Series: Will Arnet y otra comedia triste

Flaked es una serie que no apunta al gran público, pero que es difícil que le guste hasta a los más fanáticos de las comedias dramáticas.

 Will Arnett es bien conocido para los fanáticos de las comedias. Su cara se hizo familiar cuando protagonizó a Gob Bluth, el mago amateur y persona sin talento en general de Arrested Development, la genial serie de Mitchell Hurwitz. Su voz, en tanto, le llegó a público masivo en BoJack Horseman, la revolucionaria serie animada sobre un caballo que ya vio pasar sus mejores días en Hollywood. Entre medio, los trabajos de Arnett se apilan y distribuyen entre éxitos y fracasos, casi por igual.

Flaked (puede traducirse como "desmenuzado", o "astillado") es el último proyecto de Arnett -ralizado junto a Mark Chappell, una sadcom difícil de digerir y que no consiguió muy buenas críticas, lo que no impidió que Netflix estrenara hace dos semanas su segunda temporada.

La historia es, en apariencia, sencilla: Chip, un alcohólico recuperado, llegó a Venice Beach tras un accidente automovilístico en el que mató a una persona. Con el paso de los capítulos (8 en la primera temporada), la personalidad del protagonista va demostrando ser más problemática de lo que parecía al principio.

Venice es un área bohemia de Los Ángeles, conocida por su estilo de vida relajado y bohemio. En ese ambiente, Chip reace su vida y se transforma en sponsor de algunos alcohólicos que ingresaron al programa de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos. Hasta ahí, todo bien.

Flaked

Comenzada la serie, se puede ver que el personaje no es el clásico protagonista de sadcoms: miente, manipula, y es, en general, una mala persona. Quizás ese sea el mayor problema de Flaked: a la imposibilidad de empatizar con el estilo de vida de Venice -en Argentina no existe nada igual, y hace que los personajes terminen resultando absolutamente ajenos- se le suma la imposibilidad de empatizar con Chip. Se aprovecha de su mejor amigo, le miente a su novia, y lleva adelante una farsa en los AA, todo mientras disfruta del estatus -honorario- de "mayor de Venice", o sea, el ser uno de los vecinos más queridos.

El otro gran problema de Flaked es su ritmo. Si bien estas nuevas comedias tristes no se caracterizan por tener un paso acelerado, la producción de Arnett se lo toma demasiado a pecho, y hay capítulos en los que parece que no pasa absolutamente nada. La relación con su nuevo interés romántico, London, se estanca apenas comienza y no avanza hasta el final de la temporada, y en general le aporta muy poco a la historia. Lo más interesante termina siendo su amistad con Dennis, otro alcohólico recuperado que le presta una casa y lo ayuda en todo lo que puede.

Lo mejor que tiene la producción es que es ideal para ver en una maratón. La primera temporada tiene ocho capítulos de media hora, y la segunda, solamente seis. En esta última entrega se hicieron algunos cambios, como permitir que otras personas escribieran algunos de los capítulos. ¿Alcanzará para darle nueva vida a la serie? Por ahora, mejor ir a lo seguro: tanto Arrested Development como BoJack Horseman están en Netflix, y tienen a Arnett haciendo sus mejores trabajos.

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11 de diciembre de 2017 | 13:16
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