Economía

El avance silencioso, el nuevo piso y la temeraria incógnita

Lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. La columna de cada domingo de Carlos Burgueño, para MDZ.

 El avance silencioso, el nuevo piso y la temeraria incógnita

Lo que pasa: el avance silencioso.

Lentamente, el gobierno está cerrando uno de los principales problemas económicos y sociales del 2017. Ya son más del 70% los gremios que representan a los trabajadores privados que cerraron sus paritarias para definir los incrementos salariales para este año. En general, ninguno disparó graves conflictos ni despegues desmedidos de aumentos de sueldos. La decisión, más bien aceptación de la realidad, del oficialismo sobre que este año la inflación superará (o empatará) el 20%, destrabó las negociaciones hasta comenzar a cerrar acuerdos de importancia. Esta semana fueron los gastronómicos del tan polémico como poderoso Luis Barrionuevo los que firmaron sus aumentos salariales, con un alza del 245 nominal (algo más de 25% real), en dos cuotas de 12% en julio y 12% en diciembre, sin cláusula gatillo. Se suman al comercio, bancarios, cementeros, turf e hipódromos, trabajadores avícolas, vidrio, mosaico, sanidad, construcción, portuarios y la industria naval; que también definieron sus aumentos, en la mayoría de los casos, con alzas que van del 20 al 24%. Para los próximos días se esperan dos pesos pesados de la negociación salarial: la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y los camioneros de Hugo Moyano, que, al menos hasta el 2017, eran los sectores que se mostraban como faros para definir los aumentos salariales de la industria y los servicios. No se esperan sorpresas, y también en ambas negociaciones los incrementos estarían en sintonía con el ritmo de aumentos general. Es tiempos entonces para hablar de qué es lo que puede pasar con los salarios este año. Si se hiciera una comparación con un mundial de fútbol, y el gobierno de Mauricio Macri fuera medido en cuatro años de gestión, los dos primeros arrojarían un resultado preocupante para los salarios, con un 2016 con una pérdida de 6% (casi un 3 a 0 futbolístico) y con un empate este año. Quedan dos partidos para definir el campeonato, pero el equipo (los sueldos) deberán salir al ataque para poder ganarle el campeonato a la inflación.

Lo que pasa. El nuevo, y cómodo, piso.

Ya estacionada, en una incómoda situación, la crisis de Brasil, es tiempo para las primeras contabilidades económicas de daños del tsunami provocado por el país vecino y su presidente Michel Temer. Para el gobierno todas son preocupaciones; en especial para la industria automotriz que verá frenada su recuperación por la caída segura de las ventas a Brasil. También será el tiempo de analizar la evolución de las importaciones de alimentos, bebidas, textiles, plásticos y productos de consumo masivo, en especial en aquellas empresas con fábricas similares a ambos lados de las fronteras. Pero hay un aspecto que desde el Palacio de Hacienda se mira con cierta mueca de aprobación. La minidevaluación del dólar provocada por las desventuras éticas de Temer, provocó que la divisa pasara de los 15,80 pesos de cotización de hace 10 días, a los 16,30 de promedio con que navegó, y se estacionó la semana pasada. Para el gobierno, este nuevo piso promedio no es incómodo, ya que se debatía antes de la crisis del país vecino de qué manera revaluar el dólar sin que esto provocara una crisis política para el Presidente. El alza de los últimos días no sólo acomodó el precio de la divisa a un nivel más aceptable, sino que además la culpa no habrá que encontrarla en los vaivenes de la política económica macrista, sino que el oficialismo la podrá computar 100% a las consecuencias de la grabación que comprometió a Temer con el pago de sobornos. Para Hacienda, una ganancia doble.

Lo que pasará. La temeraria incógnita.

Esta semana se conocerán los datos de una de las variables que más siguen desde Olivos y donde se busca casi con obsesión la llegada de los brotes verdes. Entre el jueves y el viernes, el titular de la Administración federal de Ingresos Públicos 8AFIP), Alberto Abad, presentará en sociedad los datos de la recaudación impositiva de mayo, los que darán una real fotografía y diagnóstico de donde está parada la posible recuperación de la economía. Si el crecimiento de los ingresos fiscales está superando el 20% (y en consecuencia la inflación), podrá decir el gobierno que se refleja en esta variable el crecimiento tan hablado desde el oficialismo, con poca repercusión positiva desde el público. Más si este incremento se deba a una mejora en el IVA y en Ganancias. Como contrapartida, si la recaudación se ubica por debajo o levemente por encima de ese porcentaje, será difícil que el macrismo convenza a los operadores económicos de ayer, hoy y siempre de que existen los "brotes verdes". Habrá que esperar, pero la planilla que presentará Abad podría hacer que el gobierno salga ante el público a proclamar que es verdad que comenzó la reactivación. O todo lo contrario.

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23 de noviembre de 2017 | 01:55
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