opinión

CFK vs. Vidal: el duelo de dos grandes actrices

Una mirada de nuestra política desde su puesta en escena como espectáculo. La destreza y los errores del oficialismo y la oposición, en una apasionante arena dominada por dos contundentes mujeres.

CFK vs. Vidal: el duelo de dos grandes actrices

Tras la adrenalínica e interminable película de suspenso vivida anoche por las PASO 2017, se pueden desprender varias lecturas que exceden lo político, y nos adentran en la mirada de una votación transformada en un espectáculo de proporciones desmesuradas.

Dos falsos cuentos antes de pasar por las urnas

Una de las primeras sorpresas, contra todos los pronósticos de especulación mediática, fue la altísima asistencia de votantes. Con un porcentaje superior al 80%, en escuelas de diferentes puntos de nuestro país, se vivió un fenómeno de gran interés, con una considerable masa de ciudadanos mayores de 70 años, que sin tener obligación alguna, fueron a festejar su derecho ciudadano con el mismo entusiasmo de chicos de 20.

La otra sorpresa tuvo que ver con las encuestas de algunas consultoras, que hablaban de un margen de entre 4 y 5 puntos a favor de Cristina Fernández, un pronóstico muy lejano a la escueta diferencia por 6.000 votos de la que actualmente se está hablando.

La batalla por el rating: Susana, Cubero y Bisbal en un mix imposible con los candidatos locales

Mientras los canales de noticias C5N y TN lideraron las mediciones de manera alternada a lo largo de la extensa jornada del domingo, los canales de aire optaron por diferentes estrategias. En pleno momento candente de resultados, resultó llamativo que los programas que lideraron el rating no tuvieron ningún tipo de relación con las PASO. Lo más visto del día fue Por el mundo, el programa conducido por Marley, que tuvo un buen debut desde Turquía con un promedio de 12.1. En segundo lugar se ubicó Susana Giménez, que cubrió su artillería con las presencias de Fabián Cubero, Adrián Suar y David Bisbal, y quedó segunda con 11.9. Un detalle un tanto insólito fue el ida y vuelta de Canal 9 de Mendoza, entre el programa de la diva de Telefe y flashes informativos de los comicios. A la cuota de desconcierto por los porcentajes conquistados por candidatos locales y del país, se sumaron los fragmentos de bloques entrecortados del programa de Susana. Lo más curioso fue que el único segmento que Canal 9 dejó completo del programa de la diva fue el de Adrián Suar, es decir la cabeza competidora de Telefe, y por extensión del mencionado canal local.

Párrafo aparte para Jorge Lanata, que con PPT quedó en tercer lugar en la jornada política más caliente, y cuando venía ganándole a Susana en todos los programas anteriores. Con un promedio de 9.9, tuvo la medición más baja desde el comienzo de su ciclo y al adoptar el formato de informar el minuto a minuto cual noticiero, le faltó su consabido condimento de bloques de informes pre producidos.

Mejor Actriz Protagónica y Mejor Actriz de Reparto

Si cruzamos las variables política + exposición mediática, hoy estamos frente a un momento en el que María Eugenia Vidal goza del título Mejor Actriz Protagónica, mientras Cristina Fernández, con un un nivel de adhesión indiscutiblemente considerable, jugará el rol de Mejor Actriz de Reparto próximamente desde el Senado. Se trata de dos mujeres astutas. Vidal ha sabido capitalizar su mezcla de "optimismo a la Heidi", con el rendidor destape de enojo en el programa Intratables frente a Diego Brancatelli. Es cierto que en la mayoría de los programas de los canales líderes de audiencia a los que ella asiste, es recibida con laureles y sin mayores interpelaciones. Pero también es cierto que ha sabido construir la imagen de una mujer fuerte, que se vanagloria de su lucha contra el narcotráfico y su militancia en las villas, viviendo en una base militar por las múltiples amenazas recibidas; y sin el lastre de provenir de una familia de millonaria fortuna, ni de haber amasado ella - al menos hasta el momento - un patrimonio escandaloso.

En cambio Cristina Fernández ha demostrado ser la figura con la mayor capacidad de supervivencia desde la vuelta de la democracia, y acaba de ratificar su perdurabilidad en una campaña que protagonizó absolutamente sola, con muy pocas apariciones promocionales públicas, siempre fiel a su estilo de auto blindaje. Su nivel de oratoria no se compara con el de ningún referente de nuestra historia política reciente; y su carga carismática es a todas luces innegable. Para un cristinista incondicional, no importa sospecha o evidencia alguna en su contra; el amor que se le profesa es incondicional. En la escena mediática, se le ve más complicada. Ella siempre se resguardó en la cadena nacional, tuvo una fuerte resistencia de los principales grupos de multimedios, y brindó escasas entrevistas mano a mano con un puñado periodistas. Así y todo, sin lugar a dudas, su participación en el Senado dará qué hablar, pero su pasado con satélites como Lázaro Báez, José López, César Milani y el flamante fuera de juego Guillermo Moreno; entre otros tantos, empaña su figura sin llegar al punto de borrar su aura de misticismo popular.

Ganar a toda costa, al menos para los diarios impresos en papel

Desde el triunfo de Cambiemos, se han señalado sus falencias en la comunicación como uno de los puntos débiles del nuevo oficialismo. Un hecho que quedó demostrado a todas luces, cuando anoche proclamaron a Esteban Bullrich como prematuro ganador en Buenos Aires, mientras horas más tarde la brecha con Cristina Fernández se acortó a un puñado de votos. Ahora, resta que Justicia Electoral dé a conocer el resultado del escrutinio final dentro de unos días. Pero claro, el discurso triunfador alcanzó para que al menos en los diarios en papel, Cambiemos aparezca como el claro vencedor.

La pasión carismática y una María Eugenia que podría llevarse puesto al mismísimo Mauricio

El argentino por definición es apasionado. Tanto en el fútbol como en la política, tenemos una tradición atravesada por el enfrentamiento binario, más allá de las nuevas fuerzas emergidas en los últimos tiempos, contando la irrupción de Cambiemos, que capitalizó el apoyo de una fuerza tradicional como el radicalismo; lo que juega un rol determinante en la permanencia y revalidación política es el poder carismático de la figura líder.

En este sentido, más allá de los esfuerzos de Mauricio Macri en pos de un mejoramiento en su oratoria, su figura no termina de cobrar un vuelo de empatía. Su herencia familiar tampoco lo acerca al ideal de candidato de clase media que resulta más confiable en el imaginario popular. Y finalmente María Eugenia Vidal, muestra cada vez más señales de potenciar momentos de brillo mediático, como el mencionado momento de tensión con Brancatelli, que cosechó millones de vistas en las redes.

Es sabido que Macri quiere ir por una reelección. De mantenerse los niveles de imagen positiva sobre Vidal, no postularla a ella como candidata presidencial podría ser un error que le cueste un potencial nuevo triunfo para Cambiemos. María Eugenia ha aprendido a dominar las herramientas escénicas de la política con un nivel que está claramente por encima del de Mauricio.

Vidal vs. CFK: un duelo improbable

Hacer futurología en un escenario tan movedizo como el de la política argentina, es una tarea tan errática como azarosa. De todas formas, en este texto se ha hablado de las dos grandes protagonistas de la escena nacional. Al día de hoy, resulta difícil pensar en que más allá de sus propuestas y su motor carismático, tengan verdaderas chances de verse frente a frente en una elección presidencial.

"El peronismo es como Madonna, siempre se reformula", dice mi colega y amigo Sergio Pulido. Y la dinámica eterna en el partido, consiste en que más allá de las internas, todos se sumen a las huestes del ganador. El punto es que hoy el cuadro presenta un grado de fragmentación tal, que es prácticamente impensable anticipar bajo qué figura se van alinear. Cristina es una fuerza en sí misma, pero su nombre ya no es sinónimo de representación del peronismo. Habrá que que esperar el as bajo la manga que guarda el peronismo a la hora de renovarse. Y hasta qué punto Cambiemos es capaz de potenciar su gestión, para así perdurar en el podio. 

Opiniones (2)
18 de diciembre de 2017 | 19:43
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18 de diciembre de 2017 | 19:43
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  1. y con las dos, qué culebrón!!!
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  2. Amo las críticas de Laureano con respecto al cine. Pero ponerlo a opinar de política...qué les pasa MDZ?? Laureano, tenés todo el derecho de opinar como ciudadano, pero no da para que pongan lo que pensás como portada.
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