opinión

El fútbol o yo: una comedia que pierde por goleada

Concebida por dos gerentes, Adrián Suar y Marcos Carnevale, esta fallida comedia romántica abusa de la receta de probada eficacia, con un resultado en el que la frescura y el ingenio brillan por su ausencia.

El fútbol o yo: una comedia que pierde por goleada

 El año pasado, Adrián Suar junto a Valeria Bertuccelli, protagonizaron el éxito de taquilla más grande del cine nacional cosecha 2016. La película en cuestión fue Me casé con un boludo, una comedia que tenía como punto de partida un título nada sutil, pero que al menos durante su primer tramo ostentaba cierta sobriedad, y sobre el final, más allá de desbarrancar en una catarata de gags pasados de rosca; se las ingeniaba para resguardar un mínimo de sensibilidad cinematográfica. La química entre Suar y Bertuccelli funcionaba, y detrás de cámara había un cineasta como Juan Taratuto, que tenía como antecedentes propuestas atractivas y diversas, que van de Un novio para mi mujer a La reconstrucción.

En cambio, los gestores de El fútbol o yo son dos gerentes. Un par de cerebros que piensan cada película con una planilla de cálculo de cantidad de espectadores, y que abusan tanto de la receta de probada eficacia, que terminan lanzando embutidos fáciles de deglutir; pero con escaso sabor a cine genuino. Adrián Suar y Marcos Carnevale son los autores del guión de esta fallida comedia romántica, que viene de atravesar una denuncia mediática por plagio, a cargo del periodista y escritor Daniel Frescó; por las similitudes entre el film y su novela Enfermos de fútbol. Tanto Suar como Carnevale se encargaron de aclarar que ellos compraron los derechos de una producción belga, y que finalmente sólo tomaron cerca del 20% de los acontecimientos de la película original.  Dar con ese material, podría ser un buen ejercicio, para ver hasta qué punto la dupla de productores se encargó de destrozarlo.

La premisa argumental de El fútbol o yo toca una de las fibras emocionales más grandes del argentino, y para no quedar reducida al interés exclusivo de todo amante de las canchas; se arropa con algunas convenciones de comedia romántica. Pedro (Adrián Suar) es un apasionado seguidor de innumerables partidos, tanto de su equipo, como prácticamente de cualquiera que exista en el planeta. Su adicción por el fútbol lo lleva a perder su trabajo y a entrar en crisis con Verónica (Julieta Díaz), la abnegada mujer que ve cómo su matrimonio se derrumba frente la voraz competencia de una pelota de fútbol. Esto es lo que muestra el trailer de la película, y su visionado completo no ofrece mucho más. El fútbol o yo pelea por el insólito récord de ser el fim con mayor carga de auto spoiler en la historia del cine. El espectador podrá anticipar con total certeza qué pasará después de la escena que acaba de terminar, y pasados unos pocos minutos, podrá predecir qué sucederá en la mismísima escena que está viendo.

Otra extraña e involuntaria particularidad de la película gestada por Suar-Carnevale, es que dentro de la seguidilla de gags puestos en modo piloto automático, ninguno de los más suculentos son protagonizados por la dupla central del relato; sino por los personajes secundarios. Alfredo Casero y Miriam Odorico se ponen al hombro los momentos más histriónicos, mientras que Federico D'Elía y Peto Menahem (compinches del personaje de Suar en su pasión futbolera), quedan muy desaprovechados.

El fútbol o yo, secundarios

Marcos Carnevale, responsable de títulos infumables como Inseparables y El espejo de los otros, vuelve a mostrar una impronta más televisiva que cinematográfica, con todos los típicos tics de Pol-Ka; que nunca variaron demasiado desde los '90 hasta aquí. Dentro de su apartado genérico, El fútbol y yo es una comedia romántica con gags desgastados, momentos seudo emotivos con pianito de fondo; y una pareja central sin química alguna. El conflicto de estos cuarentones está abordado como si se tratara de un par de tortolitos veinteañeros, sus hijas adolescentes no pinchan ni cortan dentro de la trama, y a la película no se le cae una idea ni por casualidad.

Afortunadamente, hasta el momento la producción más vista del cine argentino en lo que va del año es Mamá se fue de viaje, una comedia de Ariel Winograd, realizador de exponentes frescos y desenfadados como Permitidos y Sin hijos. Sin tener pretensiones de genialidad absoluta, la seductora película va acercándose al millón y medio de espectadores. Por lo tanto, si el plan para este fin de semana pasa por una comedia ligera sin olor a naftalina, indudablemente se la puede pasar muy bien con Mamá se fue de viaje. El fútbol y yo seguramente aparecerá dentro de un par de años en algún matiné de fin de semana por El Siete, y para ese entonces probablemente Suar siga protagonizando propuestas tan flojas como esta. Aunque ojo, Ariel Winograd ha dicho que le gustaría hacer una película con Adrián. Nos guste o no, al "Chueco" oficio como comediante no le falta, sólo es cuestión de dar con un buen aliado. Lo que resta es poner un par de fichas, para que en una próxima oportunidad, le diga un enorme y feliz sí a Winograd.

El fútbol o yo / Argentina / 2017 / 105 minutos / Apta para todo público / Dirección: Marcos Carnevale / Guión: Marcos Carnevale, Adrián Suar / Con: Adrián Suar, Julieta Díaz, Rafael Spregelburd, Alfredo Casero, Federico D'Elía, Peto Menahem.

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25 de noviembre de 2017 | 07:43
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