Arranca Washington mientras Obama hace su balance

"Aquí no hay ganadores", afirmó Obama horas después de firmar una medida de último momento del Congreso libre de las exigencias republicanas.

El gobierno federal reanudó plenamente sus actividades el jueves después de 16 días, y presidente Barack Obama elogió el acuerdo del Congreso que permitió esa reanudación, pero a la vez fustigó a los republicanos por el cierre parcial que "infligió daños innecesarios" a la economía estadounidense y deterioró la credibilidad del país en el mundo.

"Aquí no hay ganadores", afirmó Obama horas después de firmar una medida de último momento del Congreso libre de las exigencias republicanas que provocaron el estancamiento. El acuerdo permite a los trabajadores federales retornar a sus tareas el jueves por la mañana y despeja las amenazas de que la nación incurra en cesación de pagos de su deuda, al menos por este año.

"El pueblo estadounidense está completamente hastiado de Washington", dijo Obama en declaraciones contundentes desde la Casa Blanca. La calificación crediticia se puso en riesgo, el crecimiento económico y las contrataciones se redujeron y los trabajadores federales se vieron temporalmente privados de sus pagos, dijo Obama, "todo a causa de una crisis autoprovocada".

Con la esperanza de evitar otro estancamiento cuando se agote la medida recién acordada, los cuatro principales redactores del presupuesto en el Congreso se reunieron en un desayuno de trabajo para iniciar nuevas conversaciones sobre el tema. Obama los exhortó a poner de lado sus diferencias partidistas para hallar un terreno común.

Obama además trató de dar confianza a gobiernos e inversionistas en todo el mundo de que "la plena fe y el crédito de Estados Unidos siguen incuestionados".

Nos recuperaremos de esto", dijo el presidente. "Siempre lo hacemos".

La Cámara de Representantes y el Senado votaron el miércoles por la noche en favor de poner fin a la paralización parcial de operaciones del gobierno federal que comenzó cuando los republicanos trataron infructuosamente de imponer medidas obligatorias para arruinar el plan de seguro de salud que promovió el presidente.

Obama firmó la medida en las primeras horas del jueves y ordenó a todas las agencias del gobierno a reabrir rápidamente. Los parques nacionales y los monumentos federales empezaron a reabrir.

El alivio de los empleados federales que volvieron a sus trabajos se vio empañado por la preocupación de que la tregua no dure mucho más allá de las fiestas de fin de año, ya que el Congreso aprobó la financiación del gobierno solamente hasta el 15 de enero.

Para evitar la cesación de pagos, el acuerdo otorga al gobierno la autoridad para tomar prestado lo que necesite hasta el 7 de febrero. Las autoridades del Tesoro podrán utilizar maniobras contables para demorar una cesación posible durante varias semanas más allá de esa fecha, como han hecho en el pasado. Entre las maniobras, las autoridades podrían suspender las contribuciones a uno de los planes de pensión utilizados por los retirados federales.

Mientras tanto, los legisladores tratarán de lograr un acuerdo acerca de cómo reemplazar los cortes de gastos de este año con una reducción del déficit más ordenada.

Espero que sea el fin de todo esto", comentó el vicepresidente Joe Biden, quien recibió con abrazos y bizcochos a los trabajadores que regresaban a sus puestos en la Agencia de Protección Ambiental. Pero admitió que "no hay garantía de nada".

El Senado aprobó la legislación por 81-18 votos. La Cámara de Representantes la aprobó por 285-144, con 87 republicanos a favor pero 144 en contra. Los demócratas apoyaron el proyecto por unanimidad.

Washington, en marcha

El mismísimo jefe de gabinete del presidente Barack Obama saluda este jueves sonriente a los funcionarios a las puertas de uno de los edificios administrativos de la Casa Blanca. En mangas de camisa y con un bolígrafo tras la oreja, Denis McDonough reparte palmaditas de ánimo entre sus colegas, que tras 16 días de vacaciones forzosas pueden volver hoy a trabajar.

El acuerdo alcanzado la pasada madrugada entre demócratas y republicanos supone el fin de una tortura para el gobierno estadounidense. En el centro del poder mundial se acumulan los documentos y los millones de e-mails sin contestar. Se dice que hasta la verdura se ha podrido en el jardín de la primera dama, Michelle Obama. Como otros centenares de miles de trabajores públicos, tampoco el jardinero podía trabajar.

A todos se les abonará su salario con efecto retroactivo. Y según la agencia de calificación Standard & Poor's, los costes para la economía del cierre de la administración serán de 24.000 millones de dólares (17.700 millones de euros).

Lo que podía parecer unas vacaciones de otoño inesperadas ha puesto de los nervios a muchos de los afectados. "Las últimas dos semanas fueron sorprendentemente estresantes", asegura Michael Levin, que trabaja para la administración sanitaria. La incertidumbre sobre cuándo podría volver a trabajar y si se le pagaría le ha trastocado. "La gente se convierte en funcionario para tener estabilidad. Esta situación ha cuestionado esa suposición", agrega.

Cuando vuelva a su puesto, le espera una gran cantidad de trabajo. Los plazos para los proyectos se han descuadrado y se tardará semanas o meses en volver a ser productivos, opina. Además, "es frustrante que esta experiencia se pueda repetir en enero y febrero", lamenta. Y es que la liberación de fondos para reabrir el gobierno acordada en las últimas horas sólo estará vigente hasta mediados de enero. Y en febrero será necesario volver a elevar el techo de deuda.

Pero eso no les preocupa por ahora a los turistas que se encuentran en Washington y que hoy se dirigieron a los monumentos que permanecieron cerrados durante el "shutdown". "Estamos muy contentos de que todo vuelva a estar abierto", explicó Karla Ostlund, quien la semana pasada se encontró con casi todos los monumentos cerrados cuando llegó a la ciudad con sus hijos. "Todo nuestro grupo ahorró durante un año para ver estos lugares", dijo Ostlund, que trabaja en un banco en Dakota del Norte.

Parece una locura. En Alemania nunca pasaría algo así", afirmó por su parte la turista alemana Ann-Kathrin Danner desde los escalones del monumento a Abraham Lincoln.

A pesar del cierre, esta maestra de 23 años decidió viajar a Estados Unidos e incluso pudo visitar el Gran Cañón. Nadie la echó del lugar, ni podría haberlo hecho, ya que hasta los guardias del parque nacional estaban fuera de servicio.

Algunos se lo han tomado con paciencia. "Fue un poco como tener vacaciones, no me enfadé tanto como pensaba", apunta Paul Fax, que trabaja en la capital y espera que se le paguen los atrasos.

Pero a muchos estadounidenses les molesta que los republicanos hayan forzado el cierre de la administración. "No lo entiendo. Mucha gente lo sufrió y no creo que se haya conseguido nada con ello", se queja Susan O'Connell, una jubilada de Arizona.

Entretanto, Washington parece volver a la normalidad. El metro vuelve a circular con ocho vagones por tren en lugar de seis y hasta el livestream de las crías de panda del zoo vuelve a funcionar. Washington vuelve a estar en marcha... al menos hasta enero.

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Con información de AP y DPA.

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23 de agosto de 2017 | 05:11
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