opinión

25 de Mayo: dos cuadros y una historia que no dice toda la verdad

25 de Mayo: dos cuadros y una historia que no dice toda la verdad
Cuadro 25 de mayo

Cuadro: "CABILDO ABIERTO DEL 22 DE MAYO DE 1810". Autor: Pedro de Subercaseaux / Óleo. Pintado en Chile en 1908, por encargo de Adolfo Carranza, con motivo de la preparación de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo que tuvo lugar en 1910. En la actualidad el cuadro se conserva en el Museo Histórico Nacional. 

Cabildo

Cuadro: "25 DE MAYO Y LOS PARAGUAS". Autor: L. Sánchez de la Peña pintada en 1909. Ilustra el momento en que el pueblo reunido en la plaza reclama al Cabildo. Actualmente en Museo del Cabildo.

· PRIMERA REFLEXIÓN: Ambos cuadros fueron pintados por encargo del gobierno de turno, en víspera del primer centenario de nuestra patria, casi 100 años después de aquel 1810.

· SEGUNDA REFLEXIÓN: toda la historiografía que circuló por nuestras escuelas durante 200 años está relacionada mayoritariamente, aunque con matices, y si generalizar, con un modelo político - intelectual que resultó victorioso y que no tuvo oposición visible. Los opositores al "canto oficial" fueron censurados y perseguidos. Las imágenes iconográficas siempre fueron estos cuadros.

· TERCERA REFLEXIÓN: "¿Buscamos desde la Historia, o desde la Ciencia Política, la objetividad o un argumento convincente?", se pregunta con preocupación Humberto Maturana. Probablemente parte de la respuesta la encontremos en Hannah Arendt: "(...) Lamentable. La historia y la política construyen argumentos para justificar lo que se ha resuelto victorioso".

· CUARTA REFLEXIÓN: En esencia, lo que faltó definir y profundizar en los procesos de enseñanza de la historia es lo que realmente se dirimía en mayo de 1810: un proyecto de poder que interrelacionaba criollos y peninsulares ante la indiscutida pérdida de legitimación de la monarquía, vinculando a quienes buscaban alcanzar la independencia política influidos por las ideas y acontecimientos desprendidos del "ideario ilustrado" francés, y por otro lado, a los que buscaban un nuevo pacto económico de la mano de las ideas del librecambio para que modificase el régimen mercantil, favorable exclusivamente a los comerciantes monopolistas. Y muy tibiamente, como un tercer actor de reparto, surge el hombre concreto; sujeto anónimo y social que miraba sorprendido y expectante el derrotero del momento. "Ellos", cuyo protagonismo se resaltará recién con la llegada de San Martín a Mendoza en 1814, verdadero comienzo de la revolución emancipadora americana en nuestra tierra. Mientras tanto seguíamos jurando a nombre de Fernando.

I) SENSACIONES Y OCURRENCIAS

Siempre queda la sensación cuando escuchamos un discurso que ese interlocutor no está siendo plenamente sincero. Vuela sobre nosotros una gélida percepción de sospecha.

Duele expresar, que esa "duda metódica" que nos invade tiene historia, corroborándose desde el centenario tratamiento de la enseñanza de algunas asignaturas escolares hasta nuestros días, sobre todo en "Historia". Afortunadamente conozco y son visibles distinguidas excepciones, pero también es razonable reconocer que un grave error histórico universal que cometimos es cómo se escribió y cómo se enseñó la Historia.

La sensación se renueva con el tiempo cuando comprobamos como adultos que no nos dijeron toda la verdad. Liviano relato de imágenes fantásticas vuelven a nosotros, mientras la enseñanza significativa y con estándares concretos de cierto rigor científico se hace esquivo, ya sea porque aquellos referentes políticos o académicos no sabían, no podían o no querían.

Generalmente los discursos del 25 de mayo han tenido siempre un formato establecido.

1. "No olvidemos a esos hombres" - Breve resumen político del difícil momento libertario y las circunstancias que llegaron a modificarlo de la mano de los héroes. Todo una NARRACIÓN

2. "Hoy como ayer" - Analogía entre presente y pasado de manera que el acto inaugural en aquel mayo de 1810 nos auguraba el devenir del momento actual. Hazañas, gestas, avatares, incomprensión con esperanzador desenlace feliz. Todo una POESÍA.

3. "Sigamos su camino" - Actitud admonitoria que nos alienta e invita a seguir el camino de esos súper - hombres. Todo debe IMITARSE.

Y aunque parezca un chiste, esto se repite en muchos casos seguramente desde mayo de 1811.

La versión tradicional sobre el 25 de mayo de 1810, reflejo cabal de aquellos tradicionales actos escolares, recreaba siempre la repetida escena: tibios rayos de Sol otoñal asomando tras días de copiosa lluvia. El pueblo con sus paraguas congregados en torno al Cabildo esperando el desenlace libertario. Jóvenes apuestos (todos con patillas hasta el mentón; levita, galera y bastón) mostrándose muy preocupados para que nadie de los presentes quedara sin las cintas que vinculaban el celeste del cielo con el blanco de la pureza, como atributo ineludible para ser considerado un patriota. Además, una robusta morenita, de profesión mazamorrera, se encargaría de paliar la ansiedad de los presentes con sus exquisitos productos caseros. Además, parecía que todo el proceso emancipador duraba solo una semana, y que cada día reflejaba un hecho sintomático que desencadenaría irremediablemente en una resolución feliz y definitiva: el tan anhelado 25 de mayo. Mientras tanto, Buenos Aires se convertía en el centro de atención del mundo entero. Y aunque la escena histórica fuera diurna, el "sereno nocturno" alertaba al mejor estilo Sabina con su grito, mano en boca: "nos dieron las diez, las once y las doce". La realidad demostrará que todos aquellos protagonistas, más allá de sus posturas ideológicas, bien sabían de lo que se trataba.

II) Y "LOS COSOS DE AL LAO"

La historia de "los cosos de al lao'", como dirá el tango de Larrosa y Canet, faltó durante mucho tiempo a la discusión. La historia de los otros. Las historias comunes. Y lo decimos lejos de cualquier expresión cómoda o demagógica que roce ribetes irresponsables como la historia relatada en recientes momentos. También faltaron a la cita las historias escritas por académicos brillantes que por diferentes motivos no comulgaron con los regímenes de turno y por ende fueron tildados según las épocas de marxista o de aristocráticos conservadores academicistas.

En tanto, y más acá en el tiempo sobre aquella coyuntura, desde el plano educativo y didáctico poníamos (y en muchos casos, ponemos) solamente el acento en una historia narrativa - descriptiva (ausente de criticidad y favorables instancias interdisciplinares), creadora de justificaciones cuyas verdades parecieran absolutas. Así y en ese marco, se plantearon innumerables programas políticos de cambio, pero sosteniendo siempre contenidos que invariablemente (lamentable coincidencia) potenciaban la dependencia del interior ante la macrocefalia de Buenos Aires, como una forma de sometimiento del poder central sobre el interior, estableciendo una hegemonía sobre los procesos ideológicos y culturales del país que sojuzgaron el rol de las provincias, sus departamentos y sus distritos. Variaron los gobiernos, pero persistieron los enfoques. Necesariamente cambiemos.

III) CONCLUSIONES

Es por eso, que los contenidos sociales escolares que durante tanto tiempo se trasladaron automáticamente en forma compulsiva (sin reflexión, descontextualizados, sin demostración, ignorando fuentes, discriminando a las minorías, sojuzgando el rol de la mujer, aislando lo divergente y subestimando los procesos locales o regionales), generaron en nuestros alumnos consecuencias graves y preocupantes que terminaron deformando la conciencia social y democrática, forzando "justificaciones de estado" reñidas con la verdad ante circunstancias sustentadas en falsos patriotismos o exacerbados sentimentalismos, vacuamente populistas, demagógicos, adhiriendo además a pautas y criterios abiertamente totalitarios, xenofóbicos y discriminatorios.

En circunstancias la escuela y sus maestros, lamentablemente, se convirtieron en el portador ingenuo de la moneda falsa. Sin saber, e inconscientemente (como cualquier hijo de vecino), trasladando lo que varios desvergonzados (ideólogos y políticos oportunistas) acuñaron a sus antojo en defensa mezquina de sus intereses y su sector. Y eso se fue trasladando sin ser mediado. Como de memoria. Todo se justificaba porque lo decía alguien que aprovechó a la escuela como una potente herramienta para hegemonizar relatos.

Así, la artera utilización de la escuela, terminó convirtiéndola a ésta, en una especie de desprevenido lobista del establishment y de la partidocracia de turno, divulgando una historia que no le pertenecía, y vaya macabra paradoja, hasta que no tenía nada que ver con nuestra esencia. La patria que se construye día a día al amparo de la cultura de esfuerzo honesto, del estudio y del trabajo. Eso es lo único que nos convierte en patriotas.La gloriosa escuela argentina y sus maestros en nada se parecen a los inescrupulosos que hicieron de éste tendenciosos relato, un arma mortal que solamente buscaba defender sus negocios, o la mentirosa reputación de "sus hijos ilustres".

Opiniones (2)
16 de diciembre de 2017 | 12:35
3
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16 de diciembre de 2017 | 12:35
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  1. DESDE MI EPOCA DE ESTUDIANTE DE SECUNDARIA, ME HACIA LA MISMA PREGUNTA: ¿EN 1810 EXISTIAN LOS PARAGUAS?, EN LO PERSONAL CREO QUE NO., Y AHORA ME DESVELA LA IDEA DE LOS MOTIVOS QUE LLAVARON A MUCHOS PINTORES APINTARLOS EN SUS CUADROS DEL 25 DE MAYO.-
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  2. "La patria que se construye día a día al amparo de la cultura de esfuerzo honesto, del estudio y del trabajo", es lamentablemente un principio bastardeado, especialmente por aquéllos que más lo incluyen en su relato.
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