opinión

Esta es la hora de la política como arte de lo posible

Esta es la hora de la política como arte de lo posible

Sé que es criticable la definición de la política como el "arte de lo posible".

Claro, si quiere decir: atajos y componendas para que saquen tajada los que ya tienen una buena porción de la torta, lo que esa definición define es la corrupción de la política tan admirablemente ejercida por tantos pícaros que oscurecen nuestra historia ciudadana.

Lo que sí quiere afirmar es una apuesta al realismo de la política que, en las circunstancias concretas de espacio y tiempo, contando con estos sujetos de carne y hueso, busca el mejor orden justo posible, aquí y ahora, atendiendo de manera prioritaria a quienes son más vulnerables.

Eso sí es arte, y del más exquisito, porque no solo supone habilidad (esa que les sobra a los pícaros y corrompidos), sino la virtud del que se ha empeñado, no obstante límites y debilidades, es ser justo, siempre y con cada uno.

Por eso, digo y repito: esa es la hora de la política como arte de lo posible. Y la de la más alta escuela. Argentina tiene dirigentes así. Y en todos sus espacios. Y no solo en la política.

Por eso, hoy, cuando en el horizonte asoman los violentos que no creen en la democracia - lo sabemos y los conocemos - asoma también la hora de la serenidad, de no dejarse ganar por la furia, de la escucha, el diálogo y los consensos posibles.

No me ha gustado, desde el vamos, la reforma previsional. Mucho menos, sabiendo que, entre sus fines plantea un ahorro (por decir un eufemismo) para bajar el insoportable déficit.

Creo que aquí es necesaria otra cualidad de la política como "arte": la creatividad.

Y si me critican - como me ha pasado recientemente - por estar metiéndome en política siendo obispo, les digo: ¡tienen razón!

Pero añado: no me meto a tomar decisiones, sino a tratar de iluminar desde los valores del Evangelio la dimensión humano y ética que tiene la política como acción humana que involucra la conciencia, la libertad y la capacidad de bien y de virtud que tenemos los seres humanos.

Como obispo no tengo competencia para ofrecer soluciones técnicas. Sí tengo el deber de que la luz del Evangelio y del humanismo cristiano no falta en esta hora difícil de la sociedad de mi país, de la que formo parte como ciudadano y como pastor.

Jesucristo, Señor de la historia: ¡te necesitamos!

- Sergio Buenanueva fue obispo auxiliar de Mendoza y ahora es obispo de la localidad cordobesa de San Francisco. Su blog es Evangelium Gratiae.

Opiniones (2)
19 de enero de 2018 | 09:06
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19 de enero de 2018 | 09:06
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  1. Monseñor, siempre sus palabras y conceptos iluminan. Como San Juan, usted es una voz que grita en el desierto de nuestras mesquindades, pero como enseña San Pablo, hay que seguir predicando, con oportunidad o sin ella, porque el Evangelio puede más que la mentira que el maligno desparrama en nuestras mentes y en nuestros corazones, envidioso como es, de sabernos herederos del Cielo. Ojalá vuelva aquí como Arzobispo.
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  2. El obispo de la mentira; tejiendo para llegar a Mza!
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