opinión

Antes de que nuestros árboles mueran

En las zonas desérticas hay dos tipos de ciudades: sin árboles y con árboles. No hay riego del arbolado con acequias impermeables.

Antes de que nuestros árboles mueran

 Las ciudades sin árboles se caracterizan por sus callecitas muy estrechas por donde a duras penas sólo se puede transitar en motocicleta, bicicleta o a pie. Las más antiguas dan testimonio del uso limitado de caballos, mulares o burros. Esa condición casi de pasadizos y una altura de construcción de hasta cuatro o cinco plantas provocan un sombreado entre las casas que mitiga en buena medida las altas temperaturas propias del desierto. La sequedad ambiental no varía. El agua es tan escasa que apenas alcanza para cubrir las necesidades humanas de alimentación e higiene personal.

Las ciudades con árboles responden a un modo de urbanización de calzadas y aceras muy amplias con la implantación de árboles para el alivio de las altas temperaturas. Hay que destacar que a la sombra que proyectan los forestales debe agregarse la evaporación de agua desde las hojas proceso que capta calor del medio. Esa humedad aumenta la sensación de confort. Determinaciones realizadas en numerosos ambientes comparando sectores sombreados con asoleados muestran diferencias de temperatura de hasta 16 grados Celsius. Si decimos que en una siesta de Enero hacen 36 grados a la sombra, fuera de la protección arbórea la temperatura puede estar en el orden de los 52 grados.

Después del terremoto de 1861 las corrientes sanitaristas influyeron en el diseño de la nueva ciudad: Parque General San Martín, arbolado entre calles y veredas, plazas y plazoletas caracterizan a nuestra ciudad y deslumbran al visitante. El Zonda, en su descenso desde la cordillera es interceptado y humedecido en el Parque y los árboles y las plazas sostienen el efecto benéfico generado.

Los grandes árboles de Mendoza como los plátanos y las tipas blancas en algunos casos superan los 15 metros de altura (planta baja y 4 pisos). Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que lo que se ve por arriba (troncos, ramas y hojas) está por debajo (raíz). En sus lugares de origen estas especies prosperan en un régimen de lluvias del orden de los 1.000 milímetros anuales. En Mendoza llueven 200. La diferencia se debe compensar con riego. Teniendo la provisión de agua desde las cuencas cordilleranas, con la recuperación invernal de los glaciares el riego se hace factible.

Asumiendo que los árboles deben ser regados aparecen en nuestro paisaje urbano los cauces de conducción, las acequias o cunetas. Estos cauces artificiales están en Mendoza desde el mismo momento de la fundación ya que con este recurso se proveía de agua a los primeros colonizadores a imitación de los habitantes originarios.

Desde fines del siglo XIX las acequias se preservaron para el riego artificial. La estabilidad de los cauces se aseguró "calzando" los márgenes con pequeñas piedras bolas afirmadas con la propia tierra. Esto aseguró también la permeabilidad que permite la infiltración del agua para la vida vegetal. La permeabilidad del cauce para sostener con vida a nuestros gigantescos y longevos conciudadanos debe ser ininterrumpida a lo largo de toda la cuadra y no limitarse a un exiguo cantero de menos de 1 m2.

No hay riego del arbolado con acequias impermeables

La legislación vigente sostiene este principio.

Los fondos de los cauces deben ser PERMEABLES. En algunos casos puede ser intermitentes a intervalos de 1 metro.

En las obras de remodelación que se están realizando en la Plaza San Martín y en la calle Arístides Villanueva, la Municipalidad de Mendoza no está preservando la vida de los forestales de cada lugar. Las acequias se están impermeabilizando en toda su extensión y hasta se las está cubriendo con una losa que se extiende desde la vereda hasta el cordón de la calzada. Esto es condenar a la muerte a ejemplares sanos. Antes de que en setiembre se reinicie el ciclo vegetativo la situación debe volver a la normalidad.

Desde el Centro de Ingenieros Agrónomos de Mendoza denunciamos las faltas en que se está incurriendo, exigimos que se corrijan a la brevedad y demandamos que se tenga una celosa mirada sobre los procesos constructivos para que estas faltas contra nuestro patrimonio forestal dejen de ocurrir y no vuelvan a repetirse.

Ing. Agr. ALDO L. LUCCHESI Ing. 

Centro de Ingenieros Agrónomos de Mendoza

Secretario de Defensa Gremial

Agr. ADRIANA CARRIÓN

Centro de Ingenieros Agrónomos de Mendoza

Presidenta

Opiniones (1)
17 de diciembre de 2017 | 19:22
2
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17 de diciembre de 2017 | 19:22
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  1. Es increíble, el olvido que se comete con el árbolado público, en las grandes obras, donde no se les deja un mínimo de tierra cerca de sus troncos, y cuando hablamos de las acequias, para bajar costos, se las impermeabilizan en forma total, no se les deja a los pobres árboles, la famosa trampa de agua para su riego.
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