polémica

Expropiación de YPF

¿Un acto de soberanía o un gesto de nacionalismo para ocultar problemas? Dos especialistas fijan su posición y vos decidís quién tiene razón.

La expropiación sólo genera polarización

La expropiación sólo genera polarización

Subsecretario de Desarrollo Social del MInisterio de Economía
Un nuevo país necesita ser más eficiente

Un nuevo país necesita ser más eficiente

¿Quién tiene razón?

Resultado parcial
Votá al final de la polémica

 El polvo de la explosión nuclear que fue la expropiación de las acciones de Repsol en YPF comenzó a disiparse y permite elaborar con alguna claridad el balance de daños. 

Lo primero que hay que decir es que la oposición, desde hace ya mucho tiempo recostada casi con exclusividad sobre el poder mediático del Grupo Clarín y sus aliados, dejó ver la extrema endeblez en que desarrolla su tarea política. Pocas veces como en el debate parlamentario del miércoles y el jueves pasado hubo tantos y tan sólidos argumentos para criticar una medida del Gobierno. 

Y nunca como entonces el margen de los opositores se vio tan reducido, al punto de que mayoritariamente se vieron compelidos a votar a favor del proyecto oficialista destinado a recuperar el control de la petrolera de bandera. 

Aunque esto es incomprobable –no hay encuestas fiables y los pases de bando son permanentes–, también es real que ante la sola posibilidad de que, en efecto, estemos asistiendo a los últimos días de Moyano en la CGT, se ha disparado una serie de operaciones encadenadas y dirigidas a producir reacomodamientos en la tropa antimoyanista. Algunos dirigentes cercanos a Caló, con tino, se han mostrado preocupados por esta tendencia a comerse el pavo antes de cocinarlo, pero ordenar esta estampida hacia el poder no va a resultar sencillo. 

"No hay encuestas fiables y los pases de bando son justas"

Sintomática resulta una versión sobre Tomada. Un testigo de la discusión relata que en la antesala de un despacho de la Casa de Gobierno, el ministro se cruzó con unos dirigentes de “La Cámpora” que se vanagloriaban de haber conseguido el desplazamiento de Esteban “Bebe” Righi de la Procuración General de la Nación a raíz del “affaire Ciccone”. 

Tomada habría interrumpido con sequedad a los “neocamporistas” advirtiéndoles que no podían estar conclusión. 

De manera simultanea se advierten dos movimientos políticos: uno centrífugo, del “neocamporismo”, destinado a dar cohesión ideológica al Gobierno y servir de base de sustentación del movimiento político que busca trascender el rubicón del 2015; y otro del peronismo que no es antikirchnerista pero no está siendo contenido por el Gobierno, que comienza a buscar alternativas de cara a la interna.

 La Presidente prepara un “rediseño” del elenco ministerial. En una incipiente conversación sobre el tema, Tomada habría deslizado que siente que su ciclo ya está cumplido, pero su interlocutor, de trato diario con Cristina, le habría pedido que continúe en el cargo hasta que se defina la situación de Moyano en la CGT. 

La remodelación del Gabinete tendría el signo del “kicillofismo”, si tal cosa existe. En realidad, se buscaría con ella darle homogeneidad política a un equipo en el que conviven aún ministros kirchneristas –de Néstor– con la nueva ola que acompaña a la Presidente, cuyo referente público, aunque no su líder, es el viceministro de Economía, Axel Kicillof. 

Además de Tomada, que se autoexcluye, se alejarían Julio De Vido y Florencio Randazzo. El desplazamiento de estas piezas abriría estructuras importantes para una llegada masiva de dirigentes jóvenes.  

En realidad, se buscaría con ella darle homogeneidad política a un equipo en el que conviven aún ministros kirchneristas"

La pregunta obvia es si no supondrá también una sangría hacia otras playas, la más temida, la del “sciolismo”. 

De manera simultanea se advierten dos movimientos políticos: uno centrífugo, del “neocamporismo”, destinado a dar cohesión ideológica al Gobierno y servir de base de sustentación del movimiento político que busca trascender el rubicón del 2015; y otro del peronismo que no es antikirchnerista pero no está siendo contenido por el Gobierno, que comienza a buscar alternativas de cara a la interna. 

Sintomática resulta una versión sobre Tomada. Un testigo de la discusión relata que en la antesala de un despacho de la Casa de Gobierno, el ministro se cruzó con unos dirigentes de “La Cámpora” que se vanagloriaban de haber conseguido el desplazamiento de Esteban “Bebe” Righi de la Procuración General de la Nación a raíz del “affaire Ciccone”.

¿Quién tiene razón?

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2 votos
Santiago Ferrini
Marcelo Moreno
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16 de agosto de 2017 | 16:45
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16 de agosto de 2017 | 16:45
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