Video: así es una operación como le harán a Cristina

El procedimiento para evacuar la hematoma que tiene la presidenta consiste en hacer un agujero en el cráneo y absorber la sangre. Miralo en este video.

A raíz de la hematoma subdural crónica que padece la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hoy se anunció que mañana será operada para evacuar la misma, mediante un procedimiento que consiste en quitarle la sangre a través de un agujero en el mismo cráneo.

Según especialistas es una operación sencilla que requiere entre cinco y seis días de internación y un mes de postoperatorio en el domicilio.

El jefe de neurología del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, Federico Micheli, entrevistado por Canal 26, indicó que la intervención quirúrgica para evacuar un hematoma subdural crónico "en general es una intervención menor, la hacen los residentes cuando empiezan a entrenarse, es simple". 

"Hay dos tipos de cirugías, en una se hace un agujerito en el hueso para que drene la sangre, y si es muy grande la colección se saca un pedazo de hueso, se cierra si es que hay un vaso sangrando, y se saca el hematoma", explicó Micheli. 

El especialista afirmó que la complicación, que no es frecuente, es que se forme nuevamente un hematoma, sobre todo en una persona de edad, porque el cerebro está más artrófico y no se expande y se vuelve a llenar de sangre. No es la regla, pero puede ser una complicación". 



"Es una cirugía que demanda un par de horas, entre que se prepara para el quirófano y regresa a la habitación", sostuvo, y manifestó que "los pacientes van a terapia un par de días y otros tres o cuatro días más en habitación común". 

Edgardo Cristiano, jefe de neurología del Hospital Italiano de Buenos Aires, explicó que la intervención demanda "entre 30 minutos y una hora" y manifestó que "habitualmente no es necesario abrir el cráneo, esto se hace cuando el procedimiento se complica". 

"La recuperación del paciente es muy rápida, al día siguiente suele estar muy bien", expresó el especialista, y sostuvo que "requiere un día en terapia intensiva y si todo funciona bien al tercer o cuarto día el paciente puede retirarse a su casa". 

Cristiano explicó que una vez en el domicilio los pacientes sometidos a este tipo de intervención deben mantener "reposo, sobre todo físico, evitando esfuerzos, por un mes. El reposo debe ser físico, no psíquico".

"El estrés no mejora ni empeora el cuadro posquirúrgico", manifestó el experto, destacó que la recuperación "es igual en pacientes de 60 años" y dijo que "no es importante la edad, sino las conmorbilidades, es decir, otras enfermedades que pueda tener la persona". 

En qué consiste la operación

Las principales técnicas son el orificio de trépano, el taladro manual y la craneotomía. Según la revista argentina de Neurocirugía, el hecho de que haya muchos tratamientos indica que no existe una solución óptima para todos los casos.

El tratamiento mediante orificio de trépano es la más utilizada.

 

Existen algunos aspectos discutibles de esta modalidad, como realizar un orificio o más de uno, si realizar o no lavado de la cavidad del hematoma, así como si colocar drenaje subdural postoperatorio o no.

Son muy diversos los resultados citados en distintos trabajos con respecto a la utilización de esta modalidad de tratamiento. La recurrencia va de un 0-33% y una tasa de curación del 52-98%. 

El otro procedimiento consiste en la realización de un pequeño orificio realizado mediante taladro manual, luego de lo cual se realiza la punción de la duramadre con la colocación de un drenaje subdural, generalmente sin lavado de la cavidad.

Los autores consideran que esta técnica se debería reservar solamente para aquellos pacientes muy añosos y con mala condición neurológica. Es un gesto terapéutico menor y que puede salvar la vida de un paciente crítico. No se recomienda como tratamiento de rutina.

En tanto que el tratamiento mediante craniotomía consiste en la realización de un colgajo óseo para evacuar la hematoma, que algunos autores lo definen como mayor a 3 centímetros,  para diferenciarlo del Orificio de trépano. 

Los autores consideran que los resultados no difieren sustancialmente de las clásicas y "menores" cirugías para estos hematomas. Además el riesgo de complicaciones es mayor, por lo tanto no lo plantean como primera opción ante un hematoma de este tipo.

Por sus características, la hematoma subdural crónica no tiene el mismo tratamiento para todos sus casos. No todos los pacientes ni las características tomográficas del hematoma son iguales.

En aquellos casos en los cuales existe sangrado fresco en el lecho de una hematoma subdural crónica se plantea la craniotomía como primera opción. En estos pacientes existe mayor riesgo de recurrencia al evacuarlos por orificio, por lo tanto se debe emplear una craniotomía que permita la aspiración de los coágulos y la correcta evacuación del hematoma. Sólo si el componente de coágulos frescos es muy menor podría intentarse la evacuación por orificio como procedimiento inicial.

En aquellos pacientes con una hematoma subdural crónica hipodenso  es recomendable la evacuación por orificio de trépano como primera opción, pudiendo optar por realizar un solo orificio en la zona de máximo espesor, aún cuando el hematoma sea extenso. La presencia de septos puede limitar la evacuación por un solo orificio al no permitir un adecuado lavado en algunos casos por lo cual es una opción realizar dos orificios. Otra opción es planificar una craniotomía pero empezar por orificio de trépano y de no ser suficiente completar un colgajo.

Tratamientos y pronósticos

Otra fuente, la guía de diagnóstico del hospital general de México, explica el mismo procedimiento e incluye pronóstico y posibles complicaciones:

El tratamiento de los hematomas subdurales casi siempre es quirúrgico, excepto
en aquellos menores de 5 mm. siempre y cuando no produzcan efecto de masa, no den síntomas ni signos  focales ni de hipertensión intracraneal.

El tratamiento quirúrgico en los hematomas subdurales agudos consiste en una craneotomía tan amplia como sea la colección hemática la cual se remueve y se hace hemostasia cuidadosa.

En los hematomas subdurales crónicos el drenaje se hace por medio de trépanos a través de los cuales se evacua la colección hemática, la cual ya es líquida. Cuando la corteza no reexpande después de tres semanas de operado y además se identifica la presencia de membranas como consecuencia de la cronicidad del hematoma, se tiene que hacer craneotomía para la extirpación de las mismas.

El hematoma epidural es una verdadera urgencia neuroquirúrgica por lo que es necesario realizar craneotomía o craniectomía si es que persiste la hipertensión intracraneal. En caso de no contar con tomografía diagnóstica se harán trépanos exploradores guiados por los datos clínicos de localización.

La mortalidad en los hematomas subdurales agudos oscila entre un 50 y un 90%
según la oportunidad de la cirugía. En los hematomas epidurales es de un 20 hasta un 55%, el mejor pronóstico lo tiene el hematoma subdural crónico o subagudo.

Como complicaciones puede presentarse resangrado, fístula de líquido cefalorraquídeo o neuroinfección.

Afirman que 9 de cada 10 operaciones son exitosas

Nueve de cada diez operaciones de hematomas subdurales crónicos, como la que deberá afrontar mañana la presidenta Cristina Kirchner, resultan exitosas, aseguró hoy el neurocirujano Diego Fidel Martínez.   

"En el 90% de los casos, y si los neurocirujanos están bien capacitados, conocen la patología y son cautelosos, es una cirugía que presenta una buena evolución", aseveró Martínez en diálogo con Noticias Argentinas.  

El médico del hospital Santa Lucía y de la clínica Santa Isabel (ambos de Buenos Aires) señaló que en estas operaciones "lo habitual es la realización de dos craniectomías, una anterior y otra posterior, del lado en que se localice el hematoma".

Martínez explicó a esta agencia que el procedimiento de este tipo de operaciones consiste en "abrir la primera cubierta del cerebro, para exponer el hematoma y proceder a su evacuación".

"Una vez retirado el hematoma subdural se controla que no haya ningún vaso sangrante activo y se procede a la finalización de la cirugía, dejando habitualmente durante 48 horas dos drenajes que eliminan el remanente del hematoma", explicó Martínez.

"Lo que sigue es esperar la reexpansión del cerebro y que este vuelva a ocupar el lugar que estaba ocupando el hematoma. En la clínica un paciente con una buena evolución tarda entre cinco y seis días hasta que se evalúa dar el alta", explicó el médico, no obstante lo cual aseveró que como mínimo se deben contar 30 días
de reposo a partir de la operación.  

Entre las posibles complicaciones, señaló que "las más clásicas son la infección o el resangrado", pero aclaró que se producen "en un bajo porcentaje". 

También nombró las "secuelas neurológicas y riesgo de vida, porque se trata de una intervención quirúrgica bajo anestesia general a cielo abierto".  

Con respecto a la posibilidad de que se le tenga que cortar el pelo a la Presidenta, Martínez dijo que "se puede recortar solamente en la zona de la intervención, donde serán realizadas las incisiones".

La presidenta Cristina Kirchner será operada mañana a primera hora a raíz del hematoma craneal que padece, tras sufrir nuevos malestares físicos, informó hoy la Fundación Favaloro.

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