opinión

No tropezar con la misma piedra

No tropezar con la misma piedra

Toda violencia es repudiable y debemos hacer lo humanamente posible como sociedad republicana y democrática para evitarla y cuando pese a todo aparezca, debemos repudiar enérgicamente a los que no lo hacen y peor aún a los que la alientan más o menos disimuladamente.

En esta nota me ocuparé de la violencia política ya que de las otras, la que se desarrolla entre familiares, amigos, personas de igual o distintos sexo, entre delincuentes comunes y víctimas o la que se produce en espectáculos públicos ya me he ocupado en otras anteriores y propuesto medidas para tratar de evitarlas o en el peor de los casos atenuarlas.

Llamo violencia política a aquella que disimuladamente o no es utilizada por algunos sectores políticos para llegar al poder o volver a él si han sido desalojados por vía democrática.

En esta materia no solo tenemos malos antecedentes desde principios de nuestra organización nacional, sino que en el siglo XX pasamos por experiencias traumáticas que costaron muchos miles de vidas de argentinos y retrasaron al país en muchos años dentro del contexto internacional.

La Argentina que supo estar dentro de los primeros cinco países del mundo retrocedió en materia económica y social hasta lugares que prefiero no mencionar. Un país dotado de enormes y variados recursos naturales; un país que fue de los primeros en establecer la educación primaria universal, laica y obligatoria; un país que ha dado a la humanidad cinco Premios Nobel y que ha provisto de alimentos, científicos, inventos, profesionales y deportistas al resto del mundo ha sido hasta hace poco ejemplo de desgobierno y atraso. Todo directa o indirectamente debido a la violencia que se manifestó en sucesivos golpes de Estado que comenzaron el 6 de setiembre de 1930, cuando fue derrocado el Presidente Hipólito Yrigoyen y que afortunadamente terminó el 10 de diciembre de 1983 cuando asumió Raúl Alfonsín. Como la violencia genera violencia surgieron en estos tiempos movimientos guerrilleros que hicieron lo propio y que contribuyeron a este desmadre. Estos movimientos también fueron reprimidos con extrema violencia, lo que conformó un círculo vicioso no solo de violencia armada sino también de ilegalidad.

Aunque hoy, en nuestro país, vivimos en democracia plena; los derechos y libertades respetados y el Poder Judicial trabaja con plena independencia, el escenario internacional es poco favorable a la paz y al desarme. Las noticias dan cuenta del drama por el que están pasando los países europeos, hoy víctimas del terrorismo. El mundo occidental no sabe cómo solucionar la crisis migratoria formada por millones de personas que huyen de la pobreza y la violencia desatada en países africanos y asiáticos. Ni hablar del fenómeno internacional del narcotráfico, la trata de personas y el lavado de dinero, fenómenos que solo pueden sobrevivir mediante el uso de armas y de violencia.

En América tenemos nuestras propias experiencias. En Venezuela un presidente que intenta perpetuarse en el poder, reprime sin límites las protestas de la oposición, encarcelando sin juicio a muchos de sus dirigentes y asesinando hasta la fecha a más de 130 manifestantes. En nuestro vecino país de Chile, sobre todo en el sur, hay un movimiento que el propio gobierno socialista de Chile califica como terrorista, que ha provocado en los últimos años muertes, incendios, toma de rehenes y apropiaciones de inmuebles. Quizás este fenómeno no ha trascendido porque los chilenos son muy prudentes en la difusión y caracterización de este fenómeno.

En nuestro país, este tipo de violencia parecía más o menos erradicada, pero de a poco va resucitando y cobrando nuevo impulso. Sin entrar en demasiados detalles recordemos que ya hace 20 años se produjo el atentado contra la Embajada de Israel y contra la Mutual Israelita AMIA. Estos atentados derrumbaron totalmente los edificios y terminaron con la vida de muchos argentinos. Relacionado con esto se produjo la muerte del Fiscal Nisman y en ninguno de los casos mencionados se ha condenado a los responsables. En los últimos días y en medio de un proceso electoral han aparecido nuevos e importantes casos de violencia, muchos de ellos cometidos por encapuchados que enfrentan agresivamente a las fuerzas de seguridad; han estallado algunos explosivos en oficinas públicas y se ha amenazado a importantes funcionarios entre los que se encuentra la gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Nuestro propio Presidente ha sido objeto de amenazas y agresiones.

Estos hechos, no obstante su gravedad, no han sido rechazados por la totalidad de las fuerza políticas argentinas, lo que llama la atención y enciende luces de alarma. Pareciera que hay un sector que piensa que puede utilizar la violencia para el logro de sus fines políticos y aunque no la provoque al menos no la condenan.

Creo que la sociedad debe proclamar un "NUNCA MÁS A LA VIOLENCIA", manifestarse en ese sentido y condenar públicamente a quienes crean que este es el medio para solucionar las diferencias que podemos tener entre nosotros los argentinos. De otro modo correremos el riesgo de tropezar de nuevo con la misma piedra y después vendrán los lamentos cuando se produzcan la repetición de situaciones que nadie quiere.

Leopoldo Manuel Orquín

Exministro de Justicia Y Seguridad

Opiniones (2)
16 de diciembre de 2017 | 05:01
3
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16 de diciembre de 2017 | 05:01
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  1. El peronismo un problema. El Gobierno del que formó parte este hombre y más aun, su vicepesidencia de Diputados, la mediocridad total. Los bolsillos del doctor?
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  2. Dr., coincido absolutamente con su opinión. También, reconozco su esfuerzo por escribirla con lenguaje moderado y sin nombres propios!! Mi comentario, estará exento de esos recaudos!!. Son los muchachos quienes tienen que dar explicaciones por el golpe sangriento de 1955 y por la dictadura de 1976, que fue lo peor de la historia argentina. Perón participó del golpe de Estado de 1930 junto al General Uriburu (al derrocar a Hipólito Yrigoyen) y lo mismo en 1943... no es para sorprenderse si cuando no están en el poderder pergenian golpes a su manera!! Entre el ?75 peronista y el ?76 de Videla hubo continuidad. Ninguna ruptura. Lo que hizo la dictadura, para usar una palabra de moda, es ?profundizar?!! Ya había desapariciones, ya había tortura desde el Estado con la Triple A. De 600 a 900 muertos por violencia política, no uno o dos. El peor período de la historia argentina no fue más que la profundización del peronismo: a Videla lo nombró general el peronismo y ese gobierno firmó el decreto de aniquilamiento. Ellos gobiernan, haciendo caja y engangrenando de clientelismo y corrupción todas las instituciones, porque lo suyo es mantenerse en el poder a cualquier costo!! El sistema democrático y su concepción de los Der. Humanos, los utilizan de escudo para sus tropelias!! Cuando les tocó el llano, les importó un "bledo" la democracia y apelaron y seguirán apelando a la desestabilización!! Por eso, hay que sacarse de encima ese complejo de culpa, que ellos generan con su "falso progresismo" y desenmascararlos en todos los frentes. Tengo la esperanza, que la sociedad, como en aquella bellísima película, empiece a "Darse Cuenta"
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