opinión

Al final, las PASO son "menos malas" de lo que decimos

El sistema tiene errores, pero es más transparente que la elección arbitraria y permite el surgimiento de nuevas fuerzas políticas. En Mendoza hubo un avance respecto a 2015.

Al final, las PASO son menos malas de lo que decimos

Nos quejamos, lo repetimos y lo gritamos: las PASO no sirven para nada y son un gastadero de plata. Parte de calentura y parte de verdad. Pero acaba de terminar la votación y, quizá, comiencen a aparecer algunas señales que marcan otro camino.

La primera pauta es que un sistema electoral no puede evaluarse por una bronca circunstancial. Que una fuerza política no aproveche las primarias para elegir sus candidatos, no es válido tomar esa estrategia como ley. En Mendoza, por ejemplo, las dos principales fuerzas políticas tuvieron primarias. En el PJ todos tienen los dientes apretados porque la elección sirve para intentar marcar liderazgos y no solo candidaturas. Explican que, aunque no tenían expectativas de ganarle a Cambia Mendoza, la competencia les sirvió para ponerse de pie y militar tras la hecatombe de 2015.

En el caso del oficialismo, la pelea es más "testimonial" por la diferencia de fuerzas, pero fue el sistema de PASO el que le dio a Fernando Armagnague la chance de participar que no le brindaba el partido conducido por Cornejo.

Pero además es probable que de las elecciones surja en Mendoza una nueva fuerza que sin primarias y sin sistema de financiamiento estatal nunca hubiera podido amagar a tener protagonismo. Es la agrupación Protectora, que usa el sello del Partido Intransigente. Seguramente Ramón y Vadillo pasarán a las generales de octubre y quedará en ellos la respuesta a una pregunta: si son una posible alternativa política o una moda. El primero en capitalizar las PASO fue el FIT, que logró tener un protagonismo impensado en Mendoza años antes.

Si comparamos las PASO provinciales con las escandalosas elecciones de 2015 la diferencia es abismal. No hubo casi denuncias y los cuartos oscuros fueron menos caóticos. Esa señal es importante mucho más allá de la "higiene" del cuarto oscuro. Las picardías políticas, que en el fondo son trampas, no se abandonaron; pero quedan mucho más en evidencia. El "arreo" de votantes no es tan sencillo como en una interna y los padrones están depurados. Entre ambos comicios hubo una reforma electoral que, quizá, necesita más cambios. La obligatoriedad, el financiamiento, las campañas, son algunos de los temas que seguramente se debatirán. 

Es perfectible por todos lados. Pero las primarias es un sistema menos malo de lo que decimos. 

Opiniones (2)
17 de noviembre de 2017 | 19:22
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17 de noviembre de 2017 | 19:22
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  1. Che están buenas las elecciones cada 2 años así las municipalidades aprovechan en Realizar distintos operativos de limpieza, arreglo de espacios verdes, etc. En mi barrio no se veía pasar un municipal hace bastante tiempo
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  2. En Argentina hay demasiadas elecciones cada 2 años. Muchos años de trabajo perdidos porque todos están en campaña. Hay que optimizar de alguna manera el sistema electoral, por lo que si se sacan las PASO al menos se ganarán unos meses para que los políticos se concentren en sus obligaciones.
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