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El Premio Nobel ¿de la Paz?

El Premio Nobel ¿de la Paz?

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Los Premios Nobel de la Paz se han convertido en uno de esos elementos naturalizados dentro de la normalidad occidental, una fanfarria de poder blando nórdico que a los ojos de la gran mayoría tan solo representa una medalla y una jugosa cuantía. Sin embargo, ¿alguna vez se han preguntado por la finalidad originaria de estos premios? ¿Acaso les ha chirriado el nombre de algún ganador? ¿Han considerado la posibilidad de que nada sea lo que parece e incluso el hecho de que alguno de ellos haya sido un premio ilegal? En este artículo intentaremos poner todas estas preguntas en perspectiva y encontrar algunas respuestas.

Le marchant de la mort est mort

"El mercader de la muerte ha muerto -comenzaba el obituario-. El doctor Alfred Nobel, quien se enriqueció tras encontrar una forma de matar gente más rápido que nunca, falleció ayer". Es presumible que las manos del propio Nobel temblaran al leer él mismo aquella esquela, publicada en un periódico francés, que anunciaba su propia muerte al mundo.

Sin embargo, no fue la errónea noticia la que lo desconcertó -en realidad sí que había fallecido un miembro de la familia Nobel el día anterior, su hermano Ludvig-. La turbación más bien provenía por la despreciable forma en la que se le daba un último adiós en unas breves líneas. Fue entonces cuando Nobel descubrió cuál era la percepción mayoritaria que la sociedad tenía de él.

El invento en particular al que hacía referencia la necrológica era una mezcla de nitroglicerina y diatomita que había elaborado y patentado en 1867: la dinamita. Nobel, preocupado entonces por el legado que dejaría tras de sí cuando verdaderamente llegase su hora, ideó un modo de destinar la fortuna que había amasado con el invento de la dinamita y con las otras 355 patentes que registró a lo largo de su vida.

De esta manera, en su última voluntad indicaba que su fortuna debería ser dedicada a recompensar anualmente a aquellas personas que hubieran prestado un mayor servicio a la humanidad el año anterior. Estableció cinco categorías, la última de ellas destinada a reconocer a aquella persona "que hubiera trabajado más y mejor en la fraternidad de las naciones y la abolición o reducción de los ejércitos existentes, así como en pro de la celebración y propagación de congresos por la paz".

Se crearía así el Premio Nobel de la Paz, un reconocimiento a todos aquellos que hubieran dedicado su vida a hacer del mundo un lugar mejor. Sin embargo, desde que se otorgase el primer premio en 1901, el perfil de los ganadores ha ido adquiriendo con las décadas tintes cada vez más politizados, lo que se aleja, según afirman muchos, de la voluntad del propio Nobel. ¿Sigue siendo el Nobel de la Paz un reconocimiento a los logros por el desarme y el fin de las guerras o se ha convertido en un medio para lograr otros fines?

Más de cien años después de su muerte y tras una controvertida vida, Alfred Nobel y su última voluntad continúan en el punto de mira. Fuente: El Universo

Si bien es cierto que los premios Nobel en general cuentan con una gran dosis de controversia, se trate de la categoría que se trate, los Nobel de la Paz cuentan con unas características propias y diferenciadas del resto que merecen ser analizadas. Una de ellas tiene su origen en el propio testamento de Nobel y la otra se ha instaurado a través de la actuación del Comité hasta convertirse en algo cuya legitimidad pocos cuestionan.

Un Nobel diferente

Comencemos por el testamento y por aquellos en quienes recae la responsabilidad de determinar a los ganadores. Tras establecer las cinco categorías -Física, Química, Medicina, Literatura y Paz-, Alfred Nobel también determinó qué instituciones estarían a cargo de concederlo. Se trataría de la Real Academia Sueca de las Ciencias para los premios de Física y Química, el Instituto Carolino de Estocolmo para el de Medicina y la Academia Sueca para el de Literatura. En cuanto al premio "para los campeones de la paz", Nobel dispuso la creación de un comité de cinco personas escogidas por el Parlamento noruego -Storting-.

De este modo, no se trata simplemente del único Nobel que se entrega fuera de Suecia, sino del único premio que se otorga por una institución política no especializada en la materia del premio. El temor a su más que posible politización es razonable si consideramos que se encuentra al arbitrio de la composición del propio Parlamento, que decidirá quiénes serán las cinco personas que elegirán a un ganador anualmente.

El segundo elemento discordante en relación a los otros cuatro premios es el tiempo -presente, pasado o futuro- que se premia. La última voluntad de Nobel es clara en este aspecto: el premio deberá concederse "anualmente como recompensa a los que, durante el año anterior, hubieran prestado a la humanidad los mayores servicios". Es decir, el tiempo en el que debe haberse ejecutado el logro en beneficio de la humanidad es pasado, anterior a la recepción del premio.

Terminá de leer este artículo desde aquí en El Orden Mundial.

- Lorena Muñoz. Madrid, 1994. Graduada en Relaciones Internacionales y actual estudiante de Derecho. Interesada especialmente en temas de derechos humanos y asilo. Gente pequeña en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas.

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