Versus

¿Qué biografía de científico te gustaría leer?

Charles Darwin y Albert Einstein fueron dos figuras científicas que cambiaron nuestra percepción del mundo. Historias personales atrapantes y cautivadoras, con muchas diferencias y no pocas similitudes.

El físico de personalidad compleja

El físico de personalidad compleja

El naturista revolucionario y burgués

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¿Quién tiene razón?

Resultado parcial
Votá al final de la polémica

La biografía Albert Einstein (Editorial El Ateneo), del físico estadounidense Barry Parker, repasa los 76 años de existencia del célebre científico suizo-estadounidense, de origen alemán. Para este trabajo utilizó archivos personales, cartas íntimas y diversos comentarios de colegas de la época para conocer el costado "humano" del científico más brillante del siglo pasado, enfocándose especialmente en sus pasiones y obsesiones, tanto profesionales como personales. Así demuestra como todas ellas se interrelacionaron e influyeron unas a otras en la formación y desarrollo de su faceta más conocida.

A lo largo del libro, Parker devela los difíciles primeros años escolares de Einstein en la Alemania de fines del siglo XIX, donde nacería su resentimiento germánico; su compleja actividad estudiantil en la Universidad de Zúrich, en Suiza; sus posteriores fracasos laborales y económicos que le provocaron depresiones; y, luego de estabilizarse, su surgimiento como exitoso científico de la física teórica, siendo uno de los periodos más creativos de su vida. Con su creciente fama arribaron los mejores puestos y mayor interés internacional en sus publicaciones, aunque el creciente antisemitismo en Alemania y su progresivo deterioro de salud lo instaron a instalarse definitivamente en Estados Unidos; allí, además de seguir con sus investigaciones, colaboró indirectamente en el desarrollo de la bomba atómica, de lo cual se arrepentiría.

Otro factor importante en su vida fueron las mujeres. Una madre amorosa pero exigente y una hermana que siempre lo apoyó se consolidaron como sus pilares más fuertes. Sobre sus experiencias amorosas, Einstein fue inestable en sus dos matrimonios con Mileva Maric y su prima Elsa. Sus amigas y aduladoras lo idolatraban, pero esto le causó varios problemas en sus relaciones matrimoniales.

Tanto su amor por la ciencia como su compleja vida personal fueron dos fuerzas muy poderosas e influyentes en Einstein. Según Barry, esto no le impedió mantener otras pasiones: la música clásica y la intensa amistad con los pocos y fieles amigos, que siempre lo acompañaron. También es destacable su rechazo a la ostentación y el militarismo, su búsqueda de la paz mundial y el desdeño que sentía por la fama.

Esta biografía demuestra que, más allá de sus grandilocuentes logros científicos, como la Teoría de la Relatividad General, y su defensa a sus ideales e investigaciones, como el rechazo a la mecánica cuántica y la búsqueda de una "Teoría Unificadora del Universo" (que continúa en nuestros días), la vida personal de Einstein estaba marcada por la complejidad de su personalidad y sus relaciones, tanto familiares como amorosas y profesionales.

 La más reciente biografía de Charles Darwin, redactada por el escritor francés Jean-Nöel Mouret en 2014 y editada en español por Editorial El Ateneo, bajo la traducción de Claudia Lipovesky, narra los sucesos que marcaron la vida del célebre naturalista, quien en su niñez y adolescente fue considerado por sus maestros como "poco curante", cuyo significado es "poco atento" o "distraído", dado que ya manifestaba un interés prematuro por el estudio de la historia natural, la experimentación química y la caza, consideradas actividades "insignificantes".

Su viaje de casi cinco años a bordo del Beagle por buena parte del mundo (27 de diciembre de 1831- 2 de octubre de 1836), junto al excéntrico capitán Fitz Roy, será determinante en la vida de Charles. Mouret dedica un generoso capítulo a esta aventura, y destaca los pasos de Darwin en el Cono Sur sudamericano, donde el científico pasó más tiempo explayándose en sus investigaciones. En el caso de la Argentina, lo que nos dejó Darwin fue su impresión del país, que comenzaba a sentir los poderes del rosismo: un extenso "desierto" cuyo "silencio de muerte que reina en la planicie, mientras los perros montan guardia y los gauchos se disponen a pasar la noche alrededor del fuego, dejó en mi alma una impresión que no se borrará jamás".

Las referencias a Mendoza de Darwin que Mouret rescata en la biografía son pequeñas pero contundentes: "[...] Después de una etapa en las cercanías de la ciudad de Luján (de Cuyo), (Darwin) tomó conocimiento de dos plagas hasta entonces evitadas: las langostas [...] y la vinchuca, el enorme insecto de la pampa". El contacto con este último insecto pudo haberle causado la enfermedad del Mal de Chagas, dicen algunas especulaciones, ya que, en su regreso a Chile por el actual Corredor Bioceánico, "no estuvo muy bien" ni "disfrutó"del paisaje.

Si bien el autor se explaya más en las etapas previas a la publicación de El origen de las especies, como sus descubrimientos en las islas Galápagos, la elaboración de su obra cumbre junto con el armado de otros trabajos "menores", el también descubrimiento de una vida social activa en Londres y el matrimonio con su prima Emma Wedgwood, del cual tendrá nueve hijos, no deja de lado el impacto que causó su nueva teoría en los círculos científicos de la época, teniendo Darwin que lidiar no solo con los ‘conservadores creacionistas’ que defendían la intervención de Dios en la naturaleza, sino con aquellos intelectuales que se "apropiaron" de su trabajo para explicar otros abordajes políticos y sociales, como Karl Marx, a quien Darwin no le tuvo mucha estima.

Más allá de estas facetas profesionales de Darwin, Mouret nos muestra a un señor Charles que se preocupaba en demasía por su salud, hasta el punto de volverse hipocondríaco y carne fresca para escrupulosos; que también sentía un profundo cariño por sus amigos, esposa e hijos, a pesar de una severa avaricia, y prefería la compañía de sus allegados en la intimidad de su residencia en los suburbios a tener que lidiar con las grandes fiestas londinenses, las que detestaba; un hombre que simplemente quería disfrutar de su trabajo, del contacto con la naturaleza y la tranquilidad de una buena vida, como cualquier respetable señor burgués. Ese era Darwin: un hombre de dos facetas, la revolucionaria, que quería demostrarle al mundo su otra visión sobre lo natural, y la sosegada, que buscaba una existencia más acorde a sus ideas de la existencia plena.

¿Quién tiene razón?

Resultado parcial
251 votos
Albert Einstein
Charles Darwin
Opiniones (7)
12 de diciembre de 2017 | 04:42
8
ERROR
12 de diciembre de 2017 | 04:42
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  1. Leería ambos libros, de Darwin he leido lsu Libro, el Origen de las Especies, es indudablemente un revolucionario que modificó el pensamiento, no obstante su personalidad y su apego a la religión, que le impidió detallar y redondear su teoría, que, no pienso como ABRALIM, fue revolucionaria, luchar contra gigantes que enfrascados en su pensamiento religioso, evitaban el desarrollo de la ciencia, justamente Darwin debió enfrentar la burla de los "creacionistas", que ya venían en retirada a partir de Nicolas Copernico, pero conservaban el poder de frenar el desarrollo de las ciencias y el conocimiento. Lo importante es fomentar la lectura, la lectura le da al hombre la puerta al conocimiento y al desarrollo de la imaginación. De la lectura nuestra mente hace el resumen, la famosa síntesis que nos forma y nos da una visión global. Destaco si que los avances de la tecnología están frenando el desarrollo del libro, del placer de intimar con un libro y saborearlo. No veo el desafío del titular, no hay un versus, ambos científicos hicieron aportes sustanciales al conocimiento, uno en ciencias naturales el otro en la dura física
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  2. Vale la pena leer ambas biografías. No está demás leer sobre científicos destacados. Los periodistas de MDZ, deberían saber que la palabra es NATURALISTA... Che, lean un poco
    6
  3. Pienso, que los medios en general, y este en particular, deberían inculcar al menos un poco, la lectura informativa seria. O sea, literatura. Digo esto, ya que en la actualidad, los jóvenes y no tanto, entre la TV y los celulares, viven una "realidad virtual" que no los beneficia, sino que los perjudica. Hay cada vez más personas, que al hablar (no digo escribir porque es demasiado), demuestran su absoluta ignorancia de la REALIDAD de la vida. La literatura, aunque no lo crean!!! enseña.-
    5
  4. porque el lema de este articulo es quien tiene razon??????????, no hay enfrentamiento entre ellos ni confrontacion de teorias.
    4
  5. Uno de las tantas frases de Einstein: "Lo que me interesa verdaderamente es saber si Dios tuvo alguna otra opción en la creación del universo" La teoria de la relatividad es bastante dificil de entender si no se tienen conocimientos de física, pero su ecuación E=m.c2 , esto quiere decir que si la masa m multiplicada por la velocidad de la luz elevada al cuadrado, esa masa se convierte en energía, ecuación fundamental que permitió un salto en la ciéncia y tecnología. Einstein no quería saber nada con la mecánica cuántica, su pensamiento estaba centrado en encontrar la ecuación que El llamó de Dios. y establece que la velocidad de la luz es el límite, el lo demuestra. Hay para hablar mucho de Einstein. el pudo explicar lo que Issac Newton , sin desprestigiarlo, porque Newton con sus leyes de la física clásica no podía explicar el concepto espacio -tiempo, que cuajó en una serie ordenada y congrunete de proposiciones y afirmaciones que constituyen sus teorías especial y general de la relatividad, estas teorías como dije realizan un salto en la ciencia. En cuanto a Darwin, creo que si en su época hubiera tenido lo que tenemos ahora conocimiento del ADN y genóma humano,la herramienta clave, creo que sería otra cosa, no desprestigio a ningún científico , todos aportaron sus teorías que formaron los pilares de la ciencia. Y para terminar la mecánica cuántica y sus explicaciones, todo lo que quieran pero ya han pasado alrrededor de 100 años y nadie puede demostrar que la ecuación fundamental del universo es E=m.c2.
    3
  6. Si uno lee, sólo para sacar conclusiones políticas......va mal. Yo he leído ambos, como también las de Juan Manuel Rosas (el "de" se lo puso para menospreciar a su padre) y coincido en cómo hizo las cosas en su época; las de José de San Martín, Manuel Belgrano, y mucho más. Pero el punto es, que con Darwin se aprende más de muchos temas que con Eisntein, de éste último adopté la pasión por la música clásica que todo lo demás de él y su vida. Desde mi punto de vista, se disfruta más leer Aristóteles que Einstein, como a Séneca que a Platón, como la Odisea que la Ilíada, como Martín Fierro que El Quijote.- En definitiva, leer es una pasión, que lleva al lector, a que cuando lees Freud, te das cuenta que es casi ficción de un enfermo sexual, que intentan luego hacer realidad y la transformaron en pseudociencia.- Lo importante, es que leer, ayuda a formar un pensamiento propio... independiente.- Sobre el comentario uno, le digo que prefiero el primero que el segundo testamento, si es por querer sacar evidencias de un doble sentido a las cosas.-
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  7. La teoría de Darwin, además de sus graves errores y lagunas le vino como anillo al dedo al imperialismo inglés y modernamente a los que lo reemplazan, generando el nefasto darwinismo social de tan deletéreos resultados.
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