opinión

Algunas claves de la elección presidencial de Chile 2017

Algunas claves de la elección presidencial de Chile 2017

 La elección presidencial de Chile de noviembre de 2017 puede ser considerada como una de las elecciones de mayor importancia e incertidumbre desde el retorno a la democracia en dicho país. En estas elecciones donde se elegía Presidente/a de la República, 155 nuevos Diputados/as, 23 Senadores/as (se eligen de forma alterna según regiones "pares" o "impares") y Consejeros/as Regionales.

Uno de los principales hitos de esta elección era el cambio del sistema electoral binominal, existente durante los últimos 28 años, a un sistema proporcional modificado y uno de sus principales cambios ha sido la manera de reparto de escaños escogiendo la fórmula D´Hondt. A esto habría que sumarle la modificación del voto obligatorio al voto voluntario en el año 2012, lo que ha significado el aumento del universo electoral permitiendo que pudiera participar el padrón en su totalidad sin necesidad de inscripción previa.

Los resultados obtenidos el pasado 19 de noviembre otorgan ventaja en esta primera vuelta a Sebastián Piñera, candidato presidencial de la coalición Chile Vamos, quien logró el 36,6% de los votos. Alejandro Guillier, candidato de La Fuerza de La Mayoría recibió el 22,7% de los apoyos, seguido muy de cerca por la candidata de la coalición Frente Amplio liderado por Beatriz Sánchez, que contra todo pronóstico y tras una mala valoración de las encuestas más reputadas del país que proyectaban un resultado entorno a un 8 -10% de los votos, obtuvo el 20% de estos. Mucho más alejados de la posibilidad de ballotage pero con resultados sorprendentes, José Antonio Kast (independiente) logra superar las expectativas y alcanza un 7,93% siendo el único competidor "por la derecha" para Sebastián Piñera. De forma opuesta la candidata Demócrata Cristiana Carolina Goic consigue los peores resultados para su formación logrando un 5,88% de los votos.

En referencia a esto, la segunda vuelta se presenta confusa y compleja para los dos candidatos que acceden al ballotage, Sebastián Piñera y Alejandro Guillier. Para Sebastián Piñera las cifras alcanzadas podrían ser consideradas el "suelo electoral" de la votación tradicional de la derecha en Chile. La razón para no haber aprovechado la expansión del electorado, sin duda, es el porcentaje de votos que obtuvo el candidato José Antonio Kast, que plantea al candidato Sebastián Piñera un escenario de incertidumbre donde deberá decidir si recoger el voto duro de la derecha de José Antonio Kast, virar hacia el centro político más asociado a la candidata Democristiana Carolina Goic, o tratar de abarcar ambos perfiles de votantes. Aun así, en términos numéricos la suma de los votos de José Antonio Kast no le valdría a Sebastián Piñera para obtener el triunfo electoral.

El caso de Alejandro Guillier no es menos complejo dado que obtuvo un resultado similar a la candidata Beatriz Sánchez, deberá intentar recoger a los votantes de la izquierda, donde el partido Demócrata Cristiano ha llamado a apoyar al candidato Alejandro Guillier.

La candidatura de Guillier bajo la coalición La Fuerza de la Mayoría (coalición formada por los partidos que más años han gobernado el país) no ha conseguido unos resultados que le avalen como candidato alternativo a Sebastián Piñera y ha dejado una puerta abierta al surgimiento de una tercera fuerza política con capacidad de hacer las transformaciones sociales que la ciudadanía reclama. Guillier cuenta con una leve ventaja que es el apoyo del partido Demócrata Cristiano.

Ante esta situación el Frente Amplio en estos días decide su posicionamiento frente a la segunda vuelta que versa entre la abstención, provocando un descenso de la participación en segunda vuelta y "facilitando" la victoria de Sebastián Piñera para posicionarse como oposición a su gobierno; llamar a la participación a sus votantes pero sin negociar con La Fuerza de la Mayoría para ser oposición a estos en el caso de que lograran la victoria; y una tercera opción que sería llamar a la participación en favor de Alejandro Guillier pero con el compromiso de éste de aplicar medidas programáticas concretas del programa electoral presentado por Beatriz Sánchez y el Frente Amplio. El análisis del fenómeno y la situación actual del Frente Amplio no puede explicarse sin recordar que ya, en el año 2009, el candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami (actualmente con un 5,71% de los votos) logró superar la barrera del 20% y ser tercera fuerza política del país, quedando actualmente como un actor político simbólico debido en parte a su tardío apoyo explícito al candidato Eduardo Frei Ruiz-Tagle para la segunda vuelta del año 2009, sumado a diferentes escándalos de corrupción.

Aquí es donde empieza el debate que el Frente Amplio dilucida estos días. Un apoyo explícito podría borrarles ese aura de renovación por el cual han conseguido el 20,27% de los votos y convertirlos a ojos de la opinión pública en "unos aliados más" de los partidos políticos tradicionales, pero no hacer tal llamado a la participación podría culminar con la victoria de Sebastián Piñera, algo que no sólo podría ser irresponsable como partido de izquierdas sino un retroceso en las medidas sociales adoptadas durante el actual gobierno de la Presidenta Bachelet. Otra comparación que no se nos puede escapar ante esta situación, salvando las diferencias tanto contextuales como propias del sistema político y electoral de cada país, es con la coalición española Unidos Podemos. Además de la afinidad ideológica que se profesan ambas coaliciones, la situación del Frente Amplio es muy similar a la que tuvo que enfrentar el partido liderado por Pablo Iglesias en los procesos de investidura del año 2016 y que hizo que el partido se resintiera tanto interna como externamente.

Si bien es cierto que la situación no tiene una salida con cero costes, el Frente Amplio y la propia Beatriz Sánchez deben tener la capacidad comunicativa y de llegar a la ciudadanía que han tenido durante esta pasada legislatura sus tres diputados Giorgio Jackson, Gabriel Boric y Vlado Mirosevic, quienes no sólo han conseguido la reelección sino que han sido la primera mayoría en sus respectivos distritos. Con la claridad de palabra que caracteriza a la formación de Beatriz Sánchez y el apoyo de los nuevos 17 diputados y un senador obtenidos, su misión tiene que ser la de afianzarse en la escena política chilena y que no quede todo en la efervescencia de un nuevo liderazgo.

(*)  Marta González Munera (Madrid, 1992) graduada en Sociología por la Universidad Complutense, máster en Análisis Político y Electoral por la Universidad Carlos III - Juan March de Ciencias Sociales. En la actualidad ha trabajado en la Fundación Chile 21 - Santiago de Chile en el análisis electoral de las presidenciales 2017. Alberto de León (Santa Cruz de Tenerife, 1991) es graduado en Ciencias Políticas por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en Análisis Político y Electoral en el Instituto Carlos III-Juan March de Ciencias Sociales. Le interesan el análisis electoral y de datos. En la actualidad ha estado trabajando en la fundación Chile 21 investigando sobre las elecciones de dicho país. Leé más de Politikon haciendo clic aquí.

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