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Tras la caída del impuesto, un decálogo de compromisos para la industria del vino

En Mendoza se hizo "causa común" la pelea para hacer caer el impuesto. Ahora quedan los problemas crónicos de la industria. Algunas ideas para que las grandes empresas tengan en cuenta.

Desde que se conoció el proyecto para imponer un impuesto interno al vino en Mendoza se hizo causa común la pelea para revertir la medida. El objetivo se cumplió: el vino no tendrá impuesto interno y la industria festeja. 

Sin embargo, los problemas crónicos de ese sector se mantienen y también las desigualdades dentro de esa cadena. Por eso podríamos proponer un decálogo de propuestas para mejorar el sector que requiere también una mirada hacia adentro y que, como en el caso del impuesto, se puede hacer causa común.

El audio de la columna en After Office, de MDZ Radio 

El decálogo

Ir contra la concentración del mercado. Uno de los problemas del sector es la concentración. Cada vez hay menos empresas que concentran la superficie cultivada de uva y la producción de vino. Según datos del INV en el año 1.994 la superficie cultivada de vid ascendía a 209.838 hectáreas, conformadas por 34.988 viñedos. En 2015 las hectáreas aumentaron a 225.581 con 25.049 viñedos. Las 20 primeras empresas de la cadena de fraccionamiento concentral el 75% de la producción. Hace 20 años se repartían casi mitad y mitad.

Precio de la uva. Los principales reclamos de los productores de uva es el precio oscilante y atrasado y las formas de pago. Ese esquema perjudica a los productores chicos y hay quienes proponen generar un sistema más previsible y menos especulativo en el que los productores tengan noción de antemano sobre el precio que tendrá la uva y que haya un reparto más equitativo de las ganancias.

No contratar en condiciones de esclavitud. Mendoza es uno de los principales destinos de los trabajadores migrantes. Y muchas veces son contratados en condiciones inhumandas: por los ingresos que perciben y por el lugar donde suelen alojarlos. Así ha quedado registrado en los operativos sorpresa realizados y es también común verlo entre algunas fincas. Por eso la industria podría acentuar su compromiso para erradicar el trabajo esclavo en la actividad.

Comprometerse con la familia de los viñateros y cosechadores. Era una tradición que en la cosecha trabajara toda la familia. Con el tiempo comenzó a cambiar la visión cultural para eliminar el trabajo infantil, que es dañino para los niños que deben realizar esas tareas. Allí se podrían acentuar los programas para generar contención a los niños y adolescentes de las familias y que el "precio del tacho" garantice un ingreso para que también se haga innecesario el trabajo de toda la familia. Además, el campo es uno de los sectores con mayor informalidad. Con un trabajo conjunto con el Estado (para facilitar el blanqueo) esa tendencia se podría revertir.

Precio del vino a los consumidores. Los precios en góndola y restaurantes subieron fuertemente. Incluso en Mendoza no hay diferenciales para los consumidores finales, a pesar de que por obvias razones no hay que pagar flete.

No elitizar el consumo del vino. El marketing es una de las bases de la ampliación de los horizontes comerciales del vino. Pero se ha asociado el consumo de vino de buena calidad a una "elite". Una buena medida podría ampliar ese espectro y abrir las bodegas a un público más general.

Promoción de la actividad y Mendoza. Como se ha dicho, el marketing es clave. Así como se invierte en promoción de las bodegas y marcas particulares, las grandes bodegas podrían mejorar la referencia a su "terroir"; a Mendoza.

Campañas para evitar el consumo excesivo y conducir. Uno de los ejes de la defensa del vino fue el "desagravio", luego de haberlo considerado una bebida nociva. Si bien es reconocido que en porciones moderadas es bueno, la industria podría comprometerse para evitar el consumo excesivo como parte de su plan de responsabilidad social. Así, podrían sumarse a las campañas de seguridad vial (como lo hizo la cerveza) y la educación del consumidor.

No importar vino. Una de las noticias más dolorosas para los productores fue la decisión de las grandes marcas de importar vino desde Chile porque los precios les convenían. Justamente en ese plan parece incluirse solo la renta como variable: cuando el precio del vino está por el piso, aprovechan el mercado local. Ahora que subió, lo buscan afuera. Parte del compromiso social podría ser evitar esas maniobras y poner en su ecuación otras variables que tengan un compromiso con el "compre local".

Aportar a la fiesta de la Vendimia. Es la principal fiesta de Mendoza y es un homenaje al vino. Como tal, es un hecho de promoción enorme para la industria. El estado este año gastará casi 100 millones de pesos y aunque hay auspicios, parecen insuficientes. Los beneficios de la Fiesta la industria los recibe. Sería bueno que aporten más para su desarrollo. 

Opiniones (4)
21 de noviembre de 2017 | 03:29
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21 de noviembre de 2017 | 03:29
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  1. Un gran negocio del que viven bien pocos y que nadie tributará.-
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  2. el Grupo Peñaflor es el dueño de la mayoría de las bodegas..., a los productores le paga mañana, tarde, mal y nunca (con el diario de ayer, por supuesto) de acuerdo a su ganancias.... El INV no se mete, porque no sabe o porque no le conviene (arriba son siempre cargos políticos)...... En fin, un fiasco
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  3. El análisis tiene que ser un poco más profundo. Hablar de precios e importaciones tan superficialmente convierte esto en meras expresiones de deseo. Con un consumo estancado, la demanda de materia prima es muy estable año a año, por lo que la variable de ajuste ante movimientos en la disponibilidad es el precio. En años de grandes cosechas, el precio de la uva cae (2013, 2014, 2015). En años como el 2016 y 2017, en que la producción cayó 40% por causas climáticas, el precio de la uva se triplicó en promedio. Si los productores piden precios estables en años de cosecha abundante, deben comprometerse a mantenerlos en años de cosecha escasa. El precio del kilo de uva malbec se quintuplicó entre 2015 y 2017! Si no se hubiera importado vino el precio en góndola habría subido mucho más de lo que subió, y la caída en el consumo habría sido aún peor. Sin la importación como atenuante de la escasez, los productores habrían tenido un gran 2017, pero si en el 2018 y 2019 la cosecha es normal, ante la caída del consumo, el precio se vendría abajo en serio. Hay que pensar en la industria a largo plazo, fundamentalmente enfocados en mantener e incrementar el consumo. Pedir el cierre de la importación es una tontera que sirve para sacar una ventaja de corto plazo, pero que a la larga va a ser perjudicial para todos...
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  4. Muchachos adelantaron el día de la inocencia, los bodegueros que??
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