "Les vamos a segmentar la tarifa. Les vamos a cobrar una cantidad de litros por conexión, a un precio razonable, y después les iremos subiendo el costo. Si los operadores quieren trasladar eso al usuario o subsidiarlo, será cosa de ellos". 

"Hay días de invierno en que más de medio río Mendoza va a parar a las plantas potabilizadoras y, si esto se incrementa, se lo van a chupar todo", advierte Marinelli. También señala como otra amenaza para el agua el aumento de las temperaturas.

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La "presa de Uspallata"

Es complejo hablar de diques en Mendoza, con la vieja promesa de Portezuelo del Viento todavía pendiente. 

Así y todo, Marinelli se anima a sugerir otro proyecto hídrico. Sostiene que una obra muy importante para el Río Mendoza, que es el que tiene mayor potencial, sería la "Presa Uspallata".

El jefe de Irrigación sostiene que la construcción de una represa más chica que Potrerillos en esa zona "mejoraría las condiciones de riego de Uspallata, ayudaría a regular más las aguas del río por su capacidad de embalse y evitaría el "embanque" aguas abajo en el dique Potrerillos", o sea, la cola de arena que está a la vista ahora, que la represa está bastante vacía. Esto le quita capacidad de almacenamiento a Potrerillos y genera agua turbia.

¿Es factible impulsar un nuevo dique? Marinelli dice que sí: "Es un proyecto que está en nivel de factibilidad. Lo estuvimos alentando para que entrara en las PPP (Régimen de Participación Público Privada), pero está complicado y tiene que esperar que se enderece el sistema de toma de créditos del país", expresó Marinelli. Desde el punto de vista ambiental, la presa de Uspallata "no debería tener mayores objeciones", agregan el Irrigación.

   

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"Cloacas para todos" en El Challao y el pedemonte

Para Marinelli, hay que evitar que la gente siga mudándose a zonas del pedemonte como El Challao, donde una de carencias es precisamente la falta de agua, pero también, la falta de un sistema para tratar los líquidos cloacales. 

"Esto tiene que surgir de los planes de ordenamiento. Hay que darles agua a los que ya están allí, pero yo me opongo en forma personal a que se siga poblando eso, porque es zona de recarga del acuífero, es zona aluvional y es carísimo urbanizar", enumera.

"Hay gente asentada en forma irregular y personas que ganan plata con el traslado del agua. Aysam les vende agua a gente de esa zona con una tasa bajísima en la planta de Alto Godoy ¿Les debería dar agua cuando no se las da a los clientes, a quienes les cobra por el servicio?", interrogó el funcionario.

"Hay que concentrarse en los huecos urbanos de Capital y Godoy Cruz", insiste. Y sostiene que los que viven en zonas como El Challao "tienen que tener cloacas garantizadas, porque si no se contamina el acuífero".

El manejo de las aguas servidas no sólo interesa para evitar la contaminación, sino también para su reutilización. "La única forma de aumentar la cantidad de agua en sequía es tratando adecuadamente el agua de cloacas o la industrial. Eso aumenta la oferta", explica.

Pero el mal estado de la red cloacal juega en contra. "Las redes hay que renovarlas como la pintura de la casa y el asfalto. La política debe decir la verdad: los caños tienen una vida útil y hay que renovarlos. Como no alcanza la plata, cada vez se trata menos el agua y sale más contaminada. Y todo termina en los cauces", explica el funcionario.

Existen dos plantas de tratamiento para los líquidos cloacales. El 60 por ciento de los desechos va a la de Paramillos, en Lavalle, y el 40 por ciento a Campo Espejo en Las Heras. La red de Campo Espejo fue renovada, pero Marinelli aporta que, en la planta de Paramillos, una obra quedó parada por el escándalo de los cuadernos de la corrupción: el colector Boedo Ponce, que estaba adjudicado a Cartellone. 

 

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Descuentos para que la gente no riegue con agua potable

Si se riega con agua de riego, tiene que disminuir el consumo de agua potable. Para conseguirlo, Irrigación lanzará descuentos tarifarios en el canon del organismo de entre 50 y 75 por ciento para dueños de propiedades que tienen hasta 750 metros cuadrados.

La resolución entrará en vigencia el 1 de enero próximo. El descuento, vale aclarar, no se trasladará en forma directa a la factura, ya que en el Gobierno del Agua no se pueden meter con los valores establecidos por las inspecciones de cauce. En otras palabras, alrededor de la mitad de lo que cobra Irrigación por el derecho de riego seguirá manteniendo su valor actual.

Sin embargo, será más barato el "uso recreativo" del agua de riego, que hoy es mucho más caro que el uso agrícola.

Hay que recordar que quien no es productor (y por lo tanto usa el agua para regar o llenar la pileta en su casa) paga mucho más por el agua de Irrigación. Se le aplica el sistema de "fracción por entero", con lo cual, la factura de un lote de 600 metros en el área del Río Mendoza cuesta lo mismo que la de una hectárea en una zona agrícola: 4.000 pesos por año.    

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