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Adiós al mejor de nosotros

El abogado Carlos Varela Álvarez despide con una sentida carta al fallecido abogado Omar Venier.

Adiós al mejor de nosotros

Políticamente incorrecto, desgarbado, con la corbata siempre desatada, a veces con zapatos blancos, acompañado siempre de su entonces cigarrillo rubio al borde los labios; una mirada de ojos pequeños siempre listos y su maletín de cuero marrón que se lo echaba sobre su hombro.

Fue el abogado más generoso que conocí en la profesión, el negociador interminable y de una inteligencia superior. Brillante.

Era el amigo que se podía llamar a las tres de la mañana, el que se podía consultar de dudas y lagunas, el que encontraba siempre la salida ante estrategias fatales.

Vivió intensamente, soñaba con conocer la isla de Bora Bora entre tantas cosas que dejó en el camino. Disfrutaba el mar de Reñaca en su lugar de Cochoa con sus largas caminatas.

Sabía de vinos y comidas como el mejor, discutía con mozos y taxistas y manejaba sin carnet de conducir como extraño deporte de rebeldías juveniles.

Se peleó con jueces y abogados, enfrentó al sistema, asumió las defensas sin miedo y con un coraje único, nunca vi un abogado tan leal con su cliente como él. Asistí a audiencias donde siempre era el protagonista con sus largas discusiones y posiciones jurídicas pero al final afloraba la risa de un niño grande que sabía a qué jugaba.

Pude disfrutar de su amistad y su cariño, de abrazos largos y con miradas brillosas. Reímos muchas noches en su estudio con escritos de interminables borradores hasta encontrar la palabra exacta con la ironía apropiada.

Culto, interrogador nato como buen desconfiado, le dio a nuestra profesión su mejor impronta; inteligencia, dedicación y sensibilidad.

Creo haberle dicho todo esto en vida, no me creyó, yo sí.

Buen viaje al mejor de nosotros, donde el qué dirán no formó nunca parte de su inventario, fue su propio escultor, dueño de su personaje hoy ya leyenda. 

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