L. Manson

El año del derrumbe de Francella, Darín y Suar

Las películas protagonizadas en 2017 por los astros más convocantes del cine nacional, tuvieron una performance de taquilla que estuvo notoriamente por debajo de las expectativas.

El año del derrumbe de Francella, Darín y Suar

El panorama del cine argentino industrial de este año ha deparado más de una sorpresa. Por empezar, la película nacional más vista de 2017 es hasta el momento, y con toda justicia, la comedia Mamá se fue de viaje, de Ariel Winograd. El director que ha encarado un ascendente camino en dicho género a través de títulos como Permitidos, Sin hijos, Vino para robar, Mi primera boda y Cara de queso; ha logrado superar la barrera de 1.800.000 espectadores con el film protagonizado por Diego Peretti y Carla Peterson.

Las razones por las que Mamá se fue de viaje se convirtió en el el film argentino más taquillero de este año son muy claras. Por un lado se trata de un entretenimiento con gags frescos, que muestra la saludable soltura que Winograd viene labrando en el género desde hace más de diez años; mientras la vertiente más tradicional de la comedia argentina sigue aferrada a un humor acartonado, con una fuerte apuesta al costumbrismo y algunos guiños grotescos. Ariel Winograd en cambio, ha dado rienda suelta a películas con una mayor cuota de desmesura y desenfado, que evidentemente han entrado en sintonía con la demanda del público masivo.

Otra clave del film que conquistó el podio de la taquilla nacional, que también puede apreciarse en el resto de la filmografía de Winograd, consiste en que sus creaciones además de funcionar como un buen divertimento, son también buenas películas. Sin apelar a mensajes solemnes, y siempre sobre un clima burbujeante, el director ha logrado filtrar en sus tramas diversos temas que representan nuestra idiosincrasia; sin erigirse en una suerte de pastor moralizante. Con una impecable factura técnica, y protagonistas afilados y carismáticos, Mamá se fue de viaje supo combinar una buena batería de gags, con un telón de fondo en el que se evidencia la supervivencia de una matriz machista en la sociedad argentina.

Francella a la deriva, en un desabrido híbrido de melodrama y misterio

Hace un mes y medio, debutó en los cines argentinos Los que aman, odian, con Guillermo Francella y Luisana Lopilato. Entre los títulos con Francella como figura central, se encuentran exponentes que conquistaron una arrasadora performance de taquilla. Por citar sólo algunos, El clan llevó a más de 2.600.000 espectadores a las salas en 2015, y El secreto de sus ojos se acercó a los 2.500.00 en 2009. Los que aman, odian no llegó al medio millón de entradas vendidas, transformándose así en la película protagonizada por el astro del cine y la TV, con menor convocatoria en los últimos cinco años de su carrera como estrella de la pantalla grande.

La adaptación de la legendaria novela escrita por Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares tuvo críticas entre tibias y desfavorables. Si bien es sabido que la opinión de la prensa especializada no influye en el resultado de taquilla de una película, cuando se trata de este tipo de propuestas (película con ambientación de época basada en un celebrado libro), el espectador tiende a contar con las notas publicadas en los medios como referencia. Rápidamente se montó una intensa presencia de los protagonistas de este film en cuanto programa de televisión fuera posible, focalizando la atención en las escenas de sexo jugadas por quienes hace tiempo interpretaron a padre e hija en la legendaria tira Casados con hijos.

Los que aman odian

También hay que decir que el público argentino, en términos generales no es muy adepto a las historias nacionales que transcurren varias décadas atrás. Aunque claro, en algunas ocasiones películas como Camila, lograron un gran batacazo de ventas.

A nivel formal, la factura de producción y dirección de arte de este film dirigido por Alejandro Maci es irreprochable. Pero todo ese envoltorio "de qualité" está puesto al servicio de una narración con poca garra que combina, con más errores que aciertos, el melodrama sentimental con el relato de intrigas. 

El doctor Hubermann (Francella) y su ex amante Mary (Lopilato) se encuentran en un hotel emplazado en el medio de la nada, junto al mar. La dupla ha atravesado una relación tan pasional como conflictiva, y él ha llegado a ese lugar para refugiarse tras la dolorosa separación. En dicho hospedaje también están la hermana de Mary (Justina Bustos) y su futuro marido (Juan Minujín).

La película cae en el acantilado de la gran oportunidad perdida, no por alejarse de la esencia de la novela. En cine es mejor construir un universo propio a partir del material literario, que quedar sepultado bajo la intención de respetar a rajatabla la novela de origen. El dilema es que el film no logra hacer pie en ninguna de sus propuestas. No desarrolla qué hay debajo del permanente afán de Mary de seducir y tener bajo sus redes a más de un hombre. Ni tampoco alcanza el esperado nivel de suspenso que debería desatarse tras el acontecimiento del crimen en el hotel. Los flashbacks de la atribulada dupla protagónica en el consultorio del homeópata no aportan demasiado, y lucen parecidos a esos inserts que tanto vemos en cualquier tira televisiva. Sobre el final, el film se encarga de subrayar sin sutileza alguna quién fue el asesino; a pesar de que toda la platea ya lo haya descubierto media hora antes de los títulos de cierre.

Darín atrapado en la nieve, dos films con más frío que suspenso

Ricardo Darín, el hombre que ha funcionado como talismán de la taquilla nacional, tiene en su filmografía a la película más exitosa de la historia del cine argentino, estamos hablando de Relatos salvajes, un tanque que superó la cifra de 3.500.000 espectadores. También rankeó alto con títulos como El secreto de sus ojos, Nueve reinas y tantos otros éxitos en su carrera cinematográfica. Sin embargo, los dos films estrenados este año con Darín como protagonista, no lograron sobrepasar la barrera del millón de entradas vendidas. Tal vez Nieve negra no tenía todas las cartas dispuestas para superar esa cifra, pero las aspiraciones de La cordillera, claramente iban por la apuesta millonaria.

Nieve negra aborda la historia de Marcos y Laura (Leonardo Sbaraglia y la española Laia Costa), quienes llegan desde España a un desolado paraje de la Patagonia. Laura está embarazada y Marcos quiere cumplir lo más rápidamente posible con dos misiones: enterrar las cenizas de su difunto padre, y negociar con Salvador (Ricardo Darín), su ermitaño hermano que vive aferrado a una cabaña de ese inhóspito lugar, la venta de los terrenos que por herencia les pertenecen; valuados en unos cuantos millones de dólares.

Nieve negra 3

La factura visual y técnica del Nieve negra es de innegable excelencia. El problema principal radica en que más allá de que el film esté arropado con los ingredientes característicos de un thriller, su matriz tiene mucho más que ver con la de un melodrama familiar. Por lo tanto, a medida que avanza el relato, los condimentos que intentan potenciar el sabor a suspenso; comienzan a lucir cada vez más forzados.

Nieve negra apuesta demasiado al recurso de una inesperada vuelta de tuerca final. Sin anticipar en qué consiste tal revelación, lo que se puede decir es que cuando se especula tanto con ese as bajo la manga, se corre el riesgo de que la "sorpresa de último momento" no alcance para solidificar o potenciar todo lo construido anteriormente. Algo de eso sucede con esta película de Martín Hodara. Más allá de la contundente factura profesional del film, dadas sus pretensiones cinematográficas y su promoción como gran thriller, deja cierto sabor a decepción.

Por otro lado, está el caso de La cordillera. La película dirigida por Santiago Mitre, quien contaba con dos estimulantes antecedentes en su haber: El estudiante y superlativa remake de La patota. En esta oportunidad, Mitre jugó una carta que terminó resultando más pretenciosa que eficaz, al combinar elementos de dos vertientes del thriller, el político y el psicológico.

Hernán Blanco (un atinado y distante Ricardo Darín) interpreta al presidente argentino, un hombre llegado de la política del interior del país, con un pasado como intendente, y una campaña promocional que lo posicionó como "hombre común", mientras que en el mapa del poder a nivel global; es más bien una suerte de "hombre invisible". Blanco junto a su comitiva, asisten a una cumbre de presidentes latinoamericanos en un lujoso hotel emplazado del lado chileno de la cordillera. Allí se debatirá sobre la negociación internacional del petróleo, un mundo de transacciones, alianzas, especulaciones y tensiones.

La cordillera presidentes

Como es sabido, todo thriller político necesita no sólo de la escena pública, sino de algo mucho más intenso y perturbador, en este caso la trastienda de la vida privada del presidente. La irrupción de Marina Blanco, la hija del mandatario argentino (descollante y arrasadora Dolores Fonzi), sacude para bien el eje del relato. Separada recientemente, ella ha atravesado diversos desórdenes psiquiátricos; y su ex pareja amenaza con denunciar un hecho de corrupción del presidente.

Lamentablemente, La cordillera desaprovecha la excepcional química entre Darín y Fonzi; y continúa su recorrido sobre los hombros del presidente. En algún momento, se presagia cierto desconcierto por aquello que pudo ser una joya absoluta, pero que a mitad de camino opta por un rumbo más ortodoxo, con un planteo político que no levanta vuelo; ni  genera un perfil inquietante y cuestionador.

La cordillera darín fonzi

Con todas las convenciones de puesta de un thriller, desde su impecable factura visual, hasta su inquietante banda sonora, La cordillera rompe a último momento el pacto labrado con el espectador a lo largo de su metraje, y tras un andar sostenido y enigmático; desemboca en una resolución distante y carente de todo clímax. Obviamente, sería una traición spoilear aquí detalles del final. Pero lo que sí se puede decir, es que no se trata de un cierre abierto, ni tampoco de un desenlace torpe plagado de explicaciones y subrayados. 

Lo que llama poderosamente la atención, es que todo director que haya jugado con astucia las cartas del thriller, desde Alfred Hitchcock hasta Brian De Palma, sabe que el The End de un film de suspenso es como la cereza de la torta, una experiencia que puede ir de la explosión catártica a la introversión más incómoda. En este caso en cambio, queda flotando un desabrido sabor a capricho autoral.

Suar salió desganado a la cancha, y perdió por goleada

Tras conquistar el podio de la taquilla nacional en 2016 con Me casé con un boludo, que superó los 2 millones de espectadores, Suar quiso ir por más este año con El fútbol o yo, pero no pateó la pelota con la suficiente fuerza. La película alcanzó el millón de espectadores, quedando rezagada a una buena distancia de Mamá se fue de viaje, la comedia argentina que reinó en la taquilla de este 2017.

Los gestores de El fútbol o yo son dos gerentes. Un par de cerebros que piensan cada película con una planilla de cálculo de cantidad de espectadores, y que abusan tanto de la receta de probada eficacia, que terminan lanzando embutidos fáciles de deglutir; pero con escaso sabor a cine genuino. Adrián Suar y Marcos Carnevale son los autores del guión de esta fallida comedia romántica, que enfrentó una denuncia por plagio, a cargo del periodista y escritor Daniel Frescó; por las similitudes entre el film y su novela Enfermos de fútbol. Tanto Suar como Carnevale se encargaron de aclarar que ellos compraron los derechos de una producción belga, y que finalmente sólo tomaron cerca del 20% de los acontecimientos de la película original. Dar con ese material, podría ser un buen ejercicio, para ver hasta qué punto la dupla de productores se encargó de destrozarlo.

El fútbol o yo, portada

La premisa argumental de El fútbol o yo toca una de las fibras emocionales más grandes del argentino, y para no quedar reducida al interés exclusivo de todo amante de las canchas; se arropa con algunas convenciones de comedia romántica. Pedro (Adrián Suar) es un apasionado seguidor de innumerables partidos, tanto de su equipo, como prácticamente de cualquiera que exista en el planeta. Su adicción por el fútbol lo lleva a perder su trabajo y a entrar en crisis con Verónica (Julieta Díaz), la abnegada mujer que ve cómo su matrimonio se derrumba frente la voraz competencia de una pelota de fútbol. Esto es lo que muestra el trailer de la película, y su visionado completo no ofrece mucho más. El fútbol o yo pelea por el insólito récord de ser el fim con mayor carga de auto spoiler en la historia del cine. El espectador podrá anticipar con total certeza qué pasará después de la escena que acaba de terminar, y pasados unos pocos minutos, podrá predecir qué sucederá en la mismísima escena que está viendo en cada instante.

Marcos Carnevale, responsable de títulos infumables como Inseparables y El espejo de los otros, vuelve a mostrar una impronta más televisiva que cinematográfica, con todos los típicos tics de Pol-Ka; que nunca variaron demasiado desde los '90 hasta aquí. Dentro de su apartado genérico, El fútbol y yo es una comedia romántica con gags desgastados, momentos seudo emotivos con pianito de fondo; y una pareja central sin química alguna. El conflicto de estos cuarentones está abordado como si se tratara de un par de tortolitos veinteañeros, sus hijas adolescentes no pinchan ni cortan dentro de la trama, y a la película no se le cae una idea ni por casualidad.

Opiniones (5)
25 de noviembre de 2017 | 07:44
6
ERROR
25 de noviembre de 2017 | 07:44
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. estimado periodista, pienso que se olvida de lo fundamental: el público que veia y gozaba de películas anteriores como las nombradas: El secreto de tu ojos, Nueve Reinas, Relatos Salvajes, El Clan, Corazón de León, Truman..,y me iria un poco más atras.... El hijo de la Novia, Luna de Avellaneda, etc.., contaban con un publico distinto, en otro contexto social argentino. Hoy, el publico parece copia de lo que musicalmente fueron Los Naufragos o La Joven Guardia, respecto de Los Gatos, Sui Generis, Gieco o Porchietto
    5
  2. Sinceramente escribiste todo eso para decir que tres o cuatro peliculas no fueron taquilleras ???? Dios mio que paja leerte si te sirve empeza a resumir tan simple como eso ... el conocimiento esta en interpretar que pasa con las peliculas Y la gente no LA PELicula y vos flaco osea todo ese pseudo-conocimiento sobre cine se diluye con un articulo tan malo, largo y tedioso.
    4
  3. estos se creyeron que la gente es pelotuda.
    3
  4. Es demasiado texto para justificar algo tan simple. Y es que los argentinos saben elgir películas y saben qué no les gusta. Ésto se creen que hacer una película es mostrar sexo y porno y subestimaron al que sabe de películas.Antes de deprimirse, es bueno que comiencen de nuevo....sin pérdida de tiempo. Eso demostrará que admiten su error y que lo rectificaran. Por otra parte, el público tiene absolutamente estereotipadas a algunas actrices y no cuajan con los mencionados actores-directores-productores.-
    2
  5. Es un bodrio el cine nacional. Malo, malo, malo... X más q digan o les duela, es así.
    1
En Imágenes
Grammy Latinos 2017
18 de Noviembre de 2017
Grammy Latinos 2017
Lluvias torrenciales en Grecia
16 de Noviembre de 2017
Lluvias torrenciales en Grecia