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Rareza: le piden a quien gobierna que vuelva a ganar para que "todo cambie"

El podcast de "Conte a las 6.50" de este viernes, con una situación que parece extraída de un libro de Gabriel García Márquez.

Así como el realismo mágico en la literatura generó en los años 60 y 70 el famoso "boom latinoamericano", en donde nadie concebía otros libros que no fueran los encasillados en ese género que tiene como máximo exponente al colombiano Gabriel García Márquez, en los años 80, eso impactó en la política. De algún modo puede analizarse a la distancia que lo que la lityeratura de ficción estaba recogiendo tenía demasiado parecido con la realidad social y política de nuestros países, pero que contado todo junto se transformaba en algo tan increíble, que tuvo la potencia para enamorarnos de los libros y autores que allí abrevaron.

Otoño

Hasta que algún dios latinoamericano dijo: "Primero será el libro y después, los gobiernos". Aquello que parecía el producto de escritores afiebrados y exagerados se volvió realidad en demasiados lugares de América Latina. Aquí no más, en San Luis, parece haberse vuelto de carne y hueso la página más insólita de García Márquez en, por ejemplo, "El otoño del patriarca". Allí el escritor definió que una de las tantas características de los dictadores latinoamericanos era "ser hijos de madre viuda", y valga o no la pena la comparación, los Rodríguez Saá lo son. Pero las coincidencias llegan a tal punto que en la quizá, la novela más completa de García Márquez, de sugerente nombre tras la derrota de los hermanos puntanos si es que vamos a hacer analogías, es que allí el patriarca Patricio Aragonés rompió relaciones con el Vaticano porque no quiso santificar a su madre. Bueno, en San Luis se han hecho amigos de la Santa Sede y van y vienen todo el tiempo. No han conseguido elevar a condición de venerable a Teté Páez Montero de Rodríguez Saá, la madre de los hermanos que se han turnado durante 34 años para ejercer el poder en San Luis y que murió el 3 de septiembre de 2011 a la edad de 93 años. Lilia Esther Páez Montero fue consagrada no por el Estado provincial, sino por otro, el que representa la iglesia católica, como ícono de culto. El obispo de San Luis es Pedro Daniel Martínez, hijo de quien la última dictadura pusiera al frente de la Universidad Nacional de Cuyo entre 1976 y 1981, Pedro Santos Martínez. El obispo decidió que cada 3 de septiembre en la catedral de la vecina provincia se celebre el "Día de la Madre Puntana Fallecida" en honor a ella..

Según la Wikipedia., el fundador de la casta de los Rodríguez Saá fue un senador nacional conservador popular puntano que se llamó Adolfo y fue bisabuelo de este Adolfo. Era nieto de Carlos Juan Rodríguez, destacado político federal y de Francisco Saá, hermano del general Juan Saá. Su padre fue el gobernador Benigno Rodríguez Jurado y su madre, Feliciana Saá, nació en las tolderías de los ranqueles, lo que le valió el mote de El Pampa. Fue elegido gobernador para el período del 18 de agosto de 1909 hasta igual fecha de 1913. en 1913 fundó el diario La Opinión de San Luis, que sería editado hasta 2004. Desde su descenso del mando ejerció como Ministro de Gobierno de varios gobernadores, y en 1923 fue elegido senador nacional, cargo que ocupó hasta el golpe de estado de 1930, al que apoyó completamente. Durante la Década Infame fue juez en los fueros civil y comercial con sede en la ciudad de San Luis. Volvió a ser elegido senador nacional en 1932.

Como si se tratara de un capítulo del libro soñado, del libro total de García Márquez, un dato más se suma a la historia puntana: la madre de los hermanos gobernantes mujer fue enterrada en la casa de Alberto Rodríguez Saá, que está ubicada en la cima de un cerro en la localidad de El Durazno. No era legal hacerlo, pero nada le impidió conseguir cambiar la normativa al solo fin de que los restos de quien por decisión del obispo es algo así como "la madre de todos los puntanos".

Cuando hoy vemos los videos de un Adolfo Rodríguez Saá desesperado por captar votos tras su derrota en las PASO, te devuelve nuevamente la imagen del realismo mágico que no es culpa de uno, sino de muchos. Los vecinos de la provincia que él gobierna desde hace 34 años, reciben su llamada llorando de emoción y les ruegan que "todo cambie" porque no tienen trabajo, ni casa, ni perspectivas de vida. Y "El Adolfo" los consuela: les da un puesto en el Estado, les promete una casa para la semana que viene. ¿No sé si entiende lo paradógico de la escena? ¿Es o no realismo mágico?

Opiniones (1)
19 de noviembre de 2017 | 04:13
2
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19 de noviembre de 2017 | 04:13
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  1. No, no es realismo mágico, es hijaputes peronista en su diaria y cruel realidad, ejercida por un soberano e impresentable gonca, fiel representante de esa banda de delincuentes representada por las siglas PJ.
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