polémica

Acto Central: ¿bodrio artístico o sentir popular?

Los críticos de espectáculos escribieron duras líneas contra la propuesta de Alejandro Grigor. El periodista Mauricio Llaver no cree que deba medirse con la vara del teatro.

Es verdaderamente popular

Es verdaderamente popular

El periodista considera que la Vendimia es un espectáculo de éxito garantizado. Los que parecen no entenderla son los opinólogos.
Atrasa 80 años

Atrasa 80 años

El crítico de espectáculos de MDZ admite que el Acto Central se construye alrededor de temas infaltables, pero cuestiona la elección artística del director Grigor.

¿Quién tiene razón?

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Votá al final de la polémica

 La Fiesta de la Vendimia es un espectáculo único, de éxito garantizado, constituyente de la singularidad mendocina y verdaderamente popular, porque atraviesa a todas las capas sociales. Sin ella, Mendoza no sería lo que es y perderíamos un motivo de orgullo. Los únicos que parecen no entenderla son los opinólogos que tratan a ese espectáculo, siempre ovacionado in situ, como si fuera una obra de teatro independiente o una película de cine iraní.

 (...) Cuando hablamos del Acto Central de la Vendimia, es muy importante distinguir los conceptos "convención" y "lugar común". Se sabe que la fiesta mayor de los mendocinos está construida alrededor de un puñado de temas infaltables: la Virgen de la Carrodilla, San Martín, los huarpes y los inmigrantes (...)Resulta difícil, y en algún punto innecesario, reclamar mayor audacia en los acontecimientos que narra año a año este espectáculo. 

(...) El mayor problema de Vendimia de la identidad, es que más allá de que el texto y la puesta de Alejandro Grigorno están planteados en términos de osadía, tampoco logran salir del territorio de la alusión mecánica. En esta propuesta no hay una resignificación de la convención, hay simplemente una acumulación de lugares comunes. Los cuadros se suceden sin fluidez ni nervio creativo, son despachados serialmente en una suerte de "sale con fritas" vendimial.



¿Quién tiene razón?

Resultado parcial
1375 votos
Mauricio Llaver
Laureano Manson
Opiniones (29)
19 de agosto de 2017 | 10:52
30
ERROR
19 de agosto de 2017 | 10:52
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  1. Siempre he sido critico de la fiesta pero esta me gustó especialmente los músicos y cantantes , con el presupuesto conque cuentan no podemos pedir milagros , es muy fácil ser creativos en un teatro , todo se concentra en muy pocos metros , te la cuento en el anfiteatro que es tan grande , respetemos un poco más a los menducos hnos que la hacen ... un poco más de cariño entre nosotros no nos vendría nada mal ... los opinólogos no copien el estilo del jurado de MarceloTinelli que si duros creen que son mejores !
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  2. la fiesta estuvo linda,pero los cantores muy flojito,quizás lo de folclores no tanto,pero ese señor que canto tango es muy malo la verdad el tango que canto lo destrozo señores no sigamos mostrando la hilacha a los turistas hay que ofrecerles todo lo mejor que se tiene.
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  3. Señor Llaver: Hablar de "lo popular" no es poca cosa. Debería ud saber toda la producción teórica que hay al respecto, justamente por ser un fenómeno cultural de alta complejidad y por demás dinámico. Definir lo popular como "algo que atraviesa todas las capas sociales" es por lo menos, reduccionista y superficial. Por otra parte, El Señor Manson es crítico de espectáculos, con sobrados méritos para hacerlo, no todo el mundo tiene esta especialidad (porque lo es, no es opinólogía precisamente) que requiere de mucho estudio y de muchos saberes adquiridos, ya que él (como cualquier crítico) asume y defiende un lugar para el cual se lo ha convocado por lo cual su devolución es legítima, y que requiere de una enorme responsabilidad (en lenguaje popular, da la cara). Su crítica (que significa producción de conocimiento y no solamente decir esto es bueno o malo, sino fundamentar una interpretación) para una gran mayoría fue acertada ; en lo popular vale lo de Manson como lo del público, ¡Hasta lo suyo!. Y finalmente, como la Sra. Blas que acusó de "puto" al ministro, epíteto deliberadamente emitido como insulto, ud. se arroga un lugar similar al desmerecer en la comparación (grave error) a una producción de teatro independiente o una película Iraní... ¿Que quiso Ud. decir? ¿que el público que ovacionó vendimia no estaría interesado en acceder a otras producciones artísticas porque.....? No me queda claro el último párrafo. Que Vendimia no debe ser sometida a análisis como otras producciones porque....? No me queda claro.
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  4. Es una fiesta para el turismo. Pero con venir 1 vez es suficiente. Siempre lo mismo. Poco creativo también, por mas que el tema convocante sea el mismo la creatividad esta ausente.
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  5. La fiesta fue un asco... por que la puesta en esena lo fue... Los temas pueden ir varando dentro del marco vendimial y la historia y las tradiciones propias Mendocinas..
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  6. Mucho mejor que otro años, Manson siempre a pie cambiado
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  7. Para los que hemos tenido la suerte de salir, cruzar el charco o visitar algunas ciudades del norte, me he encontrado con fiestas que según sus parroquianos son iguales año tras año. Leyeron bien, iguales. Ellos las hacen iguales porque es su historia, y la historia no cambia de un año al otro. Ellos me contaban que la hacían principalmente para el turista. Es por ello que por esos días, toda actividad era nula. Todo el pueblo se dedicaba a la fiesta y a atender al turista. Créanme, que van mas turistas por menos fiesta que la nuestra. Acá queremos la quinta pata, las dos colas, y encima cuando hay un turista lo hechamos con nuestras actitudes. Nos faltan años para ser una ciudad turística.
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  8. Hay que separar dos temas, por un lado la fiesta en sí y por otro la capacidad o no de un equipo para llevarla a la práctica. La fiesta de la vendimia, está entre las 6 fiestas populares más importantes del mundo, definida así por la UNESCO y además es un género único. De la seis, es la única que se hace en un teatro griego y no en un anfiteatro como dicen muchos ignorantes. De las otras 5, tres con carnavales, el de Oruro, declarado ya patrimonio de la humanidad, el de Venezia con más de 400 años de historia y el de Río de Janeiro. Empezando por el Oruro por antigüedad y por último Brasil, ninguna tiene ningún cambio a pesar de los siglos o décadas y ese es su valor. Las otras 2, son la corrida de toros de San Fermín y la fiesta del dragón en China, está última con más de 3.000 años de vida y obvio, nadie pide que cambien, porque la esencia de las llamadas fiestas populares es mantener la tradición y las costumbres de un pueblo, de ahí su valor ancestral. Otra cosa es que los directores de vendimia no sepan esto y traten de innovar sin tener el talento para ello y con subas y bajas a través de los años. Quizás nadie a tenido el talento de quién le dio el actual formato a esta fiesta, que fue don Abelardo Vásquez, creador del espectáculo en donde se conjugan todas las artes e inventor de las cajas lumínicas. Los EE.UU., copiaron y difundieron en el mundo está forma de realizar una fiesta. Tampoco en estos años, los jurados que elijen al equipo que dirigirá la fiesta, tienen la capacidad para cumplir esa función, ya que por cuestiones políticas, el jurado que debería estar integrando por artistas de vendimia consagrados, terminó por ser un grupo en donde la mayoría eran empleados del gobierno de turno, para así designar al ganador de su preferencia. El último director, hizo con estas 3 fiestas, una más gris que la otra; los argumentos, que tendrían que ser el sostén principal de la fiesta, brilla por su ausencia en la práctica, fundamentalmente porque no hay capacidad para llevar a lo visual lo que está escrito y entonces, todo queda reducido a unas voces en off que quieren servir de nexo pero no lo logran. Dentro de todo esto, hay que separar a los verdaderos realizadores en los escenarios que son los artistas, la gran mayoría de ellos con mucho talento, pero siempre humillados y despreciados por los mendocinos, que si tienen bien metido en la cabeza, que todo lo que viene de afuera es mejor y sobre todo, porque no tienen una sola idea de lo que representa el arte en el desarrollo de las sociedades y cuantos años y esfuerzo hay que poner para seguir adelante en un camino tan azaroso y tan poco comprendido. Por supuesto que es mucho más fácil criticar que hacer y sobre todo cuando no se entiende que significa "fiestas populares" una asignatura universitaria en muchas ciudades de Europa y EE.UU. Tampoco se tiene noción de lo que representan las industriales culturales, la música por ejemplo en la 5ta. industria que más plata mueve en el mundo y ende, detrás de ella se mueven grandes intereses económicos y de penetración cultural, que es la forma moderna de colonización. Todos los días nos dicen que música tenemos que escuchar, que debemos comer y beber y como debemos vestirnos y actuar y a pesar de nuestra facilidad para la crítica, terminamos cumpliendo con esos cánones sin darnos cuenta que detrás hay un país que nos impuso su forma de vida y sus tradiciones, pero no decimos nada, estamos chochos. Por ejemplo gastamos dinero en regalos para la llegada de Papa Noel, un invento de la bebida impuesta en el mundo porque nos trae la felicidad, invento que data de 1927, tomando como base una leyenda de los países nórdicos, "San Nicolás", pero vendido con un gordito simpático vestido con los colores de la empresa. Festejamos -o sea gastamos- para el día del padre en el mes junio, día impuesto también por el país del norte, cuando acá la ley dice que es el día en que San Martín fue padre en el mes de agosto. Tampoco decimos nada y así podría citar otro montón de ejemplos de como las industrias culturales y a través de sus artistas, imponen gustos y tendencias que se globalizan. Jhon Travolta, por ejemplo, fue un producto de laboratorio de 2 años de preparación -para eso obviamente elijen personas con talento- simplemente para lanzar una película e imponer un tipo de baile, que desapareció rápidamente, pero ya había dejado inmensas ganancias. Travolta, dejó de ser bailarín, siguió sus estudios como actor y hoy dirige y produce películas. Ni hablar del gran bailarín del pop, ícono en el mundo, seis años de laboratorio que incluía sociólogos, sicólogos, ingenieros de sonido y creativos musicales, 60 en total y cuando terminaron y lo lanzaron al mercado, ya sabían como iba a vestirse, cual sería su repertorio, todo el mercadeo desde llaveros hasta remeras. Invirtieron 60 millones de dólares y obtuvieron ganancias por más de 400.000 mil millones de dólares, pero claro, no tenía críticos, salvo aquellos que se dedican a esta ingrata profesión porque es lo único que saben hacer, o sea criticar al que hace y dando por supuesto que ellos lo harían mejor, aunque nunca hagan nada. O sea, la fiesta de la vendimia puede ser mejorada, porque artistas con talento hay para hacerlo, pero se debe despolitizar la fiesta, ahora a los que no les gusta nuestra música, costumbres y tradiciones, allá ellos, con no ir es suficiente, ya que su lugar es ocupado por gente de todo el mundo y he visto filmarla a personas de la televisión chica, francesa, española, colombiana, de estados unidos, Japón, Korea, ingleses y etc. etc.
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  9. Es la Fiesta de la Vendimia, fiesta popular, que emociona a niveles basicos, aqui no esta en juego si ganamos un Oscar, o no, por el libreto y la musica, es un momento de sana , simple, diversion! Laureano, sos muy sofisticado, Hollywood te espera!
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  10. El problema de la fiesta, no escapa a lo que es todo el resto del tema turismo y del mendocino. Mendoza ya ni siquiera es conservadora, ya llegó para quedarse la mediocridad más llana y se instaló definitivamente. Pueden guardar los carros vendimiales y desempolvarlos al año siguiente sin retoque alguno, como los artistas y el guión de la fiesta y, habrá por décadas quien vaya gustoso a ver los mismos carros, los mismos guiones y hasta el mismo estiércol que pisan cuando pasan los carros y grupos caminando. Es algo que al mendocino le gusta, como ver mil veces el mismo programa de TV. El mendocino es así, y por ello, la provincia y sus departamentos siguen en la misma. Carros sin creatividad; pobrísimos por donde se los analice; mezcla de gente que no tiene nada que ver con la cosecha tanto en la fiesta como en el carrusel; politizada como si no tuviéramos ya suficiente con los paros y con tener que votar hasta cinco o seis veces en menos de dos años; gente en el escenario que está tan lejos de ser artista o bailarín como cualquiera de ser astronauta; libretos que mezclan lo autóctono con lo extranjero confundiendo al mejor de las raíces nuestras y ajenas; conductas de los Huarpes plasmadas en sus bailes como si hubieran sido así (muy lejos de lo que realmente fueron); gente bailando que más parece traída de Woodstock que de un grupo de danza serio; en fin... un rejunte ni siquiera poco feliz, más bien desgraciado de elementos que no llegan a lo artístico, que incluso ofenden a un artista que se precie de tal. Es la fiesta de la vergüenza ajena, donde, ante alguien que conoce de fiestas típicas de otros lugares, ésta, es un papelón institucionalizado. Cuando un turista pregunta sobre ella con seriedad hay que contestar: "Es lo que a la gente de aquí le gusta"... "Es popular", con todo el significado peyorativo que lleva implícito.- Pero... como el pueblo navega en la ignorancia más profunda... es feliz con esto, que ni siquiera es fiesta, ya que al ver a los espectadores, pocos se sonríen y disfrutan, sólo miran, una película que se saben de memoria.-
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