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Acceso a la vivienda digna

Acceso a la vivienda digna

 Dice un informe de diagnóstico sobre la problemática de la vivienda, que el déficit habitacional de la Argentina es de 3,5 millones de viviendas y a esto se le agrega 36 mil familias nuevas por año. Unas 12 millones de personas sin vivienda digna.

Ante semejante diagnóstico, lo primero que me sale preguntar es: ¿hubo aquí una guerra? ¿EEUU nos invadió como a Iraq o Siria y con sus bombardeos dejó a un tercio de la población sin vivienda? ¿Cómo es posible que hayamos llegado a este punto? ¿Cómo no tenemos una guerra civil en lugar de la grieta?

Yendo primero a la cuestión numérica, sin entrar en otros análisis. Y asimilando el objetivo electoral de cambiemos "pobreza cero" a "déficit habitacional cero" (Esto es pura imaginación, porque los otrora candidatos, apenas se convirtieron en funcionarios públicos se encargaron de aclarar que eso era pura retórica). Un mandato presidencial dura 4 años. Asumo que las promesas electorales son los objetivos a lograr en un mandato, puesto que cada elección sólo los elige para un período. Esto quiere decir que en 4 años deberían construir 3,5 millones de casas. O sea 875.000 por año. Esto más las 36 mil que se generan cada año, suma la friolera de 911.000 casas anuales. Entre otros datos aportados por el informe, dice que en los 12 años del gobierno Kirchnerista, se construyeron 609.000. Esto da un promedio de 50.750 por año. Asumo que, con el sistema vigente, construir 911.000 por año es irrealizable. Sólo por plantear un objetivo realista, propongo aumentar lo hecho en el gobierno anterior en un 42 %. Esto es, construir 72 mil por año. De este modo se cubrirían las 36 mil nuevas del año, más otras 36 mil que irían a reducir el déficit histórico. Con este gran esfuerzo entonces, tardaríamos 99 años en terminar con el déficit. Pero bueno, este es un gobierno que ya nos endeudó a 100 años, así que no podemos decir que no piensa a largo plazo. Recordémosle al gobierno que fue elegido para gobernar sólo cuatro años, y aclarémosle a los ciudadanos sin casa que por lo menos, un 70 % de ellos se va a morir antes de que se termine con el déficit habitacional. O sea se van a morir sin tener, ni haber tenido nunca una casa.

Un tercio de la población argentina sin vivienda digna. El octavo país con más territorio del planeta, habitado por sólo 40 millones de personas, y un tercio de ellas no tiene un lugar "donde caerse muerto", no tiene acceso a una mísera porción de tierra.

Yo me pregunto: ¿Qué significa ser argentino? Ser argentino es, por lo general, la consecuencia de haber nacido en esta tierra. Y por ser argentino, como dice la constitución en su artículo 21: se está "obligado a armarse en defensa de la patria y de esta Constitución, conforme a..." Esto, como bien aprendimos los miembros de las clases ´63 y ´62 con Malvinas, significa ofrecer la vida si es necesario. Pero ese otro a quién estamos "obligados" a ofrecer nuestra vida para defenderlo, no nos da ni siquiera una porción infinitesimal de su inmenso territorio, para satisfacer algo tan básico para la vida como tener un hábitat propio dónde morar. Irónicamente eso es algo que sí está asegurado para casi todas las especies animales que habitan el territorio. Esa pequeña porción de tierra que cada habitante de la Nación necesita vivir, y que la constitución dice textual, pero retóricamente que el Estado "otorgará", es una utopía en esta Nación. Mucho más de un tercio de los habitantes de este país se morirán sin haber accedido a este compromiso constitucional.

Me disculpo por esta introducción sarcástica, pero me parece útil, para una comprensión de la situación, y para mostrar que la solución a un problema como éste, sólo será posible en un plazo razonable, si se busca un camino por fuera del paradigma actual ¿Alguien cree realmente que la cantidad de viviendas que faltan, pueden efectivamente ser construidas a través de los sistemas vigentes? ¿Qué respuesta tenemos para los millones de argentinos que transitarán su vida completa siendo moradores de prestado en esta tierra?

El sistema vigente se trata de construirle casas a las personas/familias que carecen de ellas, para entregárselas listas, por parte del Estado, quién a su vez "delega" su construcción en el sistema privado de constructoras. En todo momento, ese Estado protege el interés económico de las constructoras, además del sistema de especulación de los terratenientes para mantener el valor de la tierra en precios inalcanzables para la mitad de la población. Y jamás les pregunta a los futuros beneficiarios, cómo es la casa que querrían. Este sistema, subestima completamente la capacidad de elegir, las aptitudes y el emprendedurismo de los habitantes que van a ser adjudicados con esas viviendas. Paradójicamente la mayoría de las veces se trata de personas que han demostrado gran actitud de trabajo y un gran emprendedurismo, al haberse procurado sus propias viviendas precarias, con cero recursos materiales y técnicos. Esas mismas personas, dotadas de la asistencia técnica y la organización para la provisión de los materiales a precios accesibles por parte del estado, son perfectamente capaces de construir sus propias casas. Esto es algo largamente sabido, pero "delegar" la construcción en los propios adjudicatarios, implica dejar de priorizar los negocios de las grandes constructoras. Por otra parte, la autoconstrucción de la vivienda propia, genera un vínculo entre el propietario/constructor y la vivienda que construye que hace que sea improbable que la vivienda sea abandonada por su adjudicatario, después de haberla construido con sus propias manos.

Los dos grandes lineamientos sobre los que se deberá abordar la problemática son:

  • El acceso a la tierra a un costo simbólico, sólo por el solo hecho de ser argentino.

  • El fomento, organización, provisión de materiales y asistencia técnica por parte del estado, para la autoconstrucción y ayuda mutua en el acceso a la vivienda digna.

Estoy convencido que sólo a través de un sistema basado en los dos conceptos anteriores, y separado del "sistema de mercado", es posible aspirar a reducir drásticamente o incluso a eliminar, en un plazo razonable, el déficit de viviendas que sufrimos en la provincia en particular y en el país en general.

Finalmente, creo que esta "política de vivienda" no debe tomarse como sólo de vivienda. El gran movimiento económico, la cantidad de trabajo genuino para muchísimas personas, el profundo cambio de vida que significa para todo aquél que pase a ser el propietario de su propio techo, implica una "pacificación" de grandes porciones de la sociedad que dejarían de verse siempre postergados en sus necesidades básicas y naturales, como es el refugio propio. Por lo tanto debe considerarse también como una política de seguridad, abordada desde las causas y no desde las consecuencias.

También debe considerarse como una política sanitaria, por todo lo que conlleva mejorar las condiciones materiales básicas de vida de una porción inmensa de la ciudadanía, en lo que hace al hacinamiento actual y la calidad de los espacios para el desarrollo personal y familiar, al contar con servicios públicos básicos.

Y finalmente, esta política también debería generar algunos beneficios indirectos en la educación, ya que muchos niños llegarían a las escuelas a formarse, proviniendo de hogares con una sanidad y seguridad razonables, liberando energías hoy consumidas en superar las dificultades que generan el hacinamiento y la inseguridad de la falta de un techo, entre otras muchas problemáticas.

Gustavo Montilla

Opiniones (1)
15 de diciembre de 2017 | 23:09
2
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15 de diciembre de 2017 | 23:09
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  1. El problema de vivienda no es centralmente de construcción sino de distribución. La cantidad de hogares sin vivienda en el censo 2010 es inferior a la cantidad de viviendas sin hogar
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