opinión

Por qué la condena a los jueces es un hito en la historia mendocina

Fueron condenados personas que construyeron más poder luego de la dictadura. Se respetaron los derechos y el juicio se hizo con un cambio de gobierno sin que hubiera alteraciones.

La sentencia firmada por el Tribunal Oral de Mendoza es un hito en la historia del proceso de memoria, verdad y justicia, iniciado con el juicio a las juntas. Incluso tiene, quizá, alguna relación con aquel primer proceso: entre los condenados hay personas que tras la dictadura construyeron y mantuvieron un fuerte poder; arraigado en distintos factores. Hubo 11 condenas a perpetua, entre los que hay policías, militares y civiles de distinto rango que eran parte, en su mayoría, de una asociación ilícita creada para reprimir. Pero también hubo 3 absueltos, condenas leves que se cumplirán de manera condicional y los jueces condenados no fueron a prisión.

Más allá de cualquier interpretación fina, la sentencia tiene rasgos históricos por tres ejes centrales: primero, porque fueron condenados 4 ex jueces federales que mantuvieron y acrecentaron su poder durante la democracia. En ese sentido, Romano, Miret, Petra y Carrizo formaron un clan que manejó las justicia federal de Mendoza hasta 2011. Por sus manos pasaron causas trascendentes de índole penal, pero también económico y de intereses cruzados. El propio Romano buscó victimizarse al aseguran que era juzgado por haber frenado la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Ese clan parecía intocable. Incluso esa misma sensación de impunidad fue la que le permitió a Romano escaparse a Chile horas antes de que pidieran su captura, acompañado en su viaje por otro ex juez federal.

Juicio Lesa Humanidad 15

El segundo punto clave es que hubo, y hay, garantías del debido proceso. A tal punto existen esas garantías, que tres de los cuatro jueces siguen en libertad tras haber sido condenados a prisión perpetua, un privilegio que no cualquiera logra. Los acusadores ayer analizaban el tema sin dejarse llevar por pasines: creen que, salvo Romano, el resto de los condenados no tiene antecedentes para sospechar que pueden evadirse. Sin embargo podrían solicitar alguna medida. En el proceso hubo testimonios y pruebas acumuladas por centenas. Las condenas fueron, en varios casos, más leves de lo solicitado por los querellantes y el Ministerio Público Fiscal. Incluso se absolvió y se pidió la inmediata liberación de tres condenados y otros dos fueron condenados a penas de tres años, que implica también el cumplimiento condicional. En todos los casos pesó el "beneficio de la duda" por falta de pruebas. A los jueces también los absolvieron por varios crímenes de los que eran acusados pero no se halló sustancia suficiente.

Juicio lesa humanidad mendoza 10 garay montero najul

El tercer hito importante es que el proceso judicial atravesó las gestiones de dos gobiernos distintos sin que hubiera alteraciones. El juicio comenzó en febrero de 2014. En la Nación y la provincia gobernaba el kirchnerismo, que había tomado como bandera los juicios por delitos de lesa humanidad. En el medio hubo elecciones y cambio de gobierno en Mendoza y la Nación. Con una conducción distinta, y a pesar de las especulaciones y declaraciones aisladas que generaron ruido, no hubo ninguna señal de freno a la política de derechos humanos. El Estado mendocino se mantuvo como querellante y la sentencia llegó tras haber convivido más de un año y medio con la "nueva gestión". Eso marca que se trata de un tema que atraviesa a la comunidad en general y está arraigado.

Juicio Lesa Humanidad 18

Incluso desde el retorno a la democracia ese camino se mantuvo, más allá de algunas idas y vueltas que tornaron sinuoso el transitar. Empezando por el juicio a las juntas, en 1985, donde fueron condenados por primera vez los jerarcas de la dictadura. Pasando luego por las leyes del perdón y los escandalosos indultos firmados por Carlos Menem a los dictadores y también a los líderes montoneros. El retorno a la senda de la justicia comenzó a fines de la década de 1990, con los juicios de la verdad y gracias al empeño para hallar una opción jurídica con los delitos de apropiación de niños. Luego vino la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final, la declaración de inconstitucionalidad de los indultos y la ley declarando imprescriptibles los crímenes, con la inmediata reapertura de los juicios.

Con la sentencia de ayer son cuatro los juicios realizados y terminados y una sensación de alivio: hubo justicia, respeto a las garantías. 

Opiniones (3)
19 de noviembre de 2017 | 06:45
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19 de noviembre de 2017 | 06:45
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  1. ¡Qué hito! No sean payasos. Este juicio es todo un arreglo político, desde el principio como los otros juicios. No se engañen, en absoluto, el único error de aquel gobierno fue dejar montoneros vivos.- De hecho, es hoy y tienen a un de Vido defendido, por el mismo sistema que tiene en libertad y sin juicio a los montoneros que siguen vivos.- Esto , es pan y circo. Bien Sres. jueces, ustedes hicieron lo que debían y son juzgados por los que en aquel momento perdieron la guerra que hoy están en el poder.- Aunque gobierne Macri, caso contrario de Vido hoy no tendría fueros.-
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  2. Y para cuando juzgaran a los terroristas que azolaron el país y que ahora muchos son funcionarios?? Sino vamos a pensar que la justicia siempre actua como tuerta!!
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  3. ...como dices, aparte de al condena ejemplificatoria, es muy importante que se haya mantenido el juicio aún con los cambios de colores políticos del gobierno, de sus actores y de sus poderes.... Daría la ilusión que alguna vez podemos ser un país en serio..., y de ilusiones también se vive
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