opinión

El caso de las monjas: escuchar o condenar

El caso de las monjas: escuchar o condenar

Hasta fines del año pasado, Asunción Martinez Aquino y Kumiko Kosaka eran dos personas absolutamente desconocidas para la gran mayoría de los mendocinos salvo en los círculos religiosos. Ambas forman parte de la Congregación Hermanas del Huerto, cuya presencia en Argentina, conforme los libros de sus Memorias se remontan a su actuación como socorristas en la batalla de San Lorenzo.

Asunción Martínez es paraguaya y estuvo a cargo de la Comunidad religiosa de las monjas en el Próvolo desde 2004-2009, Kumiko Kosaka de nacionalidad japonesa, se quedó hasta principios del 2012 siempre bajo el mando de otras superioras cerrando su actividad bajo inventario. Otras personas vinculadas a otros sectores religiosos se hicieron cargo del albergue de niñas desde el 2012. Los albergues o internado de niños y niñas estaban separados edicilia y funcionalmente. Los curas con los varones y las monjas con las niñas.

Cinco años después, por las conmocionantes declaraciones de los denunciantes hipoacúsicos, muchos de ellos hoy jóvenes y adultos (algunos de ellos casados y con hijos), las monjas enfrentan una grave situación penal.

La mayoría de los lectores, como yo, toma partido en los casos judiciales que se escriben por lo que dice la prensa, no hay otro medio y debe ser así, porque no es posible que cualquier persona tenga acceso a los expedientes, mucho menos en casos delicados como este.

Las preguntas difíciles que me hago son las siguientes

a. ¿Es posible que no conocieran nada?-

b. ¿Es un invento de los hoy ya en su mayoría jóvenes y/o adultos?

c. ¿Por qué si se declaran inocentes ante las acusaciones?

Ellas respondieron en sus audiencias éstas y muchas otras preguntas. Asunción Martínez quien vino como testigo primero y luego como acusada dijo lo mismo en una y otra condición.

Durante su estadía en Mendoza tuvieron a su cargo chicas y niños de corta edad. Estos últimos cuando podían vestirse y lavarse solos, pasaban al albergue de los varones, en el otro extremo del edificio. Las chicas se quedaban hasta que egresaban o se iban antes según la voluntad de los padres.

Las chicas tanto albergadas como alumnos externos tenían servicio de nutricionista, fonoaudiólogo, médicos, psicólogos, terapeuta, profesores de talleres y los docentes en sus grados. Los cursos eran de pocos alumnos ( 5-7 según la normativa vigente de DGE ) lo que permitía la educación casi personalizada

A su vez en la institución actuaron la Dirección General de Escuelas, supervisada por la sección Nº 5 de Educación Especial, la Dinaff, los juzgados de familia, las autoridades de la Congregación con sus inspecciones. Por otro lado también debemos contar la presencia de los padres y de las personas ajenas a la institución que hacían los traslados.

El Instituto impuso obligatoriamente como modelo el lenguaje oral lo que produjo que los chicos desarrollaran sus propias señas particulares.

Los alumnos externos tenían una jornada escolar extensa y se podían quedar a talleres. Por su lado los chicos albergados ingresaban los lunes en la mañana y se iban los viernes en la tarde.

En el caso del albergue de las niñas, las monjas los fines de semana alquilaban el sector para reuniones de las distintas parroquias para encuentros religiosos (hay infinidad de fotos sobre esos encuentros pastorales).

A ello debe sumarse que en esos años hubieron al menos dos denuncias penales en relación a abusos que fueron investigados por la justicia provincial.

Durante su permanencia no existe constancia o denuncia alguna contra ellas en las sedes administrativas o judiciales ni siquiera años posteriores que se fueran. Es decir, las monjas conocen estas graves denuncias ocho años después en el caso de Asunción Martínez y cinco en el caso de Kosaka. ¿Qué hicieron después de irse? Misionar en el caso de Asunción y docencia como catequista en el caso de Kumiko. Antes y después del Próvolo nunca tuvieron denuncia en ninguno de sus trabajos realizados.

Las denuncias en los expedientes judiciales han debido ser interpretadas por terceros, dado su condición de sordos, algunos de ellos con otras patologías asociadas. La mayoría de esas declaraciones se han tomado bajo la técnica de la Cámara Gesell que no es otra cosa que una sala con un vidrio espejado donde de un lado está el testigo con el intérprete y los profesionales de salud y del otro lado no visible el fiscal y abogados. Las preguntas se hacen vía el fiscal que se las pasa a los intérpretes y de su versión pasan a la hoja de papel. Lo mismo con sus pericias psicológicas donde el intérprete se supone que transmite lo que la persona le seña.

Hoy el rol de los intérpretes se encuentra cuestionado por el Programa Nacional de Discapacidad (ADAJUS), que dirige desde el Ministerio de Justicia de la Nación, Mabel Remón, el que luego de haber analizado 17 Cámaras Gesell, expresa que hay tergiversaciones, sugestiones de los relatos por parte de los intérpretes.

Un párrafo de las conclusiones del informe merece su presencia "En relación a los interpretes se observan varios momentos en los que los testigos cuentan una situación muy concreta en la cual, la interpretación, no se condice con lo expresado, y en consecuencia se cambia el sentido de lo narrado. Es decir que los interpretes cuentan una historia donde insertan elementos distintos de los que fueron señados por los testigos. Se puede observar dificultades para conectar las ideas entre sí de modo coherente."

Es lo que se conoce como manipulación de prueba, porque precisamente el testimonio de cada uno de ellos es la prueba esencial del proceso. Ni la querella ni la fiscalía quieren que esta dependencia altamente especializada declare en Mendoza. Paradójicamente, su máxima autoridad, Mabel Remón, da cursos de capacitación al personal judicial y no judicial en Mendoza dentro de las dependencias del edificio central.

¿Por qué no se quiere escucharlos?. ¿Porqué se protege a los intérpretes? ¿ Qué intereses representan?.

En las declaraciones sólo existe la versión de quien interpreta al testigo lo que luego se lo escribe en el expediente y así ha pasado a conocimiento de la prensa. Si esas versiones están equivocadas o son mal intencionadas, tanto las monjas, como la sociedad tienen derecho a conocer la verdad.

Otro aspecto esencial es lo que ha sido destacado por un profesional de la salud mental, que trabajó por años en el Instituto, que denunció abusos en el albergue de varones y complicó a los curas y que la querella increíblemente se opuso a que declarara, lo que no fue aceptado por la fiscalía; y esto respondió cuando se le preguntó por la "mención a rasgos distintivos de hipoacusia o niños con hipoacusias, si pudiera mencionar los más distintivos de aquellos" dijo" los rasgos distintivos fue hipervigilancia, ansiedad de tipo paranoide, inhibición, dificultad en la integración social, estados de alerta, dificultades en la comprensión por déficit en elaboración de conceptos temporales, por lo tanto hay dificultad en la anticipación, esto hace a sostener estados de ansiedad, tienden a recluirse, por momentos presentar sintomatologías depresivas, irritabilidad, comportamiento impulsivo, en algunos mayores dificultades para la comprensión y expresión escrita, en los procesos de simbolización, aspectos que se pueden manifestar con menor énfasis, de acuerdo a la intensidad de la hipoacusia y de las posibilidades de desarrollo en general que haya tenido". Conocer ese mundo de características de personalidad de la mano de ciencia autorizada también resulta importante para la validez del relato autónomo y no contaminado.

La realidad de hoy es la condena previa. Sobreviven los pre-juicios que embanderan el pensamiento y nos permiten estar tranquilos en que aquello que sospechamos es cierto (sesgo confirmativo). Leo lo que está de acuerdo conmigo, me niego a dudar, no creo en lo que justicia afirme o niegue.

Es indispensable que sobreviva el espacio que permita un juicio justo para todos ( testigos y acusadas) y el único que conozco, hoy no sólo es ciego sino que además en consonancia con la causa se niega a escuchar.

Asunción Martínez y Kumiko Kosaka se han declarado reiteradamente inocentes pese a una sociedad que ya tiene su fallo inapelable y unánime; ¿será también Ud. quien baje la guillotina?

En definitiva ¿a Ud le importa la verdad?, si es así entonces como decía Kant, "atrévete a pensar". Sino ya tiene dos culpables más y que pase el que sigue. 

Opiniones (5)
13 de diciembre de 2017 | 10:35
6
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13 de diciembre de 2017 | 10:35
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Ni mamado leo un artículo de este hombre (no podría llamarlo señor ni mucho menos caballero) sólo entré a decir cuanto la Sociedad detesta a los señores como el.
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  2. #PenaDeMuerte
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  3. Bla bla bla bla... Te falta la música de violín tocando!!!
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  4. Vamos el Opussssssss, vamos!!!!!!
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  5. C.V.ALVAREZ MUCHO NOMBRE Y POCO HOMBRE : SOS UNA PENA COMO PERSONA Y COMO HOMBRE , DAS LASTIMA AJENA Y PROPIA.-PODRAS TENER MUCHA GUITA DE LAS POBRES PERSONAS QUE DEFENDES, PERO VOS NO DEJAS DE SER MENOS QUE UN POBRE TIPO DE CUARTA , Y SABES QUE TODA MZA LO SABE...
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