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 La carrera por Odebrecht: turno del Gobierno

La administración de Macri quiere obtener la información sobre el pago de coimas en Argentina rápido, y uno de los hombres de confianza de Trump es clave.

 La carrera por Odebrecht: turno del Gobierno

En la carrera por quién tiene primero los datos concretos de los pagos de coimas de Odebrecht en Argentina, la iniciativa la tendrá ahora el gobierno nacional. Será en Washington y luego que hicieran sus primeras, y por ahora fallidas, movidas la Procuración General de la Nación de Alejandra GilsCarbó y el Poder Judicial con el viaje de cuatro fiscales a Brasilia. Cerrada, al menos por ahora, la puerta brasileña, la clave pasa ahora por los Estados Unidos, el segundo (y ultimo) país donde están los datos de las coimas con las especificaciones necesarias de cómo, cuándo, quién, porqué y para qué se pagaron los sobornos. 

El enviado especial del macrismo a ese país, el ministro de Justicia Germán Garavano, se encontrará el lunes con el fiscal general de ese país Jeff Sessions. Este es uno de los varios funcionarios norteamericanos que tiene en sus manos el "acuerdo de cooperación" que firmó la empresa brasilera con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ), por el que los directivos de la compañía confesaron sus delitos en varios países (incluyendo la Argentina) y presentaron todas las pruebas que se le reclamaron. Con creces. Esto le permitió a Odebrecht seguir operando en ese mercado, donde la DOJ la había acusado directamente de utilizar bancos de ese país para el pago de los sobornos y la circulación del dinero; un delito, que según los cánones de los Estados Unidos, es uno de los delitos más graves. Sólo que permite una reducción de penas, si el culpable admite su responsabilidad y "delata" hacia los costados y hacia arriba a otros complices.

Según la DOJ, Odebrecht tenía un "departamento de sobornos" desde donde circularon no menos de U$S 288 millones desde 2001 hasta 2014; de los que U$S 35 millones corresponden al capítulo argentino. La delación era necesaria si Obebrecht quería seguir trabajando en los Estados Unidos, donde la empresa opera bajo el nombre Odebrecht Construction y trabaja en proyectos públicos y privados como la autopista de Grand Parkway, Texas, las modernización en el Aeropuerto Internacional de Miami, obras de infraestructura en el Puerto de Miami y en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale, también en la Florida. Al momento del "Lava Jato" uno de los orgullos de Marcelo Odebrecht (quien comenzó las confesiones en Brasil), era el haber hecho pie en el mercado norteamericano, compitiendo de igual a igual con las más grandes constructoras de ese país y el mundo. La noticia cayó obviamente como una bomba en EEUU, y rápidamente Odebrecht se preocupó por confesar todo rápido y de manera completa, para poder seguir trabajando en ese país. Es así que los datos por los U$S 35 millones que se pagaron en Argentina los obtuvieron primero los jueces y funcionarios judiciales de los Estados Unidos, antes que en Buenos Aires. Donde igualmente es difícil que se hubieran obtenido.

Sessions tiene entonces esta información en su escritorio. Y probablemente la tenga a mano cuando reciba a Garavano. Pero no se la mostrará. Y mucho menos se la entregará. Al menos no por el momento.

Dos cuestiones clave separan a Garavano de los datos en su mano: institucionalidad y desconfianza. En el primer caso el ministro de Justicia deberá convencer con argumentos sólidos y jurídicos que es el la persona adecuada y constitucionalmente investida para obtener la información; y no un representante del Poder Judicial. Le juega en contra al enviado que no existen acuerdos previos entre el Poder Ejecutivo Nacional y el DOJ, para previo e imprescindible para que la información circule. Sería una negociación de estado a estado, y debería haber comenzado hace meses para que pudiera resolverse la cuestión en poco tiempo. Si las negociaciones comenzaran la semana que empieza, se calcula que en no menos de dos o tres meses se podría cerrar el acuerdo. Y a partir de allí se debería plantear su uso para el caso Odebrecht; lo que entraría en las comisiones de decisiones de la estructura burocrática (en el sentido neutro y político del término). Para saber el tiempo total que demandaría ese trámite, hay que analizar la segunda clave: la confianza. O la falta de ella.

Sucede que en el DOJ aún no hay convencimiento sobre que Argentina quiera en serio investigar el caso y que se busque "justicia". Los antecedentes con los que deberá lidiar Garavano no son los mejores. Sabe el Departamento de Justicia que en casos anteriores (IBM Banco Nación, Skanska y Siemens), nadie de la Argentina (ningún representante serio de los tres poderes) se interesó por los datos de los anteriores pagos de coimas, y que la verdadera intención de multiples viajes de funcionarios a los Estados Unidos fue para garantizarse que esa información (los funcionarios locales que recibieron las coimas y la manera en que lo hicieron) nunca llegue al país. ¿Porqué ahora el DOJ debería confiar?. El argumento sobre que con Mauricio Macri "el país cambió" y que "ahora sí se combate a la corrupción", es, para los Estados Unidos, débil. Más si se tiene el dato que una de los potenciales involucrados es IECSA, la ex empresa del primo del Presidente, y socia de Odebrecht en el proyecto más polémico en el país: el soterramiento del Sarmiento.

Garavano deberá entonces el lunes hacer malabares. Y convencer a Sessions, el hombre que maneja la oficina judicial más importante del gobierno de los Estados Unidos, que fue elegido por Donald Trump y ratificado por el Senado en febrero de 2017; y el que, curiosamente, sostiene un grado altísimo de prestigio tanto entre republicanos como demócratas; pese a sus posiciones conservadoras extremas y antiinmigración. Y que está plenamente al tanto de los vaivenes de la relación entre el macrismo y su par argentina, Alejandra GilsCarbó. Jefferson Beauregard "Jeff" Sessions III fue hasta febrero senador por Alabama y pese a algunas críticas por su conservadurismo extremo, es considerado un hombre honesto, serio y absolutamente aborrecedor de la "rosca" política. Garavano deberá tener esto último en cuenta cuando lo tenga cara a cara.

Opiniones (1)
12 de diciembre de 2017 | 07:20
2
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12 de diciembre de 2017 | 07:20
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  1. no hay empresarios serios, ni funcionarios serios en el gobierno y la justicia, como para que esto termine bien. Son todos vendedores de humo, como para distraer a la gente y seguir robando.
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