Cómo está enfrentando Cornejo la crisis que golpea a Macri

Hacia afuera, el gobernador dio señales de respaldo para el gobierno de Mauricio Macri. Pero critica en privado la falta de interlocutores creíbles que devuelvan la confianza y cuestiona también por dónde pasará el ajuste acordado con el FMI. La solidez fiscal de la provincia y el tipo de cambio alto favorecen el funcionamiento de la economía. Sin embargo la inflación golpea y la quita de subsidios al transporte impactará fuerte en la suba del boleto.

Marcelo Arce

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Respaldo a Macri en público, pero críticas en privado

Alfredo Cornejo trató de no encender la más mínima chispa el jueves, en Buenos Aires, cuando la corrida era fenomenal y la situación política del gobierno de Mauricio Macri se acercaba al incendio. Pero lo que aseguró el gobernador hacia afuera (“Hay que sostener este programa económico”) en algo difiere de lo que el gobernador piensa en privado de la situación. No lo dijo públicamente, pero Cornejo se suma al coro de voces de la política argentina que, entre otras cosas, entienden que lo que está faltando para recuperar la confianza en la economía es un cambio de los interlocutores por parte del gobierno que no resultan creíbles a esta altura. El gobernador mendocino sabe que la crisis castiga a toda la sociedad, aunque también está afectando, y mucho, al electorado de Cambiemos. Eso fue lo que lo llevó, hace algunos meses, a pedir cambios en la aplicación de las tarifas de gas . Una decisión que lo enfrentó por algún tiempo con el propio Macri. Más allá de ser aliado, Cornejo coincidió, en estos días con su par de Salta, Juan Manuel Urtubey, en plantear reparos al cronograma de recortes que se está diseñando con el FMI. Sobre todo, a qué sectores de la economía apuntar a la ahora de hacer el ajuste. La sensación hasta el viernes en Peltier 351 era de que “la casa está en orden y lo que está convulsionado es el vecindario”, para marcar la diferencia de lo que sucede a nivel nacional con lo que está pasando aquí. Pero los ataques a los supermercados de ese día a la  tarde morigeraron esa sensación. El gobierno descarta que los responsables de esos robos “orquestados” fueron sectores políticos a los que, sin embargo, todavía no alcanza a identificar.  

 

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Los ajustes en el Presupuesto y el fin del subsidio al transporte

A esta altura prácticamente ya se abandonó la intención de negociar con la Nación, en el marco del proyecto de Presupuesto 2019, un ajuste que venga acompañado por el crecimiento de la economía. Cornejo se había retirado un tanto de la mesa en dónde se estaban discutiendo ajustes de $100.000 millones para el año que viene en las provincias, tironeo que pasa por estos días por una mesa armada entre el Gobierno nacional y las provincias gobernadas por el Justicialismo.
El achique en los fondos de la soja se notará, aunque la decisión fuese la crónica de un final anunciado. El fondo solidario de la soja para las obras públicas tenía una fecha de vencimiento en el año 2020 y, si bien el tema no estaba hablado para 2018, los gobernadores eran conscientes de que esos recursos no les llegarían en 2019.
Esta semana, en sintonía con el anuncio de una  renegociación del acuerdo con el FMI, se supo que la intención de Mauricio Macri es llegar al déficit 0 en el ejercicio 2019. Los gobernadores peronistas pretenden que, además de un ajuste, se discuta cómo aumentar la recaudación también. Las alternativas son varias. Desde la suspensión de la rebaja a las retenciones a la soja o postergar la rebaja del impuesto a las ganancias para empresas. Un punto es seguro: la Nación avanzará con la eliminación de los subsidios al transporte y eso tendrá un efecto directo en el precio del boleto en Mendoza a partir de 2019. Algo no preocupa demasiado:en obras públicas nacionales, esta administración ya se aseguró las que le interesan en el mediano plazo como la doble vía a San Juan sobre la ruta 40, la ampliación de obras de cloacas en Lavalle que ya fue adjudicada a la empresa Cartellone y la ampliación del sistema cloacal Boedo-Ponce. Aunque todavía no se sabe qué sucederá con la obra de Portezuelo del Viento, que deberá afrontar la Nación y que tiene un costo de U$S 1.000 milllones. Sin recursos para hacerla, Macri apostó al sistema de Participación Público Privada. Ese plan fue modificado esta última semana como consecuencia de la crisis y del escándalo de los cuadernos de las coimas, ya que muchas de las empresas que resultaron adjudicadas están mencionadas en la causa judicial. Se barajó la posibilidad de la emisión de un bono para financiar la obra, pero tampoco eso es seguro. 
 

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La solidez fiscal y el tipo de cambio alto

La crisis golpea desde lo económico, aunque toma a la provincia bien parada desde el punto de vista fiscal. El hecho le permitirá al Estado seguir funcionando y al gobierno seguir con el pago de sus obligaciones como los servicios de la deuda o los sueldos públicos. Por supuesto que el análisis que hace Cornejo de la situación nacional no es bueno, aunque el tipo de cambio alto termine favoreciendo actividades económicas clave. Para Lisandro Nieri, el ministro de Gobierno, “el peor escenario era cuando los precios subían a toda velocidad y el dólar además subía lento”. Un dólar alto favorece no solo al sector exportador de la provincia, sino que además influye sobre la producción de petróleo y, en consecuencia, sobre las regalías. Frena además la sangría de mendocinos que hacían compras en Chile y asimismo favorece al turismo receptivo. Estos dos aspectos fueron los que ayudaron, en buena medida, a que la recaudación provincial de impuestos no se desplomara. Ahora bien: la recesión seguramente golpeará en el comercio, aunque también servirá para contener la suba de la inflación. En este punto Martín Kerchner se movió rápido: consiguió el compromiso de los más diversos sectores productivos de Mendoza para contener la escalada de precios en medio de la disparada del dólar y la devaluación. El problema de la inflación afectará el monto a pagar por la cláusula gatillo acordada con los empleados públicos para actualizar sus salarios. Este año significará para la provincia el desembolso de $4.000 millones más de los que estaban previstos cuando se arreglaron en paritarias aumentos del 15,7%.

 

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La deuda y la obra pública como fusible

Mendoza no enfrenta en el mediano plazo problemas para hacer frente a sus compromisos de deuda, aunque está claro que el impacto de la suba del dólar es fuerte en el 40% de la deuda total de la provincia que está en esa moneda y que se acerca a los U$S 760 millones. La corrida de las últimas semanas hizo crecer en $4.000 millones esa deuda. Sin embargo la licuación del peso hará su efecto también sobre el 60% de la deuda que está en nuestra moneda.
El punto para el ministerio de Hacienda está en la imposibilidad de tomar endeudamiento nuevo, que está autorizado en el Presupuesto 2018, por un monto de $1.800 millones. Cornejo frenó esa alternativa en junio, cuando los problemas económicos se desencadenaron a nivel nacional, y esa decisión se mantendrá por el momento y, quizás, hasta fin de año. La provincia no salió a endeudarse por las altas tasas que tenía que pagar. El último bono fue colocado al 8% y si, hiciera una nueva emisión ahora, pagaría entre el 11% y el 12% anual. Pero además se suma otro elemento: ya no solo está el problema de las tasas, sino que además las dificultades para que alguien le preste plata a la provincia en este contexto. Si bien por ahora la situación de crisis no se hará notar desde lo fiscal, de seguir los problemas económicos los efectos si podrían notarse. Allí la variable de ajuste será la obra pública. Por el momento el cronograma de obras que tiene pautado el Gobierno no se detuvo, aunque sin nueva deuda será imposible de sostener a futuro. 

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Los servicios y el aumento fuerte del boleto


El gobierno logró contener el aumento de las tarifas de luz autorizando solo un incremento del 2% ante pedido de actualización de las empresas, Edemsa por ejemplo, que solicitó un 50%. Ese porcentaje se terminó licuando en las boletas, sostienen en el gobierno. Con las subas de gas, lo que domina es la incertidumbre, aunque los aumentos no son de resorte provincial. Antes de la escalada del dólar de los últimos días, las distribuidoras ya planteaban subir sus tarifas en un 70%, para compensar la devaluación de los meses anteriores en donde el dólar estaba rozando los $30. El martes se realizará la audiencia pública en Buenos Aires en donde se comenzará a definir cómo subirán estas tarifas. El problema para Cornejo estará en el precio del boleto cuando arranque la nueva licitación del transporte hacia finales de año o principios de 2019. La casi segura eliminación de los subsidios al transporte obligará al gobierno a cubrir los costos del sistema con un incremento de la tarifa que, hasta aquí, esta estipulada que rondará entre el 30% y el 35%. Los subsidios al gasoil para el transporte se ha mantenido, pero los subsidios para cubrir las paritarias de los choferes desaparecerán seguramente. La provincia ya cubrió con fondos nacionales y por un costo de alrededor de $500 millones los aumentos de salarios del 22% negociados con el Sipemon en 2018. Con el transporte los problemas de costos serán al menos tres futuro. Uno, el de los subsidios. El otro, los aumentos de costos que ya plantean los nuevos concesionarios en el precio del kilómetro recorrido que acompaña la inflación y que son del 35%. Y el último será que, al licitarse nuevos recorridos y que 25.000 personas más serán incorporadas para transportar, el funcionamiento total del sistema será entre un 4% y un 5% más caro. El transporte público costará el año que viene $4.500 millones y se financiará en parte con subsidios, pero también con un incremento fuerte del boleto.

El boleto de micro subirá 30%
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