opinión

Gestionar vs doblegar

Gestionar vs doblegar

A partir de la lectura de la nota titulada "Los únicos rivales que Cornejo no logra doblegar", relativa a la justicia provincial , me llamo a hacer algunas reflexiones para pensarlas en conjunto, analizando nuestra forma constitucional de gobierno, a través de algunos interrogantes .

¿Por qué debe un goberndor, cualquiera sea su origen partidario, doblegar a integrantes de la Corte?

¿Desde cuándo el Poder Ejecutivo debe torcerse el brazo al Judicial o al Legislativo, toda vez que la negociación - en el buen sentido del término- es una valiosa herramienta de gobernabilidad? ¿No son poderes independientes, más allá de la interrelación indispensable que debe existir entre ellos?

¿Por qué el Ejecutivo debe imponer su criterio y no parlamentar democráticamente con todos los sectores buscando acuerdos con razonabilidad?

Es bueno que comprendamos que si bien es cierto que con nuestro voto delegamos el poder para la gobernabilidad, no lo es menos que esto dista mucho de un poder concentrado.

Lo óptimo, sobre todo después de una práctica democrática de más de tres décadas, sería que los integrantes de los tres poderes del Estado pusieran en práctica (pero en serio y no sólo para la tribuna ) el dialogar, intercambiar ideas desde cada mirada u óptica partidaria e ideológica. Una de las bases fundamentales de la discrepancia en la pluralidad.

Es que, justamente y hasta ahora, lo valioso de vivir en un estado democrático, más allá de las chicanas y juegos propios del folklore político, es nada más ni nada menos que todas las voces sean escuchadas. Lo contrario, el pensamiento unívoco, enferma a las sociedades... y vaya si los argentinos tenemos experiencia en esto!!

No debemos confundir la vocación de poder como camino al hacer, con concentración. Por eso muchas veces se dice que quienes confían en delegar logran más resultados que aquéllos que prefieren centralizar: esto en todos los órdenes de la vida familiar, política o empresarial .

Seguramente gobernantes y gobernados tenemos mucho por aprender en este tránsito muchas veces difícil en estos treinta y tantos años de nuestra recuperada democracia, pero lo importante es que debemos evolucionar y no seguir, como dije en alguna otra opinión, dando un paso hacia adelante y dos hacia atrás, haciendo eso que pregonamos, enseñamos y recitamos a los cuatro vientos.

Esto simplemente fue pensar en voz alta. A veces es una buena excusa para reflexionar y madurar sobre esta democracia, tantas veces vapuleada, que tanto costó conseguirla. Discrepar no es ser el enemigo. Es simplemente ejercer nuestra libertad de pensamiento .


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16 de diciembre de 2017 | 00:09
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16 de diciembre de 2017 | 00:09
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    Leopardo al acecho
    7 de Diciembre de 2017
    Leopardo al acecho