opinión

Lo que nunca me dijeron en MDZ

El periodismo de espectáculos local, desde hace años, ha quedado mayormente navegando entre las entrevistas y la publicación de gacetillas. La batalla por la construcción de espacios de opinión y la constante adrenalina del desafío.

Lo que nunca me dijeron en MDZ

Cada vez que me han llamado para entrevistarme por algún tema relacionado con mis múltiples oficios, mis colegas de varios medios me han preguntado: "¿Cómo te presento?". Y mi respuesta ha sido: "Como un tipo que hace todo lo que puede y que siempre está dispuesto a explorar".

A lo largo de los años, por pasión y convicción, algunos de estos oficios se han extendido por más de una década, y han pasado a ser parte de mi motor vital. Co programador, prensa y presentador en Cine Universidad desde 1999, Profesor de Historia del Lenguaje Cinematográfico en la Escuela Regional Cuyo de Cine y Video desde el 2001, Autor y Director de 7 espectáculos de humor entre 2000 y 2006, No-Dj (así con el "No" adelante) desde el 2008; entre otras tantas búsquedas, siempre han resultado una suerte de desafío permanente a la hora de asomarme a diferentes formas de expresión.

Desde mediados de los '90 y hasta cerca del fatídico final del 2001, incursioné en algunas radios, tanto como columnista como conductor; y formé parte del mítico suplemento Fin de Semana de diario Los Andes, cuando todavía no existía ningún medio online en Mendoza. En aquella publicación trabajábamos varios periodistas para un producto que salía a la calle una vez a la semana. Fausto Alfonso, Patricia Slukich y Sol Ruiz; fueron algunos de mis compañeros de aquel suplemento comandado por Enrique Chrabolowski. Fue el aparente final de una era en la que en un medio masivo aparecían por ejemplo, críticas de todos los estrenos de cine, escritas por periodistas locales. Luego, cuando las redacciones de los diarios iniciaron su proceso de vaciamiento, comenzó a extenderse la práctica de publicar una breve reseña, acompañada de la calificación con "estrellitas", generalmente extraídas de medios porteños.

Mi llegada a MDZ

Durante casi una década, me mantuve alejado del trabajo en periodismo, aunque cada vez más lector de los medios online que fueron irrumpiendo en la escena a nivel global, y con una sostenida curiosidad hacia MDZ Online, pionero de esta tendencia en Mendoza. En 2011, recibí el llamado de una mujer con clara vocación de usina exploradora, Viviana Muñoz (Directora Artística de MDZ Radio), y en poco tiempo me integré como columnista de Espectáculos en el comienzo de la historia radial de MDZ. Un par de años después, tuve la chance de co-conducir un programa siestero todoterreno, que oficiaba como síntesis de lo más relevante del día en Política, Sociedad, Policiales, Espectáculos, Mediáticos; y todo lo que se les ocurra, Perdón... ¿dormías? se llamó esa aventura y Ana Saldaña fue mi intrépida compañera.

Perdón, dormías

Del micrófono a las teclas

En los últimos años, empecé a sentir que extrañaba esto de sentarme frente a un teclado y escribir sobre lo que amo. Después de todo, ya hablo bastante en las clases que dicto- y de manera más comprimida -pero a diario y en varias funciones- en las presentaciones en Cine Universidad. Así se dio la posibilidad de zambullirme nuevamente en la escritura, como encargado de la sección Espectáculos de MDZ Online, junto a mi entrañable co equiper Gonzalo Arroyo. En la radio, sigo como columnista y como fiel oyente de los programas de la mañana. Tengo el gustazo de compartir durante algunos minutos micrófono con profesionales y motores como Eduardo Ripari, Roxana Badaloni, Federico Croce, Marcelo Arce, Cristina Rodríguez y Mariano Bustos.

En las primeras conversaciones para organizar mi ingreso al diario, lo primero que sugerí es que Espectáculos tuviera su espacio, y Mediáticos otro. Me desconcertaba en ese entonces y me desconcierta aún hoy, que casi todos los medios online tengan una noticia sobre un estreno teatral, y justo al ladito, el escándalo más estridente del momento. Esta decisión redundó en aumentar la cantidad de piezas dedicadas a nuestros temas, y también obviamente en el volumen de trabajo. Pero me parece uno de los logros diferenciales de nuestra sección, tanto en lo periodístico, como en el interés del lector; que tiene su opción de ingresar a un apartado u otro. Gonzalo y yo navegamos a diario por noticias sobre músicos, actores, directores; y en mi caso personal, me divierten mucho algunos personajes mediáticos y su destreza, ya sea en pantalla o en las redes sociales. En los últimos meses, Francisco Pérez Osán, fanático hasta la médula de las series de TV, ha sumado su aporte cada fin de semana.

El dúo dinámico

Con mi co equiper Gonzalo Arroyo hemos armado una buena dupla, él es uno de los grosos de nuestra escena en todo lo que tiene que ver con cobertura de rock, y también se ha animado a la crítica de cine y ha explorado otros territorios. Por mi parte, más allá de mi fuerte vinculación con el cine, con notas sobre cuanto estreno pueda ver; también descubrí lo apasionante que puede resultar el hecho de analizar, desde un punto de vista editorial, algún escándalo mediático o algún personaje que cobre gran repercusión en las redes sociales. También empecé a incursionar de manera sostenida en las propuestas teatrales de nuestras tablas. En alguna ocasión, me encontré con una respuesta bélica de algún elenco, pero en la mayoría de los casos, con profesionales que entienden que el periodismo de espectáculos no debe limitarse a la producción de entrevistas y publicación de gacetillas.

Ese es uno de los dilemas de la coyuntura local, ya sea por un staff demasiado reducido de periodistas abocados a la sección Espectáculos, por falta de interés de los directivos, o por una suerte de pacto tácito con los artistas de no interpelarlos; los espacios de opinión sobre las distintas propuestas nuestra escena fueron reduciéndose, hasta el punto de que la información que se publica siempre está vinculada con la previa a la presentación de un espectáculo, como si allí empezara y terminara el proceso creativo. Esto no sólo fue generando un empobecimiento del oficio periodístico, sino una cobertura renga, que ni siquiera llega a cuestionar al artista sobre las tablas.

Las redacciones diezmadas tienden en muchos casos a empujar al periodista a un riesgoso ejercicio todoterrreno. Y esto no sólo en Espectáculos, sino también en Deportes, Política, Sociedad o lo que sea. En mi caso, recientemente fui a ver las puestas de La Traviata en el Teatro Independencia y de Romeo y Julieta en la Nave Universitaria. Si bien puedo hacer una apreciación general del hecho artístico, no tengo conocimiento pleno sobre ópera ni ballet, y agradezco trabajar en un medio que me da la chance de publicar sobre los temas que están dentro de mi esfera de conocimiento; sin empujarme al vacío de hacer una reseña que tenga que rellenar con datos de contexto. Como plus, y sabiendo que la calificación de "estrellitas" para un espectáculo siempre garpa, aunque sepamos que se trata de un criterio superficial y reduccionista; quiero agradecer enormemente a MDZ por la confianza en mis textos, y por evitarme la tarea de calificar con uno, dos, tres, cuatro o cinco "mansonitos".

Laureano Manson

Lo que nunca me dijeron en MDZ

Otro de los grandes dilemas de los periodistas de espectáculos, es el de la limitación del ejercicio de la opinión. Ya sea por pautas comerciales, "amiguismos" u otros motivos; es muy común que los directores impongan ciertas criterios, o directamente rechacen la publicación de algunas notas. En mi caso, y sin ninguna necesidad de ser obsecuente, puedo decir francamente que Gabriel Conte nunca me dijo "sobre esto no podés escribir", ni mucho menos "sobre esto tenés que hablar de determinada manera". 

En alguna ocasión, publiqué una crítica para nada favorable sobre El hijo de Dios, una película estrenada oportunamente durante Semana Santa. A los minutos de su edición, y sin conocer de mi parte la existencia de una pauta publicitaria, apareció junto a la nota un banner de página completa de la mismísima película. Ni desde el departamento comercial, ni desde la dirección del diario, me pidieron retocar ni media palabra de mi texto. Esto no es un dato menor, tratándose de un diario que ostenta niveles récord de lectura en la provincia. 

Si bien varios días a la semana, especialmente sábados y domingos, Espectáculos/Mediáticos tracciona la mayor cantidad de lecturas de MDZ Online; el hecho de que me brinden la libertad más absoluta a nivel de contenidos y opinión, me hace respirar con alivio, y sentir de manera constante ese incomparable aire adrenalínico de desafío; que muy pocas empresas están dispuestas a propulsar. ¡Felices primeros diez años y que vengan muchos más!. 


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