Versus

Vonnegut y Williams: plumas magníficas

Dos novelas de mediados del siglo XX de dos autores estadounidenses más destacados de la literatura contemporánea. Una muy difícil elección.

Madre noche

"Madre noche"

Zona caliente

"Zona caliente"

¿Quién tiene razón?

Resultado parcial
Votá al final de la polémica

Madre noche es una de esas grandiosas novelas que Kurt Vonnegut legó a la literatura universal. Publicada en 1961, y considerada como la antesala de su obra cumbre, Matadero 5 (que vio la luz ocho años después), esta novela de ficción histórica se sitúa entre las décadas de 1930 y 1960, una época marcada por la Segunda Guerra Mundial.

Se basa en las memorias ficticias de Howard W. Campbell Jr., un escritor nacido en Estados Unidos pero que fue criado en Alemania, donde desarrolló un fuerte sentimiento pronazi que lo llevó a ser un destacado vocero radial de las actividades del III Reich, pero a su vez utilizaba ese canal de comunicación para transmitir mensajes cifrados y confidenciales a las Fuerzas Armadas estadounidenses y sus aliados. Es decir, era un doble espía. Además, vivía un tórrido romance con su esposa Helga e intentaba seguir elaborando novelas y piezas teatrales, ya que era un exitoso dramaturgo. Pero, casi 20 años después, terminó en una cárcel israelí acusado de crímenes de lesa humanidad. Dichas memorias, que reúne un compilador (que resulta ser el propio Vonnegut), cuentan el largo proceso que vivió Campbell entre su participación en la guerra y sus días en la prisión de Jerusalén.

El autor revela la disyuntiva que Campbell se ve sometido permanentemente ante los ojos de los demás y de sí mismo: es un nazista empedernido que glorificó con la propaganda al régimen de Hitler como pocos, pero también fue uno de los colaboradores más eficaces y leales a la causa aliada. Esta dualidad es el reflejo de la naturaleza humana que oscila entre el bien y el mal, que está convencida de sus acciones pero actúa entre ambas partes, incluso sin saber realmente a cuáles pertenecen una y la otra.

Desde esta perspectiva, el doble espía solo se salva de su doble moralidad a través del amor efusivo hacia su esposa Helga, con quien forma una "nación de dos" a la cual promete fidelidad absoluta. Pero la desaparición física de la mujer lo obliga a replantearse su propia existencia, y se convierte en un ser poco pasional, ligeramente esquizofrénico, susceptiblemente racionalista y marcadamente sarcástico.

En línea con su impronta pacifista y progresista, Vonnegut manifiesta una crítica sutil pero bastante contundente hacia los sistemas de gobierno, las ideologías, los servicios secretos y las sociedades de posguerra, como así también convierte la novela en un discurso que cuestiona el pasado moderno pero con escepticismo frente a los ideales de los '60. Utilizando una narrativa con abundantes dosis de ironía, sarcasmo y humor, pero extraordinariamente seria, detallista y arrolladora, como así también cierta experiencia propia en la misma SGM, Vonnegut deja traslucir una reflexión sobre el paradigma de la dualidad entre el ser y el aparentar, y cómo el segundo supera al primero, tanto en la visión externa como interna.

Zona caliente es una de las primeras novelas de Charles Williams, publicada en 1953 y que tuvo una adaptación cinematográfica en 1990, 25 años después del suicidio de su autor. Esta obra encierra un aire noir desde el cual, partiendo de una base simple y estereotipada del género policial, despliega una historia que, a lo largo de las páginas y bajo la exquisita traducción de Carlos Gardini, se ensombrece en medio de un éxtasis de calor, sexo, dinero y delito, marcados por el ritmo del miedo, el éxtasis y la paranoia que acongoja a los personajes.

Harry Madox es un forastero que llega a un pequeño pueblo del sur estadounidense para trabajar en una casa de ventas de autos usados. Sin embargo, rápidamente se embarca en un nuevo objetivo con el que ansía alcanzar la solvencia económica que anhela: robar el banco local, idea que consigue tras presenciar un incendio que alteró la solemnidad de los lugareños. El protagonista encierra una especie de dualidad moralista, que se regenera, transforma y retroalimenta acorde a los sucesos que presencia o acciona, menos por rigidez en su personalidad que en la fuerza de sus pensamientos, necesidades y sentimientos.

Mientras urde su plan, ese "crimen perfecto" que promete impunidad y buena vida, Madox choca con el amor y la lujuria prohibida: Gloria es una jovencita que trabaja para el dueño de la agencia, que con su frescura e inocencia cautivará a Harry, aunque arrastra un pesado secreto. Dolores Harshaw, la implacable y sedienta esposa del jefe, hará todo lo posible para enredar a Madox en sus intrincadas y seductoras redes.

A medida que avanza la trama, y con cierta compostura dramática, Williams emplea los contextos que presionan sobre las actitudes y acciones de Madox e influyen progresivamente en el transcurso de la historia: calles y edificios pueblerinos abrasados por un calor sofocante que marca el ritmo de sus habitantes, especialmente en Harry; prados verdes, ríos mansos y carreteras desiertas, engullidos por la noche oscura, larga y cómplice de los fantasmas y misterios que amenazan con aparecer en cualquier momento. La narración, en la voz del protagonista, otorga una sensación de desesperación, el camino que conduce hacia la locura, un desenlace que sorprende y, en cierto modo, hace reflexionar sobre los alcances de los actos propios y la influencia ajena.

Williams supo manejar el uso de los recursos narrativos para que Zona caliente se convierta en una novela ágil y dinámica en su lectura, que no decae en su peso propio que podría verse tentado a causa de los componentes clásicos del género policial. Una clara muestra de que lo clásico nunca pasa de moda.

¿Quién tiene razón?

Resultado parcial
15 votos
Kurt Vonnegut
Charles Williams
Opiniones (2)
22 de agosto de 2017 | 06:40
3
ERROR
22 de agosto de 2017 | 06:40
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. No son comparables, son géneros distintos.
    2
  2. Es como preguntarle a la gente, ¿quién tiene razón Einstein o Heisenberg?
    1
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