polémica

Ser o no ser técnico de la Selección...

Los periodistas de MDZ, Deborah Puebla y Santiago Hernandorena debaten sobre la convocatoria del nuevo entrenador del seleccionado argentino.

Carta abierta para el nuevo DT de la Selección

Carta abierta para el nuevo DT de la Selección

Carta de un DT que no aceptó

Carta de un DT que no aceptó

¿Quién tiene razón?

Resultado parcial
Votá al final de la polémica

 Después de tantas vueltas, elegiste ser el entrenador de la Argentina en el momento más complicado. 

El despertador suena, tus ojos se abren a un nuevo amanecer. Algo pasa por tu cabeza, un pensamiento: "Hoy pasará algo distinto, lo presiento". La idea se esfuma y seguiste con tu rutina. 

Sos un entrenador, un director técnico y como tal te gusta desayunar bien y prepararte para lo que se te viene. 

De golpe, suena tu teléfono, es un llamado desde AFA, atendés. "Hola, te llamo porque estamos buscando al nuevo técnico del seleccionado argentino y pensamos en vos para el proyecto". 

Tu corazón palpita a mil, es la oportunidad que estuviste esperando toda tu vida y tu respuesta salió más rápido que la velocidad de la luz: "Si, donde firmo". Nunca dudaste. 

Sos un entenador, un técnico, pero desde instante te convertiste en algo más: en un valiente. Porque, a pesar de todo el desastre que existe en AFA, ese llamado despertó en vos un sentimiento mucho más grande que todo: el amor por la camiseta de tu país. 

Es verdad, no fuiste la primera opción, ¿pero eso te importó? No, porque sabés de tu capacidad para enfrentar lo que se venga y en momentos donde se necesitan a valientes vos dijiste el SÍ que otros no pudieron, (no quisieron) dar. Te quedaste para dar una mano en el momento más complicado. Te plantaste firme ante el tiempo que te toca y pusiste la firma en ese papel que marcará tu historia. 

Aún no se tu nombre, ni tu apellido, ni como es tu apodo, pero lo que si se es que sos el mejor candidato, el entrenador que se necesita para torcer este oscuro presente. 

Sos el mejor porque dijiste SI. 

Mil disculpas, pero ¡ni loco! Ojo, nunca le escapé a los desafíos, pero una cosa es el desafío y otro el suicidio.

No es fácil ser el dt de la selección, no solo por las responsabilidades del trabajo propiamente dicho sino además porque hay que aguantar presiones varias: jugadores que quieren amigos en el equipo, otros que quieren entrenar de una forma, jugar de otra, hacerlas todas y ser la figura; dirigentes que piden tal o cual jugador para poder revalorizarlos, venderlos más caro, en definitiva hacer su negocio; partidos en una u otra punta del mundo con el simple hecho de cobrar una buena plata para la AFA, convocando siempre a los mismos por compromiso y poniéndose en conflicto gratis con los clubes; periodistas que hablan bien de sus amigos jugadores y mal de los que no son tan amigos (y hasta algunos que tienen parte de los pases y hacen lobby desde sus programas); gente que sabe más que uno de su trabajo y tiene clarísimo cada cambio que gana el partido y no dejan de criticar cada decisión que puedo llegar a tomar.; ser subcampeón no sirve, ni una ni diez veces. Solo ser campeón porque por algún motivo somos los mejores del mundo siempre.

Piense un poco qué pasa si no convoco a algún jugador que la esté rompiendo afuera: ¡Me matan! ¡Y si no funciona resulta que el error es convocarlo porque no siente la camiseta! Y claro, si llevo a alguien de acá en su lugar: ¡cómo se me ocurre llevarlo si no tiene experiencia o no es tan bueno sino jugaría afuera! ¿Entiende el dilema en el que me podría encontrar?

Y agréguele a todo esto que, hablando fácil, la AFA es un quilombo. Hoy manda Armando Pérez, vaya uno a saber por cuanto tiempo, no lo quiere la mitad de los clubes y la otra mitad lo mira de reojo y con desconfianza. Ni siquiera todos los miembros de la Comisión Reguladora están muy convencidos con él. ¡Si hasta de FIFA le mandan cartas con indicaciones de lo que tiene que hacer! Y lo más probable es que trabaje gratis unos cuantos meses porque las finanzas no cierran , que cada viaje sea una aventura donde no sabés si el vuelo sale a tiempo o no, si el hotel está listo, si el lugar de entrenamiento tiene pelotas, ni siquiera si vas a tener algo para comer después del viaje.

No, disculpen pero no, es como decirme: firme en la línea punteada. Acá está el arma y acá la cicuta, elija que prefiere.

Al que agarre: ¡buena suerte! Pero yo suicida no soy.

¿Quién tiene razón?

Resultado parcial
99 votos
Deborah Puebla
Santiago Hernandorena
Opiniones (0)
24 de agosto de 2017 | 04:33
1
ERROR
24 de agosto de 2017 | 04:33
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Incidentes en la movilización de la CGT.
    23 de Agosto de 2017
    Incidentes en la movilización de la CGT.