13 películas imperdibles estrenadas en 2018

A pesar de que este año estuvo signado por el cierre de algunas compañías distribuidoras en nuestro país, el 2018 deja un exquisito y variado menú de films provenientes de distintos puntos del mundo. En la nota, un recorrido por 13 títulos notables que fueron estrenados durante esta temporada en salas mendocinas.

Laureano Manson

1

El hilo fantasma

La joya más perturbadora del cine de Hollywood estrenada durante esta temporada tuvo 6 nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor película, Mejor Director (Paul Thomas Anderson) y Mejor actor protagónico (Daniel-Day Lewis). De antemano, resultaba evidente que esas candidaturas eran testimoniales, una suerte de palmada en el hombro a la película más audaz de la gran industria, un "gracias por participar" que quedó cristalizado en la estatuilla en el rubro Mejor diseño de vestuario.

El realizador de Boogie Nights, Magnolia, Petróleo sangriento y The Master; tensa los hilos del melodrama más elegante con esta historia sobre la sombría relación que establecen un prestigioso diseñador de moda (Day Lewis) y su modelo-musa inspiradora (Vicky Krieps). Lo que en un principio parece una historia más sobre un marido ultra controlador y posesivo, con el correr de los minutos va mutando en una experiencia verdaderamente incómoda. El habitual virtuosismo formal de Paul Thomas Anderson no cede a la tentación del mero ejercicio caligráfico con aires de qualité. Porque esta historia ambientada en Londres durante los años '50, además de contar con una notable dirección de arte, se sostiene por el nivel de detalle y complejidad con que son trazados sus dos personajes centrales.

A diferencia de títulos del talentoso director norteamericano como Boogie Nights y Magnolia, que optaban por un ritmo trepidante, aquí el conflicto va labrándose con un in crescendo solapado y moroso, similar a los laboriosos tiempos que se toman las modistas del atelier del protagonista para dar con las costuras perfectas para cada vestido. A pesar de que el relato no corre a alta velocidad, jamás decae en interés y va construyendo una atmósfera desoladora y opresiva, que estalla con toda potencia en su descarnado tramo final. Paul Thomas Anderson logra sobrepasar los límites de tantas películas que se construyen desde un perfil ambicioso, para verdaderamente dar en la tecla con una obra maestra que está a la altura de sus ambiciones.

2

Verano 1993

Una compañía distribuidora independiente (Maco Cine), estrenó en Argentina esta multipremiada película catalana que puede ubicarse sin dudas entre lo mejor del año. La ópera prima de Carla Simón describe con austeridad y contundencia una vivencia autobiográfica. La directora perdió a sus padres, víctimas del SIDA, cuando ella era una niña a comienzos de los '90. La película focaliza en ese verano de 1993, cuando la protagonista partió a vivir con sus tíos y su prima tras la muerte de su madre. 

Narrada con sinceridad y sin golpes bajos, esta historia describe con una mirada tan detallada como cuidadosa, la situación de extrañamiento que atraviesa esa pequeña que repentinamente es trasladada a una zona rural en las afueras de Barcelona. Con tan solo 6 años, Laia Artigas entrega una actuación descomunal, en una película que la sigue y la contiene. El relato transcurre en tiempos en que no se hablaba demasiado sobre el VIH, y jamás cae en el regodeo gratuito en el dolor. La realizadora barcelonesa sorprende con una primera obra que desarrolla minuciosamente un doble eje de conflicto: la instancia de un duelo imprevisto y la adaptación a un nuevo entorno familiar. 

3

El infiltrado del KKKlan

Ganadora del Gran premio del jurado y nominada a la Palma de oro en el Festival de Cannes, esta joya del legendario Spike Lee (Haz lo correcto, Malcolm X y La hora 25), está en carrera por 4 Globos de oro, incluyendo Mejor película dramática, Mejor director, Mejor actor protagónico (John David Washington) y Mejor actor de reparto (Adam Driver). Basada en una historia real, que fue llevada a una novela por su propio protagonista (Ron Stallworth), el primer afroamericano que logró ingresar en la policía de Colorado Springs en los años '70. En esa localidad signada históricamente por un profundo racismo, el novel agente junto a un compañero judío, lograron infiltrarse en una operación del Klu Klux Klan que tenía como objetivo una masacre.

Próximamente, lloverán varias nominaciones al Oscar para esta película que logra hincar el diente en el eterno conflicto de las tensiones raciales en los Estados Unidos, y que conecta contundentemente con el blindaje de Donald Trump hacia un grupo de supremacistas blancos que hicieron una convocatoria el año pasado en Charlottesville, derivando en un cruento episodio de violencia que dejó como saldo a una joven fallecida.

Lejos de toda solemnidad, Spike Lee apuesta a un relato seductor y entretenido, con una dupla protagónica sumamente carismática, una banda sonora impregnada de un groove irresistible, referencias cinéfilas a clásicos de Hollywood con marcado acento racista como El nacimiento de una nación y Lo que el viento se llevó, ganchos de un humor particularmente transversal; y logradísimos momentos de acción y tensión. 

Coincidiendo con el discurso de gran parte de la comunidad artística de los Estados Unidos, que se ha pronunciado abiertamente en contra de Trump, El infiltrado del KKKlan sería la apuesta ideal para llevarse la estatuilla a Mejor película. Pero hay algo que le juega en contra. Los votantes de la Academia generalmente se inclinan hacia propuestas solemnes y aleccionadoras. Y lo que hace Spike Lee con esta apuesta es dar cátedra de un cine que puede entretener con absoluta soltura, y a la vez construir un relato con una aguda mirada política.

4

Coco

Estrenada a comienzos de este año, esta genialidad de Disney/Pixar arrasó en la taquilla mundial y se llevó el Oscar a Mejor película animada. A puro motor de exploración visual y apuesta a la emoción, el entrañable film de logra una triple proeza: bucear en una celebración clave en la cultura mexicana como el Día de los Muertos sin caer en papelones ni estereotipos, narrar apasionadamente una historia que tiene más de una capa de lectura; y plantear una fábula familiar que combina las metas personales con la viva herencia de los antepasados. 

El gran triunfo de Coco consiste en despegarse del manual de fórmulas de las películas infantiles, abordando la noción de la muerte desde una perspectiva muy diferente a la de clásicos de la factoría Disney como Bambi y El rey león. La película se anima a desatar un suculento banquete de luces y sombras, y cada vez que asoma el lastre de la solemnidad, está dispuesta a estallar en la más absoluta desmesura. 

Mientras atravesamos tiempos en que cada experiencia vivida cae al olvido en cuestión de minutos, esta maravillosa proeza visual y narrativa, no sólo moviliza a recordar a aquellos seres queridos que ya no están, sino que a la vez honra a un cine que se resiste a ser pulverizado apenas los créditos de cierre lleguen a su final.  

 

 

5

Lucky

La ópera prima del actor John Carroll Lynch (Fargo, American Horror Story), se transformó en la despedida del enorme Harry Dean Stanton, quien falleció a los 91 años en septiembre de 2017, meses después de terminar el rodaje de esta noble película narrada con exquisita sensibilidad. Ningún actor ha tenido una despedida de la pantalla grande tan por lo alto como este intérprete que dejó destellos de su talento en más de 200 producciones para el cine y la televisión, incluyendo participaciones en títulos legendarios como Paris,Texas y Una historia sencilla.

Más allá de la cristalina labor del protagonista central, todo el elenco de reparto tiene su momento de brillo en un film labrado artesanalmente con escenas que incluyen algunos de los diálogos mejor escritos del cine que pasó por las pantallas en 2018. La vejez y la inminencia del final, constituyen el eje narrativo de un relato que jamás transita esos tópicos desde una perspectiva crepuscular. Sin sermones ni discursos de auto ayuda, Lucky habla sobre el paso del tiempo y la sabiduría del despojo. Un oasis cinematográfico que tiene como telón de fondo a un pequeñísimo pueblo desértico.

 

6

El Ángel

La única película argentina que este año logró sobrepasar el millón de espectadores, además de ser un gran éxito de taquilla es un notable ejercicio de apropiación artística sobre la historia del legendario criminal Carlos Robledo Puch. Esquivando los lugares comunes de las biopics formales y rígidas, el director Luis Ortega traza una experiencia movediza, exenta de la recreación minuciosa de los hechos, y a su vez despojada de una mirada psicologista. 

El Ángel no se erige sobre la fórmula del thriller que se regodea en las instancias de violencia, ni tampoco se instala en la pose cool que transita en algunas instancias. Ortega, que ya había tenido una experiencia en la producción industrial con las series de televisión El Marginal e Historia de un clan, hace el mejor salto del cine independiente al mainstream que haya logrado cualquier realizador argentino en las últimas décadas, y de paso concibe su película más lograda e inquietante.  

Precisión absoluta en la puesta en escena, con una fusión totalmente orgánica entre planos filmados desde la más depurada elegancia, con otros que apuntan a un estilo seco y contundente . Más allá de cierta dominante que oscila entra la incomodidad y la crispación, el film destila toques de humor e ironía, que están jugados desde un lugar más conectado con el extrañamiento que con el cinismo. 

El Ángel pudo elegir el camino más sencillo, que hubiera sido el del thriller shockeante y ultra violento. También pudo optar por sobrecargar las tintas en el contexto histórico en que transcurre la historia, los tenebrosos comienzos de los '70 en Argentina. La película juguetea con canciones de La Joven Guardia, Johny TedescoBilly Bond y el mismísimo Palito Ortega, pero tiene una fuerte conexión con premisas existenciales del presente. No se trata del retrato de una era, y tampoco es un relato generacional de un adolescente. Luis Ortega nos habla sobre la imperante urgencia de vivir el momento, pero también sobre un entramado vincular que hoy puede trazar tanto un chico de 20 años como una persona de 50, 60 o 70. Nos acompañamos como podemos, nos usamos, nos explotamos y nos descartamos; todo sin culpa ni sentencia moral alguna.  

 

 

7

Transit

La nueva película del cineasta alemán Christian Petzold (Triángulo, Bárbara, Ave Fénix), demuestra cómo un dispositivo creativo puede derivar en una excelente película. Basada en una novela escrita en 1942 sobre la ocupación nazi sobre Francia, este relato está ambientado en tiempo presente, pero muestra las calles francesas dominadas por tropas alemanas como si estuviéramos en aquellos tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

Con un pie puesto en el melodrama y otro en el thriller político, Transit logra elevarse por encima del enrarecimiento de que asistamos a una historia actual narrada a través de situaciones propias de los años '40. Las conexiones entre el desamparo de la comunidad judía en aquella era y la dramática situación de los inmigrantes que hoy pueblan las calles de toda ciudad europea, constituyen uno de los ejes de un film que a partir de una particular premisa narrativa, construye una atmósfera tan crítica como estremecedora.

 

8

Tres anuncios por un crimen

Sin dudas, esta era la gran merecedora del Oscar a Mejor película este año, pero los votantes de la Academia se inclinaron por la más inocua y estilizada La forma del agua. El film de Martin McDonagh (Escondidos en Brujas) tenía las suficientes credenciales cinematográficas y temáticas para conquistar la popular estatuilla. Violencia de género, corrupción policial y racismo; configuran algunos de los ejes de esta propuesta que esquiva la idea de erigirse como un monolito de solemnidad. 

Tres anuncios por un crimen es una obra maestra del volantazo, que se permite estampar al espectador contra escenas de cruda violencia, para luego automáticamente desembocar en momentos de un humor incómodo, que no le teme a los desbordes de absurdo. 

La capacidad de saltar sin transiciones de un tono a otro, y algunos sagaces giros en la trama; son los principales aciertos de una película que barajando temas tan ásperos como los que abarca, podría haber caído fácilmente en el panfleto discursivo, o en el rótulo de "film de denuncia". Más allá de los pesados conflictos que atraviesan los personajes, no hay una intención de que el relato se vuelva un sermón aleccionador. Todo lo contrario, estamos frente a una historia que mantiene al público permanentemente en vilo, y que se permite unos cuantos momentos de explosión catártica.  La fortaleza con la que Frances McDormand asume el rol protagónico es clave para que esta película pueda navegar con fluidez entre el drama, el sarcasmo y la irreverencia.

 

 

9

Isla de perros

El aclamado director Wes Anderson (Los excéntricos Tenenbaums, Moonrise Kingdom y El gran hotel Budapest), deslumbró al mundo este año con esta prodigiosa película realizada con la artesanal técnica del stop-motion (animación cuadro por cuadro). Mientras en algunas de sus últimas creaciones, su universo parecía sucumbir a una progresiva repetición de logros de dirección de arte cada vez más carentes de emoción, el realizador recuperó con esta joya animada su característica fusión de belleza visual y potencia cinematográfica.

Destinada al público adulto, Isla de perros no se agota en su exquisito esteticismo, sino que ensambla con sensibilidad temas universales como el de la amistad, con otros más incisivos como el de la sátira política. La realización de esta joyita llevó algunos años de arduo trabajo, y si bien fue realizada a conciencia de no estar destinada a romperla en la taquilla, invita a ser vista más de una vez y tiene patente de futuro clásico del cine de animación.

10

Un lugar en silencio

El cine de terror ha tenido durante este 2018 como mínimo un estreno diferente cada semana. En la mayoría de los casos se ha tratado de productos despachados a las apuradas, con guiones repetitivos y planteos formales de bajo vuelo. Un lugar en silencio constituye una de las milagrosas excepciones dentro del oportunista pelotón de los films de horror.

A contracorriente de tanto embutido salpicado de sangre y golpes de efecto de sonido, la película dirigida y coprotagonizada por John Krasinski apuesta a la construcción de una atmósfera agobiante desde algunos escuetos diálogos y ruidos ambientales.

Mientras el grueso de la producción del cine de este género está basada en adrenalina full time y personajes que enfrentan los males más temibles a puro motor de arrogancia, Un lugar en silencio rescata la nobleza del terror con protagonistas bien trazados y climas de suspenso construidos con un elaborado in crescendo de tensión. Más allá de la lucha por la supervivencia, Krasinski no olvida que drama, suspenso y horror van de la mano. Una excelente propuesta para alguna solitaria trasnoche en casa.

11

Una mujer fantástica

A fines de febrero de este año, durante la entrega de premios Oscar, Chile conquistó un doble hito histórico. Por un lado, el film Una mujer fantástica le dio al país trasandino su primer Oscar a Mejor película en habla no inglesa. Por otro, su protagonista, la actriz Daniela Vega, se convirtió en la primera mujer trans en presentar a uno de los nominados en el escenario de la mayor ceremonia del cine de Hollywood.  

El film de Sebastián Lelio, cineasta nacido en Mendoza pero que se considera 100% chileno ya que vive allí desde los 2 años, enarbola una comprensiva y sensible mirada sobre la temática transgénero. Sin apelar a golpes bajos, ni caer en un tono de denuncia discursiva, la película desató un cimbronazo en la escena política del país vecino, que sirvió para agilizar una demorada Ley de Identidad de Género, que fue promulgada hace un mes por Sebastián Piñera, a pesar de que hasta hace poco tiempo el presidente se había manifestado en contra de otorgar igualdad de derechos a la comunidad LGBTIQ.

Más allá de sus logros cinematográficos, Una mujer fantástica traza una certera pintura sobre los larvados niveles de conservadurismo de buena parte de la clase media chilena. El relato coloca a su protagonista principal en medio de un puñado de encrucijadas, en las que convergen su desgarrador drama intimista y viscerales brotes de resistencia. 

 El abordaje de la temática transgénero se enuncia desde el lugar que corresponde en este presente, evitando la binaria mirada de género a partir de la genitalidad; y desglosando la vida cotidiana de la protagonista con absoluta naturalidad. El vínculo entre un hombre que ha dejado a su esposa para comenzar un romance con una chica trans, no está limitado a lo estrictamente a lo sexual, sino que se trata de una relación de pareja; una historia de amor desprejuiciada. 

Una mujer fantástica no se regodea en las desgracias de su heroína urbana, sino que dignifica su historia; que es a su vez la historia de millones de chicas trans en este planeta. Un mundo de color y dolor. Un film arropado de emoción, que a su vez es sinónimo de un cine tan combativo como político.

 

 

12

La reina del miedo

El riesgo de oficiar un triple rol dentro de una película, en este caso con una Valeria Bertuccelli como guionista, codirectora y protagonista, encierra la tentación del "egotrip", amplificada por el hecho de que la figura en cuestión está interpretando algo que tiene mucho que ver consigo misma: un momento de encrucijada en la vida de una actriz, a días de estrenar un unipersonal.

La reina del miedo es una película sabiamente escurridiza, que logra desplazarse de la pirotecnia de gags que Bertuccelli domina a la perfección, hacia algunas instancias de corte intimista. A pesar de los apuntes de humor, entre los que se incluye la obsesión de la protagonista por trasplantar un árbol de cerezo desde su jardín hasta el escenario del teatro Liceo; lo que impera es una atmósfera que linda entre la confusión y las penumbras. 

Más allá del título, el film de Bertuccelli atraviesa todas las capas visibles del miedo, para zambullirse de lleno en el abismo del caos. Lo admirable en el resultado final, es como la película logra abstenerse de un festín de estridencias, para priorizar la mixtura de unos pocas escenas catárticas, intercaladas con otras tantas construidas desde una atmósfera más contenida. 

Bertuccelli comprende que sólo atravesando una crisis integral, con una indescriptible mezcla de perplejidad y arrogancia; puede llegarse a una suerte de redención. Enunciado en esos términos podría tildarse de "lección de vida" a su opus como directora. No lo es, ni pretende serlo. La virtud más bella y poderosa de este primer paso de la actriz en el terreno de la dirección, consiste en asociar las nociones de temor, abismo y libertad. Pudo ser un film de manual, con una clara apuesta a un catálogo de fórmulas, pero se inclina hacia un registro más personal, que no descuida el interés del espectador; ni tampoco se pasa de vueltas en pos de un guión canchero. 

 

 

13

Proyecto Florida

El premiado director Sean Baker, que venía de hacer una contundente película filmada con un iPhone como Tangerine, vuelve a indagar en el reverso del sueño americano. En el mencionado film, Baker abordaba con franqueza y sensibilidad el mundo de la prostitución trans en los suburbios de Los Ángeles. En esta oportunidad, contempla el lado B de Disney World, a través de una historia que transcurre en un motel ubicado en la periferia de Orlando.

Turismo low cost y residentes temporarios convergen en ese alojamiento que tiene como encargado al personaje protagonizado por Willem Dafoe, que fue candidato al Oscar por este rol.

El gran triunfo de Proyecto Florida consiste en ensamblar el mundo lúdico de los niños y niñas que habitan ese recinto, con las sombrías problemáticas de los adultos que se evaden o a duras penas hacen lo que pueden. Si detrás de la cámara no hubiera estado un cineasta sensible como Sean Baker, este relato seguramente habría terminado estrellándose contra el regodeo en la miseria. El realizador en cambio, abraza a protagonistas y público con uno de los finales más conmovedores del año, en el que la magia oficia de momentáneo paliativo a la crudeza.

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