opinión

Eutrés: cuando el estrés es positivo

El estrés positivo o "eutrés" es cuando la tensión física y psicológica facilita la solución de problemas

Eutrés: cuando el estrés es positivo

Por: Carina Saracco y Mauricio Girolamo

Licenciados en Psicología

"Estrés", es una de las palabras que más se escucha en la calle y en el ámbito de la salud en general. Así se nombra a la sensación de tensión o amenaza, que se experimenta cuando diversos factores exigen una demanda mayor a la que se cree poder afrontar. Aquello que se identifica como amenazante, se denomina estresor. Las personas refieren sentirse estresadas, cuando advierten una sensación de agotamiento, cansancio o tensión; tendiendo a asociar el estrés con algo negativo. Y no es para menos, se podría decir que es una dolencia que aqueja a la mayoría de las personas inmersas en esta sociedad, en relación al ritmo y presiones constantes a las que se está sometido, ya sea por decisión o consecuencia de estos tiempos. En general le adjudicamos un alto valor al rendimiento en el trabajo, con la familia, en los estudios, intentando llegar al máximo en todas las áreas, provocando una exigencia, por momentos desmedida.

El estrés es un conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción, en un principio implica respuestas adaptativas de afrontamiento, para favorecer la adaptación al contexto, pero si las estrategias implementadas no son eficaces, las demandas del medio son excesivas o el factor estresante se extiende en el tiempo, las respuestas fisiológicas se ven sobre exigidas para mantener el equilibrio interno y se produce el estrés patológico (distress). Cuando se siente este tipo de estrés, se presentan algunos síntomas de alerta como dolores de cabeza, cansancio, insomnio, problemas gastrointestinales, ansiedad, dificultad para concentrarse, irritabilidad, entre otros.

El estrés tanto físico como psicológico, dispara la liberación de cortisol. Los receptores que son activados por esta hormona, se encuentran en áreas del cerebro que son fundamentales para las funciones intelectuales. Así es cómo niveles moderados de estrés, pueden sentirse como energizantes, pero niveles excesivos y prolongados, pueden tener efectos negativos en la memoria y otras funciones cognitivas; como así también puede afectar funciones ejecutivas, disminuyendo aún más las capacidades de la persona para hacer frente a las demandas del medio y creando de este modo un círculo vicioso, que termina provocando aún más estrés. Este circuito sostenido en el tiempo, va dejando secuelas en el cuerpo, en la mente y en las relaciones sociales.

Sin embargo, es importante saber que el estrés no siempre es provocado por factores negativos, sino que eventos positivos también pueden generarlo. El estrés positivo o "eutrés" es cuando la tensión física y psicológica facilita la solución de problemas, funcionando de estímulo para su óptimo afrontamiento, permitiendo ser creativo ante los acontecimientos inesperados, respondiendo motivada y eficientemente. Lejos de provocar los síntomas nocivos antes enumerados, beneficia la salud, disminuyendo la tensión psicológica, que provoca el sentirse abrumado por el estrés negativo. Serían aquellos casos que despiertan una medida sana, productiva y necesaria de tensión. Organizar un evento, preparar un viaje, tener un hijo, iniciar un proyecto laboral o comenzar una relación, son situaciones que cuando se valoran como positivas, se viven como deseables y por tanto, los cambios fisiológicos propios del estrés se perciben como placenteros, proporcionando la vitalidad necesaria para hacer frente al acontecimiento, aumentando las emociones positivas, que ayudan a mejorar la calidad de vida y suponen un factor protector para la salud.

Así es como en ocasiones el estrés puede ser de gran ayuda, todo depende cómo sea afrontado y si predomina en esto una actitud negativa o positiva. El eutrés conlleva prácticamente los mismos cambios físicos que el estrés, pero si bien la respuesta biológica será la misma, a nivel de pensamiento y de las emociones supone experiencias distintas, experimentándolo como algo positivo a lo que podemos hacer frente, con sentimientos de satisfacción, sensación de crecimiento personal, optimismo y aumento de la autoestima. Es muy importante la interpretación cognitiva que se hace ante los diversos estresores, ya que dependiendo del estado de salud psicofísica general con que se cuente y las creencias que se tengan de las propias capacidades de afrontamiento, será el tenor que se dará a la situación. Es necesario realizar ejercicio físico, descansar adecuadamente y alimentar los vínculos sociales, para contar con recursos a los que poder echar mano, a la hora de encontrarse con situaciones novedosas o inesperadas. De este modo se puede percibir una situación como algo que sobrepasa los recursos o como algo estimulante y desafiante, que incita a afrontarlo con entusiasmo.

Así es como podemos concluir diciendo que las situaciones que provocan tensión pueden convertirse en una bisagra ante la vida. Y muchas de ellas viran bruscamente, en función de la interpretación que hagamos. No existen acontecimientos buenos o malos en sí mismos, sino que los significados atribuidos son los que connotan algo como positivo o negativo. Imaginar escenarios futuros catastróficos o películas internas negativas o de desvalimiento personal, desatarán una cascada de químicos que encenderán la llama del estrés. El cambio de significados, generará un cambio en la interpretación y por tanto, la sensación desencadenada podrá caer por el lado del placer o del displacer. Quizás ahí radique el intento dividido en dos flancos: por un lado, intentar mirar el costado positivo, la interpretación valiosa o el significado agradable. Y por el otro, evaluar las propias capacidades y legitimar los recursos personales. Siempre considerando la posibilidad de abandonar a tiempo, aceptando y resignando cuando lo más sano es emprender la retirada. Y es que no todas las situaciones son factibles de ser afrontadas, por eso es inteligente aceptar que nuestros recursos, capacidades y habilidades son limitados, finitos y acotados. El eutrés es suficientemente sano mientras se mantenga allí, empujándonos a más, siempre en proporción a nuestros recursos. Atentos a no transgredir esa fina línea divisoria, que se transforma en un verdadero semáforo en rojo, al que hay que respetar, a modo de límite. Entendiendo cuándo la vida nos pone ante la necesidad de un viraje en otra dirección, otro destino, o sabiamente aceptando el fin de una circunstancia. 

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